Muy difícil será para Esteban Chaves defender la camiseta de líder frente a Vincenzo Nibali que resucitó de un Giro que parecía para él cosa juzgada.
Revivió, y "gracias" al infortunio del holandés Kruijswijk, y a su victoria de hoy en la etapa, va a pelear su segundo Giro, pues ya lo había ganado en el 2013.
Lo de Chaves sobrepasó todas las expectativas. Él mismo se trazó como objetivo antes de la carrera ganar una etapa (lo cumplió) y ubicarse entre los diez de la general (lo cumplió).
De ahí en adelante todo era ganancia para él y su equipo australiano Orica. Pero gracias a sus condiciones, a la forma inteligente como ha corrido el Giro y a la suerte que le ha acompañado, está disputando el título.
En condiciones normales, el Giro es cuestión de dos: Chaves o Nibali . Claro, antes de la etapa de hoy no contábamos con la mala suerte del holandés Kruijswijk.
Chaves tendrá que defenderse como gato patas arriba y solo porque su equipo, Orica, no está ni diseñado ni preparado para pelear una carrera grande como el Giro. En cambio, Nibali, con su poderoso equipo Astana, mañana saldrá desde el primer kilómetro a trabajar para su líder en pos de descontar esos 44 segundos que le tiene el colombiano.
Mañana se define el Giro en una etapa muy difícil (tres premios de montaña de primera categoría) y sabremos quién pagará el enorme esfuerzo realizado hoy, si Nibali, Chaves, Valverde o Kruijswijk, al que se le ve muy tocado por la caída. Igual, a esta altura de la carrera, las fuerzas están muy limitadas y cualquier esfuerzo adicional se paga. Si juzgamos por lo de hoy, a Nibali se le ve fuerte, Valverde está con lo justo, Kruijswijk muy maltrecho y Chaves aguantando pero sin equipo.
Si Chaves gana a Nibali será extraordinario, si lo pierde y es segundo el colombiano habrá hecho una magnífica actuación. No habrá lugar para decepciones porque ese triunfo no estaba contemplado en la mente de nadie.
