De muy pequeño recuerdo estar sentado, viendo televisión junto a mi abuelo y justo empezaban las noticias. Ese día la nota con la que abrió el noticiero fue sobre un equipo de fútbol que había conquistado algo llamado “El Triplete”, denominación que se le da a la obtención de los tres títulos principales en una temporada en el fútbol europeo. Ese equipo era el FC Barcelona, que había logrado obtener la Copa del Rey, La Liga y la UEFA Champions League, es decir, los títulos que disputaban en esa temporada del 2008-2009.
Sin embargo, lo que más destaco de ese recuerdo es que siempre exaltaban a un joven, de aquel entonces 22 años, argentino, chico talentoso y lo describían como “La Pulga”, el chico de otro planeta, que incluso comparaban con los mismos dioses. El joven era Lionel Messi. Lea aquí: ¿Hasta cuándo jugará Messi en la Selección? Él mismo lo comenta
Meses más tarde, por no decir casi un año después, vi mi primer partido de fútbol. Era un juego especial: se jugaba el Barcelona la clasificación a las semifinales de la Champions League, que enfrente tenía a un poderoso Arsenal que no le dejó nada fácil el partido de ida, el cual quedó 2-2.
El ‘Camp Nou’ estaba a reventar y la fe estaba puesta en aquel chico de 22 años. Yo veía desde mi casa, a mis 10 años y todo incrédulo, lo que esas dos horas de fútbol me depararían. ¡Madre de Dios, qué 2 horas de fútbol!, en ese primer partido que vi, presencié una de las mayores exhibiciones que un deportista podía dar. Puedo decir que incluso fui testigo del primer “póker” de Lionel Messi (4 goles en un partido). En mi cabeza quedó grabado un comentario de los narradores: “Este chico tiene y tendrá el mundo a sus pies”. Y nunca creía que una persona estaría tan acertada en su vida con sus palabras.
A partir de ese día nunca pude separarme, ni dejar de admirar la leyenda que sería Lio Messi. Hoy escribo esto con 23 años, un poco más de la edad que él tenía en aquel momento. Y hoy, cerca de su retiro como profesional y al borde de una nueva aventura por los Estados Unidos, después de conseguir todo lo que podía conseguir, de ganar todo lo que podía ganar, me sigo preguntando, ¿cómo lo hace?, ¿es humano? Y la respuesta es sí. Lionel Andrés Messi Cuccitinni es humano y es como tú y como yo. Para mí, el mejor jugador de la historia y sé que para muchos también.
Su camino, su sueño
Con 36 años recién cumplidos, creo que ni Lionel Messi logra dimensionar la gran carrera que cosechó. Desde muy chiquito mostró un talento increíble para jugar al fútbol, por más que le entraran nunca le lograban despegar el balón del pie, así como nunca le lograron arrebatar el sueño de levantar por los aires la Copa del Mundo con la Selección Argentina. Un sueño que no sería nada fácil de conseguir y que únicamente llegaría casi como la cereza del pastel para su carrera. Una recompensa por nunca rendirse.
Todo eso sucedería en la cúspide de la carrera. Pero todo comenzó oficialmente con un contrato firmado en una servilleta a manos de Charlie Rexach, en Barcelona. Una firma que iniciaría una de las relaciones más bonitas en el deporte: la del FC Barcelona y Lionel Messi.
El argentino afloró su talento en las inferiores del equipo y, con el pasar de los años, fue ascendiendo de tal manera que se convirtió en el máximo estandarte de Barcelona. Messi era Barcelona y Barcelona era Messi. En su época por el club azulgrana, de 18 temporadas, se volvió el máximo goleador de la historia del club, el máximo asistidor, el emblema de todos los futbolistas que provenían de la Masía del equipo. Messi era el ejemplo a seguir de todos en Barcelona. Levantó 4 Champions League, 10 Ligas españolas, 7 Copas del Rey, 3 Mundiales de Clubes, 3 Supercopas Europeas y 8 Supercopas de España, convirtiendo 672 goles con el equipo blaugrana y asistiendo en 269 ocasiones en 778 partidos. Lea aquí: Video: el beso con el que un hincha sorprendió a Lionel Messi
Cada partido significaba deslumbrar con regates imposibles, cabalgatas legendarias, asistencias magnificas y goles que no tenían explicación. Messi era feliz de Blaugrana, el fútbol era feliz y millones de personas alrededor del mundo también lo eran, pues estaban viendo a uno de los mejores del deporte y esa sensación no se las podía arrebatar nadie. Fueron 18 temporadas de excelencia de fútbol y esplendor. Lástima que la historia terminó del mismo modo que comenzó: con una servilleta. Pero esta vez con las lágrimas de Lionel, siendo despedido por sus compañeros de equipo mientras a él le tocaba empacar sus maletas para irse a Francia, donde lo esperaba el único equipo que podía costeárselo, pero esa parte de la historia me la saltaré.
