La inteligencia artificial (IA) ha sido una de las principales apuestas del nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella, tanto durante la campaña presidencial como en el inicio de su administración, donde incluso ha sido utilizada en el proceso de nombramiento de ministros.
Bajo el lema “Firme por la Patria”, acompañado por un tigre creado con esta tecnología, el nuevo Gobierno proyecta una etapa en la que la IA podría tener un papel clave en la modernización del país.

Para Saulo Torres, director del programa de Marketing y Transformación Digital de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB), la inteligencia artificial representa una oportunidad para hacer más eficiente al Estado y mejorar la prestación de los servicios públicos. Lea: “La IA es una herramienta de doble filo en la política colombiana”
“La inteligencia artificial es una gran oportunidad para hacer que el Estado deje de ser lento y complicado. Imagina trámites que antes tomaban semanas resolviéndose en segundos de manera automática, o sistemas que previenen fallas en la salud y la seguridad antes de que ocurran. Para el ciudadano de a pie, esto significa menos filas, menos papeleo y un gobierno que realmente responde de forma rápida y transparente a sus necesidades cotidianas”, explicó.
No obstante, para convertir ese potencial en una realidad será necesario definir una estrategia nacional de inteligencia artificial con prioridades claras. Según Torres, el Gobierno debería concentrarse en tres frentes principales:
- Conectividad y datos: mejorar la conexión entre las regiones y organizar los datos del Estado.
- Educación: capacitar a estudiantes, trabajadores y profesionales desde los colegios, el SENA y las universidades para el uso de estas herramientas.
- Innovación local: impulsar a emprendedores y empresas colombianas para desarrollar soluciones tecnológicas adaptadas a las necesidades del país.
IA para impulsar la competitividad empresarial
Aunque muchas empresas colombianas ya incorporan inteligencia artificial en sus procesos, aún persiste el temor de que esta tecnología sustituya masivamente puestos de trabajo.
Frente a ese escenario, Torres sostiene que la IA debe entenderse como una herramienta para transformar el empleo y aumentar la productividad.
“La IA no viene a quitarnos el trabajo, sino a quitarnos lo aburrido del trabajo. Las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, pueden usar la inteligencia artificial para automatizar tareas repetitivas, como responder preguntas frecuentes de clientes o llevar cuentas básicas, liberando tiempo para que las personas se concentren en crear, atender con empatía y tomar decisiones estratégicas. Esto hace que los negocios crezcan y vendan más sin necesidad de destruir empleo, sino transformándolo”, afirmó.

Riesgos y regulación de la inteligencia artificial en Colombia
Uno de los mayores riesgos para Colombia, advierte el experto, es quedarse rezagada frente a otros países de la región en la adopción de esta tecnología. Si el Estado y las empresas no aceleran su implementación, el país perderá competitividad internacional, atraerá menos inversiones y dependerá cada vez más de tecnología desarrollada en el exterior, ampliando las brechas existentes.
En ese contexto, Torres considera indispensable que el Gobierno impulse un marco regulatorio y ético que garantice un uso responsable, transparente y seguro de la inteligencia artificial. Le recomendamos: Radican proyecto de ley para regular la inteligencia artificial en Colombia
“Necesitamos reglas claras, pero que no ahoguen la innovación. El próximo gobierno debe asegurar que la tecnología se use con transparencia, que los ciudadanos sepan cuándo interactúan con una IA y cómo se toman las decisiones, protegiendo estrictamente los datos personales y evitando cualquier tipo de discriminación por parte de los algoritmos. La regla de oro debe ser: tecnología al servicio de las personas, con el ser humano siempre supervisando el proceso”, dijo.
La inteligencia artificial será determinante para el futuro del país. El desafío, concluye, no es frenarla, sino aprovecharla con ética, visión y responsabilidad para mejorar la calidad de vida de los colombianos.

