“Va goleando Real Cartagena”, escuché decir a un compañero a las 5 de la tarde de ayer domingo.
Le pregunté a Roy Martin, aficionado al fútbol: “¿seguro que estamos hablando del mismo Real?”
Respondió: “Sí, le va ganando 4-0 a Nuevo Horizonte, en la categoría sub-15 del torneo nacional, están jugando en Alameda y lo están transmitiendo por Facebook”.
Por un instante pensé que el equipo profesional estaba haciendo lo que ya para muchos es impensable: ganar un juego, pero que va...
En ese mismo momento, en calidad de visitante, Real sumaba una derrota más en el Torneo de la B. Esta vez sucumbía 2-0 ante Llaneros. Lea aquí: Real Cartagena perdió ante Llaneros y se hunde en la tabla de la Primera B
Otro desastre, una derrota más que le pone más limón a la herida de los aficionados que siguen recibiendo golpes de un equipo que los representa de la peor manera a nivel nacional.
En este semestre, Real se ha convertido en una vergüenza para la ciudad. Es la peor representación deportiva que tiene Cartagena.
Con 6 puntos, de 33 posibles, Real sigue en el sótano de la tabla, en una campaña que deja al descubierto la realidad de este club, que cada vez está más a la deriva.
Real Cartagena es un proyecto, dirigido en estos momentos por Colombiagol, que también ha fracasado en su intento de devolverle una esperanza a los aficionados.
La situación se ha vuelto insostenible. Es un productor perdedor, con un equipo muy limitado, lleno de juveniles que apenas se asoman en el balompié profesional y un técnico como Óscar Passo que por primera vez dirige en la máxima categoría, en otro laboratorio que tampoco le funcionó a los auriverdes.
Un equipo que no tiene buenos jugadores, ni un técnico con experiencia es muy difícil que llegue a puerto seguro algún día. Mientras los directivos sigan con la misma mentalidad, la de mostrar jugadores juveniles para futuras posibles ventas y nada más el club seguirá a la deriva y naufragará una y miles veces más en aguas turbias.
Crece el desamor de los hinchas, que viven tal vez los momentos más decepcionantes en toda la historia del club cartagenero. “Nombe yo no voy más al estadio, eso es perder el tiempo, por mí que sigan jugando a puerta cerrada, ese equipo no tiene vergüenza”, comentó Roy Martin al término del diálogo en la jornada dominical.
