El grito de “feliz día, feliz día, feliz día”, su marca original que logró traspasar fronteras, incluso en la era digital, ya no se escucha. El deporte en Cartagena, sin él, no sabe igual.
Ha pasado exactamente un año desde el fallecimiento de Eugenio Baena Calvo, un peso pesado del periodismo del Caribe y colombiano que se convirtió en todo un icono de la radio deportiva. Lea aquí: ¿De qué murió Eugenio Baena, periodista y papá de la Chechi Baena?
El viernes, 8 de agosto de 2025, siendo exactamente las 9:18 de la mañana, su corazón dejó de latir. Un tercer infarto acabó con su vida. Le había ganado la batalla a dos, pero el tercero se lo llevó para el cielo.
Doloroso adiós
Su partida quebró a la familia del deporte de Cartagena y Bolívar, que aún extraña su partida. Hay un vacío, se nota en el ambiente; la ausencia de Eugenio se siente.
Fredy Jinete Daza, compañero de mil batallas de Eugenio, en el programa Buenos Días Deportes, el más escuchado en la historia de Cartagena y Bolívar, aún no asimila la partida de su hermano de la vida.
Es increíble cómo pasa el tiempo; un año después seguimos sin creerlo. Se fue el amigo, el periodista, el dirigente, la persona que con un micrófono y una grabadora de antaño se convirtió en un símbolo para nuestro despertar. Nosotros seguimos en la lucha, en la ardua tarea de informar bien, de hacer periodismo del bueno; estamos seguros de que Baena en el cielo sintoniza el programa Deportes AM todas las mañanas y se siente orgulloso de nosotros”.
Fredy Jinete Daza (Periodista cartagenero)

Baena a la tumba se llevó el sello de Buenos Días Deportes aún y cuando Jinete tuvo la posibilidad de seguir haciendo el programa con su nombre. “Buenos Días Deportes, el gigante de los deportes, se fue con su dueño, como tenía que ser”, recalca Fredy. Le puede interesar: Gente del deporte recuerda a Eugenio Baena
Periodista versátil
Fue un especialista en béisbol, boxeo, patinaje y fútbol. También dominó otros deportes. Siempre fue un defensor absoluto del bienestar de los deportistas; amó a su Cartagena natal por encima de todo. “Se fue sin ver a su Real Cartagena de nuevo en la A; siempre fue un comentarista positivo, decía que las luces de Baena estaban encendidas y que esperaba que Real este año sí diera golpe; pasaron 13 años con Baena en vida y nada”, dijo Gustavo Royero, un fiel hincha del auriverde.
“Defendía el béisbol y el boxeo a capa y espada, creía en el renacer de estos deportes en Cartagena y Bolívar, soñaba con que volvieran a tener vida y fueran protagonistas, como en la década de los 80, cuando precisamente el mismo Baena disfrutó tantas y tantas mieles de la victoria. Hace falta el saludo y grito de feliz día todas las mañanas”, comentó Francisco López, entrenador de patinaje y amante de todos los deportes.

Siempre en la historia
Acompañó a Pambelé en sus grandes gestas de principio a fin. Antonio Cervantes ha sido el más grande del deporte colombiano luego que pusiera a Colombia en el mapa con sus golpes en un ring, realizando 21 peleas por el título mundial. Baena estuvo en la mayoría de ellas con él. Baena lloró de alegría y también de tristeza con el Pambe.
Se convirtió en el compadre de Miguel ‘Happy’ Lora, excampeón mundial colombiano, con el que también estuvo en varias de sus defensas, al igual que con otros campeones del pasado como Tomás Molinares, Fildel Bassa y Luis ‘Chicanero’ Mendoza, entre otros. Más aquí: Adiós a Eugenio Baena: memorias de un amigo al maestro del deporte
Vio en vivo y en directo el día que por primera vez un colombiano fue campeón de una Serie Mundial en el béisbol de las Grandes Ligas. Estuvo en las gradas en ese momento histórico cuando Édgar Rentería bateó el hit de oro que le entregó a los Marlins de la Florida el título. Años después presenció la hazaña de Orlando Cabrera con los Medias Rojas de Boston, en donde el cartagenero se cubrió de gloria y ganó la Serie Mundial.
Siguió a las selecciones de Colombia en los mundiales de fútbol. Entrevistó a grandes personalidades del deporte mundial. Su voz marcó el ritmo de nuestras mañanas y el corazón de nuestra ciudad. Sí. La vida continúa, las historias del deporte se siguen contando, el tiempo no para, pero Baena hace falta, Baena hace falta...


