comscore

Publicidad

Económica

Superindustria mete en cintura a influenciadores para evitar que engañen

La Superintendencia lanzó un manual de ética para estos personajes de las redes sociales. En adelante deberán decir claramente cuando un mensaje es pago.

Superindustria mete en cintura a influenciadores para evitar que engañen
Compartir en

La Superintendencia de Industria y Comercio lanzó la Guía de buenas prácticas de influenciadores, con el fin de que no se vulnere a los consumidores en el momento en el que se hace publicidad de algún producto, es decir, cuando una persona recomienda un bien o un servicio, y detrás hay una transacción comercial entre el influenciador y la compañía contratante.

Esto en el fondo le permitirá distinguir a los seguidores de una cuenta cuándo se enfrenta a un contenido patrocinado o pagado y cuando es una recomendación que tiene una iniciativa personal, lo que salvaguarda el derecho de libre elección de las personas así como el de información veraz, clara y objetiva.

“Es una construcción de Estado con diferentes agencias, como plurisectorial, asociaciones e influenciadores. No estamos ante una nueva regulación, nuestro Estatuto del Consumidor (ley 1480), ya preveía muchos de estos fenómenos, en la medida en que buscamos proteger a los consumidores de que la publicidad que reciba sea veraz”, dijo el superintendente Andrés Barreto.

Esto, explicó, teniendo en cuenta algunas industrias que deben tener una conducta diferente con un estándar o rigor distinto y cómo en el marco de la pandemia muchos influenciadores y redes sociales “se aventuraron en temas que tenían que ver productos de la salud y médicos que exigen una reglamentación distinta”.

Así, la guía contribuye a una doctrina, después del Reino Unido, y el Indecopi de Perú, y con esta se busca “generar un balance entre la regulación preexistente, es una recomendación de derecho flexible, no es una ley, frente a lo que se puede hacer en los mecanismos de influenciación digital”, para tener un uso responsable de las prácticas y promover una política de autorregulación, y evitar consecuencias legales.

En el mismo sentido, busca que los influenciadores se protejan ante una posible responsabilidad cuando promueven un producto o cuando han sido contratado para esto, les pide que:

1. Identifiquen plenamente cuando hay una relación comercial con el anunciante.

2. Exigirle al anunciante que le indique cuáles son los lineamientos para identificar plenamente el mensaje como publicidad.

3. Abstenerse de realizar publicidad cuando el anunciante le sugiera ocultar la naturaleza comercial del mensaje.

4. Abstenerse de hacer pasar un mensaje publicitario como uno natural y espontáneo que surge de su experiencia.

La delegada de la protección al consumidor, María Carolina Corcione, aclaró que hoy solo hay una investigación en publicidad engañosa a un influenciador, refiriéndose a Elizabeth Loaiza, y la apertura de pliego de cargos “por ofrecer pruebas rápidas para la detección del covid-19 que no tenían aprobación de la autoridad”, como lo divulgó la SIC el seis de mayo de este año.

Vale recordar que la publicidad engañosa puede tener una multa por 2.000 salarios mínimos, pero también puede implicar acciones que impliquen una nueva difusión de la información y el llamado “el cese correctivo”, es decir, explicó Corcione que el influenciador comparta que “está corrigiendo porque cometió un error al impartir un mensaje para que llegue al consumidor”.

Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de El Universal desde Google News