Detener con éxito el plan del presidente de la FIFA Gianni Infantino de vender las ganancias de la Copa del Mundo a inversionistas privados fue la primera mitad de un juego de alto riesgo en la política del fútbol mundial.
La segunda mitad comenzó el sábado y parece ser que el objetivo es poner fin a la presidencia de Infantino, que ya lleva una década. Lea: Los castigos que enfrentaría Wilmar Roldán tras su cara a cara con Leandro Paredes
“No debería descartarse ninguna opción”, señaló el ente rector del fútbol europeo, la UEFA, cuyo presidente Aleksander Čeferin ha liderado la lucha contra Infantino en una semana sísmica para la FIFA.
“La actual dirigencia de la FIFA no solo ha perdido la confianza de la UEFA, sino también la de muchos otros miembros de la familia del fútbol”.
Infantino había propuesto crear una empresa de 20.000 millones de dólares para gestionar el Mundial con inversores privados, pero provocó una reacción adversa que fue en aumento cada día desde el anuncio del martes.
Infantino se vio obligado a abandonar el plan a primera hora del sábado después de la renuncia de su asesor principal, que formaba parte de un comité de la Casa Blanca, y de que el organismo rector del fútbol en Asia se sumó a Europa y Norteamérica en su oposición.
El ente rector del fútbol europeo emitió su contundente comunicado horas después de que la FIFA anunció la retirada de su plan de capital privado.
“No podemos seguir así, con planes secretos en plazos acelerados, urdidos por individuos sin rostro y de dudoso beneficio para el deporte”, dijo la UEFA. “Debemos identificar a los responsables y exigirles que rindan cuentas”.
“Es lógico que, en los próximos días y semanas, la UEFA trabaje con sus federaciones y en estrecha colaboración con otras confederaciones para reflexionar sobre cómo ha ocurrido esto y elaborar un plan para garantizar que no vuelva a suceder”.
La presidenta de la federación noruega de fútbol, Lise Klaveness, miembro electo del comité ejecutivo de la UEFA, dijo que deben tomarse medidas para proteger la integridad del deporte.
“Todo el marco de cooperación internacional del fútbol se puso innecesariamente en riesgo en la búsqueda de intereses individuales en lugar de los mejores intereses del deporte”, dijo Klaveness el sábado. “Esto ha sido visible para muchos desde hace mucho tiempo, incluidos quienes fuimos elegidos para cargos destinados a salvaguardar los controles y contrapesos y proporcionar supervisión continua. Tenemos que reconocer que estos mecanismos no han funcionado lo suficientemente bien”.
El presidente de la Confederación Asiática de Fútbol, el jeque Salman bin Ibrahim Al Khalifa, dijo que “el futuro del fútbol mundial siempre debe moldearse mediante una consulta adecuada, un diálogo colectivo y el respeto por las estructuras de gobernanza establecidas de nuestro deporte”.
La audaz apuesta de Infantino se desmoronó después de que las 55 naciones miembro de la UEFA acordaron el jueves boicotear la Copa del Mundo y todas las demás competiciones de la FIFA. La CONCACAF de Norteamérica y la Confederación Asiática de Fútbol también manifestaron su oposición al plan.
También hubo una revuelta interna.
El asesor principal de Infantino, Carlos Cordeiro, un exbanquero de Goldman Sachs que representó a la FIFA en el grupo de trabajo de la Casa Blanca para la Copa del Mundo, renunció el viernes e instó a otros altos cargos del organismo a pronunciarse.
Horas después, el director de operaciones de la FIFA, Kevin Lamour, señaló en una declaración a The Associated Press que el personal de la FIFA fue “engañado” por la falta de transparencia de Infantino al planificar la venta durante los últimos meses y agregó que el proyecto no debía seguir adelante. Lea: El talento colombiano se impone desde el montículo en las Grandes Ligas
Muchas preguntas
“Es el proyecto de una sola persona”, escribió Lamour, un antiguo colega de Infantino tanto en la FIFA como en la UEFA. “No solo este proyecto no debe seguir adelante… sino que ahora ha llegado el momento de que los líderes políticos del fútbol se hagan las preguntas correctas y tomen las decisiones correctas”.
La propuesta de Infantino supondría escindir los negocios comerciales de la FIFA —incluidas las Copas del Mundo y los Mundiales de Clubes, tanto masculinos como femeninos— en una filial de 20.000 millones de dólares con un 20% en manos de inversores privados.