Mientras México celebraba su victoria por 2-0 sobre Sudáfrica en el partido inaugural del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026, en los alrededores del Estadio Azteca se desarrollaban protestas y enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
Diversos colectivos aprovecharon la visibilidad internacional del arranque de la Copa del Mundo para exponer reclamos relacionados con derechos humanos, condiciones laborales y demandas previsionales. Entre los participantes estuvieron integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), familias de personas desaparecidas, comunidades indígenas y jubilados.

Las movilizaciones se llevaron a cabo en distintos puntos cercanos al recinto deportivo y provocaron afectaciones en la movilidad. Se registraron bloqueos de calles, cierre de estaciones del Metro y la instalación de amplios vallados de seguridad. Lea: La historia de Raúl Jiménez: de una fractura de cráneo a un gol en el Mundial
La ausencia de la presidenta Claudia Sheinbaum en la ceremonia inaugural también formó parte del contexto de las protestas, convocadas por organizaciones que buscaban visibilizar sus reclamos durante uno de los eventos deportivos de mayor alcance global.
Gran parte de la atención fuera del estadio se concentró en las manifestaciones encabezadas por docentes en huelga, familiares de desaparecidos y otros grupos sociales que denunciaban problemas vinculados con salarios, pensiones y derechos humanos. Lea también: Las selecciones con las nóminas más caras del Mundial 2026: ¿en qué posición está Colombia?
Con el paso de las horas comenzaron los momentos de mayor tensión. Los primeros forcejeos entre algunos manifestantes y los agentes encargados del operativo derivaron en episodios de violencia en los que participaron personas encapuchadas.
La respuesta policial incluyó medidas de dispersión como el uso de gases lacrimógenos. De acuerdo con los primeros reportes oficiales, no se informaron heridos de gravedad tras los incidentes registrados durante la jornada.
Los colectivos de familiares de desaparecidos desplegaron pancartas con mensajes como “¿La pelota vuelve a casa y nuestros desaparecidos cuándo?”, “Gobierno omiso, regresa a nuestros hijos”, “Con las buscadoras hasta la final” y “La sangre del país no se limpia con pintura”.
Las organizaciones también intentaron poner en el centro del debate internacional la crisis de desapariciones en México, donde se contabilizan más de 133.000 personas no localizadas.
Durante la movilización, varias participantes realizaron una cuenta hasta 43 para recordar a los estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos en septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, un caso considerado entre los más emblemáticos de desaparición forzada en el país.
Más tarde se produjeron nuevos enfrentamientos cuando otro grupo de manifestantes, entre ellos algunos encapuchados, intentó avanzar hacia el Estadio Ciudad de México. En distintos sectores del sur de la capital se registraron choques con los cordones policiales, mientras algunos inconformes lanzaron piedras y vallas metálicas contra los uniformados. Paralelamente, en el Fan Fest instalado en el Zócalo hubo demoras, empujones y dificultades de acceso debido a las barreras metálicas colocadas alrededor del recinto, una situación que asistentes calificaron como caótica.

