Luego de calificar el incremento del salario mínimo para 2026 de “inconveniente, que desborda ampliamente las condiciones que definen la economía”, el presidente ejecutivo de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) advirtió que esa decisión impactará a la vivienda en Colombia y anticipó que en el caso de los nuevos proyectos habitacionales ya entraron a revisión, pues los cálculos iniciales de esos proyectos se hicieron sobre un eventual aumento del salario mínimo del 10%.
Como se sabe, tras no haber acuerdo en la Mesa de Concertación Laboral y Salarial, el pasado 30 de diciembre el Gobierno del presidente Gustavo Petro decretó un aumento del 23% en la remuneración de más de 2,4 millones de trabajadores que devengan ese salario. (Lea aquí: Aeropuerto de Cartagena logra cifra récord de pasajeros movilizados en 2025).
Mejorar el ingreso de quienes hoy están en el empleo formal no puede hacerse a costa de frenar la generación de nuevos empleos, presionar la inflación y encarecer la vivienda social. El resultado termina siendo más exclusión y menor bienestar”:
Guillermo Herrera, presidente ejecutivo de Camacol.
Herrera recordó que la mano de obra representa el 25% de los costos totales de la industria de la vivienda.
El gran temor en el sector, aparte de los nuevos costos que se asumen, es que este es un sector, que el renglón de la vivienda, tiene un desempleo del 14% y afronta una informalidad que llega al 70%. Según cifras del Dane, en ese sector se perdieron 150 mil empleos en el último año. Además, en ese sector cerca del 75% de los trabajadores gana un salario mínimo.
Herrera precisó que al estar el precio de la vivienda social indexada al salario mínimo, hasta el 31 de diciembre del año pasado, una unidad habitacional VIS tenía un precio tope de 192 millones de pesos y con el aumento del mínimo pasaría a $236 millones, 44 millones de pesos más, lo que aumentaría los desistimientos o renuncias a los planes de vivienda.
El año pasado, según Camacol, los desistimientos en planes de vivienda social alcanzaron los 25 mil y en el 2024 fueron 34 mil.
Los efectos del incremento del mínimo, en la vivienda
1-Tiene un efecto inflacionario: se suben los costos de la industria de la vivienda y también de los subsectores que proveen de productos y servicios al sector.
2- Afecta las finanzas públicas: se afecta la disponibilidad de recursos o subsidios para financiar la vivienda social.
3- El mercado laboral: la decisión afectará la generación de empleo e incrementará la informalidad laboral. El 90% de las empresas del sector son pequeñas y medianas empresas.
4- Los efectos macro: impactará sobre la inflación, las tasas de interés y sobre el crédito hipotecario.
¿Y cómo queda la meta de unidades vendidas para 2026?
Otro indicador que los constructores y su gremio deberán revisar es el correspondiente a la meta de unidades comercializadas para este año, que se estimó entre las 175 mil y 200 mil. “Esa cifra pasa a revisión”, dijo Herrera.
No obstante, precisó que más del 60% de las viviendas que se comercializan en el país se hacen por debajo del precio tope.
Para el dirigente gremial el alza en el salario mínimo generará efectos inflacionarios, por lo que la Junta Directiva del Banco de la República difícilmente va a poder bajar las tasas de interés, todo lo contrario, la decisión incentivará las alzas y con ello se desestimularía la compra de vivienda nueva. (Lea aquí: Mercado automotor: ¿Cuántos vehículos diarios vendió Bolívar en 2025?).