Fue una despedida hermosa que quedará tatuada en su alma para siempre.
Nairo Quintana le dijo adiós este domingo al ciclismo de alto rendimiento en las carreteras de Cartagena y algunos municipios de Bolívar.
Muchas lágrimas de felicidad en su recorrido. Muchas. Recordó en cada pedalazo todo lo que le tocó vivir en su infancia, en donde dormía en cajas de cartón y le tocaba levantarse todos los días a las 3 de la mañana para ir a trabajar, junto a sus cuatro hermanos, en la venta de hortalizas, conejos y marranos. Tenía apenas 6 años.

Las murallas de Cartagena, la brisa y el mar de La Fantástica, fueron testigos de lo que vivió Nairo en lo más profundo de su corazón el día de su despedida. Todos, unidos, en una sola bandera, le dijeron a Nairo: GRACIAS.
El ciclista, de 36 años, se puso bien nostálgico y tal vez madrugar, desde las 2 de la mañana, para estar en el Parque de La Marina, el sitio de salida, en donde se encontró con sus amigos y seguidores, le hizo recordar los días en los que se levantaba bien temprano en Combita (Boyacá) para salir a ganarse en la calle los tres bocados de comida.
Recordó su valentía, cuando siendo menor le ganaba a los ciclistas élites, cuando don Luis, su padre, lo motivaba a ser mejor, y cuando, siendo muy niño, se propuso ser un ganador de la vida. Lea: Nairo Quintana y el día que fue muy feliz con sus amigos en Cartagena y Bolívar
Pedaleó en su último recorrido sabiendo que se va con el deber cumplido, luego de conquistar las montañas de Europa y siendo todo un ídolo de millones de colombianos.
A su mente, mientras rodaba y hacía la conexión entre Cartagena y los municipios de Bolívar, se vinieron imágenes de sus hazañas en el Giro de Italia de 2014 y la Vuelta a España de 2016, además de su buen accionar en el Tour de Francia.
Junto a más de 7 mil 500 mil participantes, Nairo disfrutó la ruta que conectaba a Cartagena con los municipios Santa Rosa de Lima, Villanueva, San Estanislao, Soplaviento, San Cristóbal y Arroyohondo, para posteriormente continuar hacia Turbaco y Arjona.
Los cartageneros y bolivarenses se dieron cita para decirle en su paso por las carreteras de esta región: “gracias, Nairo”. Sí. Fue un domingo especial, muy especial.
Emotivas palabras de Nairoman
“Valió la pena, valió la pena todo. La presencia de mis amigos del ciclismo me ayudó a disipar un poco la tristeza por mi retirada, la verdad es que me lo he pasado muy bien en Cartagena y Bolívar estos días”, dijo emocionado Nairoman.
El mensaje para niños y jóvenes, que se abren paso en la vida, fue claro de parte de Nairo, fuente de inspiración para todos.
“Esperamos que podamos tener líderes para seguir trabajando por el deporte porque el deporte es un vehículo importante para los proyectos y sueños de las personas”, recalcó entre lágrimas.

Es un tipo noble y muy agradecido con la vida. “No hay palabras para lo que viví aquí, solo agradecer a Dumek Turbay, alcalde de Cartagena, y a Yamil Arana, Gobernador de Bolívar, por ponerse la camiseta y hacer esto posible”.
En su recorrido, de regreso, Nairo se detuvo un momento en Villanueva para agradecer y saludar a la gente. Lea aquí: 51 pisos hacia arriba: una noche con Nairo, Egan Bernal y Froome
“Es un gran homenaje, gracias a todos los que vinieron, me siento muy emocionado de verdad, gracias Cartagena, gracias Bolívar”, expresó este gran referente del ciclismo colombiano.
El momento esperado por Nairo Quintana
Terminó el recorrido y Nairo se abrazó con sus familiares y amigos más cercanos. Fue un momento difícil, muy difícil. Se quedó mirando fijamente su bicicleta, su gran compañera de lucha, le dio un beso al ‘caballito de acero’ y ahí, en ese preciso instante, entendió que miles y miles de kilómetros devorando carreteras de Europa y el mundo habían llegado a su final y su historia como deportista había terminado.
Eran las 11:42 minutos de un 11 de octubre de 2026.

