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Ciclismo

Leonardo Rodríguez, del combate a bala pasó a la batalla del ciclismo

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La violencia en el campo colombiano llevó a un joven atleta a ‘regalarse’ al Ejército para poder vivir, pero con un arma en el monte, en medio del combate. Sin embargo, su vida había sido destinada para el deporte y ahora corre con el equipo de las Fuerzas Armadas de Ciclismo en el Clásico RCN Claro 2014.

El boyacense Leonardo Rodríguez, que nació en Pasca y de niño llegó a ser atleta destacado, con títulos nacionales en las categorías prejuvenil y juvenil, pero cuando en el campo no recibió el apoyo necesario para vivir del deporte, tuvo que cambiar los tenis por unas botas de guerra, un uniforme de atleta por un camuflado y tomar un arma para enlistarse en el Ejército.

Un año y medio dando bala en el campo de batalla, librando en carne propia la realidad de un país inmerso en la guerra, fue suficiente para que poco a poco Leonardo se ganara la confianza de sus superiores y así retornar a vivir de su gran pasión: el deporte.

A los 18 meses de vestir el camuflado, con botas y armamento, Rodríguez recuperó sus tenis, el uniforme y la vida, porque volvió a competir en atletismo representando a las Fuerzas Armadas y luego fue convocado para integrar el equipo de ciclismo, en el que ya completa más de cinco años.

Tres meses después de empezar a entrenar se ganó la confianza para competir en una Vuelta a Boyacá y ocho meses más tarde correría su primera Vuelta a Colombia, para seguir sumando minutos en carretera y hoy estar en una edición más del Clásico RCN.

Este cabo primero, que espera el ascenso a Sargento porque ya tiene un año y medio en lista de espera, reconoce que “cuando me regalé al Ejército pensaba que siempre me tocaría ir a combatir al monte, a echar bala, pero gracias a Dios ahora estoy en la Liga de Ciclismo de las Fuerzas Armadas”.

Del ciclismo, Rodríguez dice con claridad que “es algo que muero por ello, es una afición muy grande y me encanta mucho, por las venas me corre pasión por el ciclismo”.

Un Top-20 en 2010 de la Vuelta a Colombia, varios Top-5 de etapas, un bronce de Copa Colombia en Ciclomontañismo y triunfos de etapa en Vuelta a Fusagasugá y Clásica de Pasca, son algunos de los logros de Leonardo, quien sueña con “ganar alguna etapa o ser líder de una vuelta grande, lo he intentado bastante, pero sé que al que persiste Dios le tiene algo”.

Además, Leonardo tiene el privilegio de entrenar en las carreteras de Boyacá con el vigente campeón del Giro de Italia, su paisano Nairo Quintana. “Cuando él viene a veces salimos un grupo de 30 ciclistas a entrenar con él, pero después él desaparece porque tiene que hacer trabajos específicos, pero es una gran persona, le enseña a uno mucho”, reveló Rodríguez, quien siente que Nairo es “un orgullo impresionante, ya que nos conocemos desde muy pequeños y ver cómo está surgiendo a uno como que lo motiva más”.

UNA FUERTE BATALLA

Pero las dificultades y el sufrimiento de un campo de batalla militar también se le trasladó un día a Leonardo a bordo de su bicicleta, pues en una fracción del Clásico RCN de 2009 el boyacense perdió cuatro dientes y la encía, se partió la mano derecha, sufrió cortadas en la cara y múltiples raspones en el cuerpo, algo que no le impidió terminar la etapa.

Sin embargo, cuando cruzó la meta y pasaron unos minutos, Rodríguez se desmayó y despertó al siguiente día en el hospital, pidiendo que lo dejaran correr, pero era imposible, pues ya tenía yeso en la mano y vendas en diferentes partes del cuerpo.

“Montando en bicicleta me siento muy bien, muy contento, a pesar de los percances, que son gajes del oficio”, reconoció Leonardo, quien luego de que le implantaran dientes postizos, cuando volvió a las carreteras recibió un mote particular: ‘jabalí’.

Ahora el ‘Jabalí’ continúa su carrera con su equipo de siempre, el de las Fuerzas Armadas, como Cabo Primero y siempre recordando ya entre risas aquel episodio que marcó su vida deportiva, así lo recuerda: “en el Clásico del 2009, saliendo de Socorro (Santander) coronando el premio de montaña, comenzó a llover y todos se empezaron a poner sus chubasqueros, cuando de pronto soltaron uno, se me metió en la rueda delantera y di un bote, que me hizo perder cuatro dientes, la encía de arriba, me partí una mano y la cara me la corté, pero me paré, me subí a la bicicleta y terminé la etapa”.

De la llegada, Leonardo relató que “Terminé por orgullo a mi patria, por la motivación del Ejército, por quedarles bien a mis comandantes, me sacrifiqué hasta lo último y 10 minutos después de terminar la etapa me desmayé y desperté al otro día en el hospital, grave porque tenía enyesada la mano y me habían cosido las heridas, sin yo saber qué había pasado”. 

Por Filiberto Rojas Ferro

Leonardo Rodríguez sueña con ganar una gran carrera. COLPRENSA
Leonardo Rodríguez sueña con ganar una gran carrera. COLPRENSA
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