La relación institucional en el Junior de Barranquilla atraviesa un episodio de alta tensión luego de que el experimentado delantero Teófilo Gutiérrez quedara marginado de convocatorias claves bajo la dirección técnica de Sebastián Viera.
Esta situación ha revivido tensiones del pasado entre referentes del club, encendiendo las alarmas de la hinchada y de la prensa deportiva en un momento crítico del campeonato. Lea: Ronaldo Nazario entregará el Balón de Oro este lunes en la gala
El trasfondo de este nuevo desencuentro parece radicar en declaraciones recientes donde el atacante cuestionó públicamente las modificaciones tácticas en la formación titular.
Aunque el cuerpo técnico ha intentado restarle dramatismo al asunto argumentando decisiones netamente tácticas y de rotación de plantilla, la coincidencia temporal con las críticas del jugador mantiene abierta la polémica en el entorno tiburón.
Mientras tanto, el cuadro rojiblanco se juega una auténtica final en condición de visitante frente a Boyacá Chicó en el Estadio La Independencia de Tunja. La escuadra barranquillera necesita sumar de a tres de manera urgentemente para mantener encendidas sus matemáticas opciones de clasificar a los cuadrangulares semifinales de la Liga BetPlay.
En la interna del plantel se respira un ambiente de máxima concentración, sabiendo que cualquier margen de error es nulo en esta recta definitiva del torneo. Viera y sus dirigidos entienden que las discusiones extradeportivas deben quedar a un lado para priorizar la estabilidad y el rendimiento colectivo en la altura boyacense.
Prioridades de Viera
La ausencia de figuras de peso histórico en momentos cruciales demuestra que el timonel uruguayo prioriza su proyecto táctico y la disciplina interna por encima de los nombres propios. Sin embargo, la presión de la afición sigue latente, exigiendo que la jerarquía de jugadores experimentados sea aprovechada al máximo dentro del terreno de juego. Lea: Real Cartagena: Esto es lo que piensa el técnico Álvaro Hernández sobre los cuadrangulares
El duelo en Tunja no solo define el futuro inmediato del Junior en el certamen, sino que marcará el pulso de la relación entre la dirección técnica y los referentes del plantel. Los próximos noventa minutos en el gramado de La Independencia dictarán si el conjunto tiburón logra sanar sus heridas internas con una victoria balsámica o si la crisis institucional se profundiza aún más.