Argentina, la piedra en el botín
La historia con su selección era otra. Y no era muy feliz hasta casi el final. Desde muy chico, Messi manifestó que uno de sus sueños era ganar algo con su selección, pero el argentino siempre sudó de más para lograrlo. El fútbol nunca le daba el premio que tanto quería, era como si estuviera “maldito”. Su hinchada o una gran parte de ella siempre le tildaba de “pecho frío”, “vende patria” y muchas cosas más. Para completar dicha serie de decepciones, Lionel perdió 3 finales seguidas entre 2014 y 2016, (una final del Mundial con Alemania en 2014 por 1-0; 2 Copa América en 2015 y 2016 por tanda de penales), en el 2016 decidió retirarse de su selección por un tiempo. “Creo que esto fue lo último para mí en la selección, es increíble, pero no se me da”, dijo. Pero su arrepentimiento fue casi de inmediato, ya que al final de la tormenta llega la calma. Y esa calma le traería a Lionel lo que tanto soñaba, el final de ensueño que solo una película era capaz de tramar.
5 años después de esas fatídicas 3 finales y luego de sufrir muchos mazazos con su selección, Messi lograría uno de sus principales sueños. 2021 sería el año elegido, Copa América contra Brasil, en el estadio Maracaná en Río de Janeiro, Brasil, lugar donde había perdido la final del Mundial frente a Alemania en 2014 por 1-0. Como si todo estuviera escrito, Messi ganaría por ese mismo resultado a Brasil y lograría ser Campeón de América.
Logro 1 conseguido. Pero la piedra en el botín de ser Campeón Mundial le quedaba pendiente. Entre medios ganó una Copa Intercontinental, denominada como la “Finalissima”, a la actual campeona de la Eurocopa, Italia, con un paseo histórico digno de los mejores manuales del deporte. Esa fue una antesala que tenía a Argentina como favorita a levantar la Copa Mundial.
A sus 35 años, ¡35!, edad pesada en el fútbol, un extraordinario futbolista dejaría al mundo, como alguna vez dijeron aquellos comentaristas, a sus pies. En ese Mundial, su último Mundial, su último intento de alcanzar la gloria, de tocar el cielo y ponerle la tercera estrella en el pecho a su país, consiguió lo que parecía imposible.
Y la forma como lo consiguió fue casi imposible para alguien de 35 años. Máximo asistidor, segundo máximo goleador, corridas de un chico de 22, jugadas inverosímiles, jugadas de un Messi feliz, de un futbolista con un propósito, de un hombre que llevaba el peso de 46 millones de habitantes sobre sus hombros y que compitió en 7 partidos como si cada uno fuera el último, siendo el mejor jugador en los compromisos más importantes de su vida.
Y jugando una final con Francia, que no fue rival hasta casi el último tramo del encuentro. Y dejando en alto el nombre de su país, dejando en los anales de la historia su apellido y haciéndose leyenda en Qatar, en el estadio de Lusail, en aquella maravillosa noche del 18 de diciembre de 2022. Lea aquí: También le tocan los quehaceres: captan a Messi mercando en supermercado
¿El adiós?
Tras cumplir su sueño, Lio Messi se encuentra en el ocaso de su carrera, cerca de su adiós. Su fútbol se trasladó a los Estados Unidos, al Inter de Miami, lo que será casi un entretiempo para el astro.
El único peso que tendrá será convertir a la MLS en una liga visible y por qué no, sacar a su equipo campeón. Un objetivo difícil, ya que el equipo de David Beckham actualmente es el último en su conferencia.
Lio Messi seguirá disfrutando jugar con la pelota como aquel niño al que le regalan un balón por primera vez. La diferencia es que el argentino ya está inmortalizado en la historia de su país y del fútbol mundial. Donde sea que vaya, su apellido será coreado y su fútbol será admirado.
