Lo hecho por las jugadoras de la selección Colombia, por las que nadie daba un peso, fue gigante. Ese subtítulo mundial de fútbol sub-17 ayudó a la Federación Colombiana de Fútbol a salvar el año, tras el fracaso bestial que tuvieron con la eliminación de la Tricolor en el Mundial de Catar masculino de mayores.
Hoy cuando faltan un par de semanas para iniciar el Mundial de Fútbol de Catar, en el que tristemente Colombia no estará, el subtítulo de las dirigidas por Carlos Paniagua se convierte en un bálsamo para los hinchas que antes de rodar el balón en la cita mundialista ya sienten guayabo porque su selección no está ahí. Canchas de fútbol Alameda la Victoria: ¿las graderías pa’ cuándo?
El combo de James Rodríguez, David Ospina, Juan Guillermo Cuadrado, Duván Zapata, Miguel Ángel Borja y Luis Muriel no pudo con la misión de ganar el cupo para ir al Mundial, teniendo todo el respaldo de los directivos y ganando jugosos premios en las convocatorias.
Las muchachas de la Sub-17 dejaron bien en alto el nombre de Colombia y le dieron una lección de humildad a los integrantes de la selección nacional de mayores masculino, quienes teniéndolo todo no lograron nada.
Ellas se fueron en silencio y paso a paso fueron escalando posiciones, superando fases para lograr colgarse una medalla de plata en este mundial que tuvo como sede la India.
Hoy, en los corrillos de toda Colombia se habla de las atajadas de Luis Agudelo, de los cierres oportunos de María José Álvarez, del talento de Gabriela Rodríguez, de la valentía de Yessica Muñoz y de la magia y los goles de Linda Caicedo.
Toda la selección nacional en general tuvo una gran participación, mostró calidad, compromiso, entrega, enjundia, pasión y nos llevó bien alto en esta cita.
Por eso, el fútbol femenino requiere de una buena Liga, de más apoyo, de mejores condiciones para que ellas puedan seguir desarrollando su rendimiento.
