Las políticas económicas son uno de los aspectos que más expectativas crean al inicio de cada gobierno, pues de la visión por la que apueste el nuevo presidente depende en gran medida el crecimiento económico de la nación y con ello, la reducción de brechas sociales y la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos.
De acuerdo con el Foro Económico Mundial, en 2025 Colombia tuvo la cuarta economía más grande de América Latina, después de Brasil, México y Argentina, por lo que el reto es continuar creciendo hasta ocupar los primeros lugares de la región.
Cifras e indicadores muestran cuáles son los sectores fundamentales para lograr una reindustrialización exitosa. A continuación algunos de ellos:
Economía del conocimiento: un motor para la reindustrialización de Colombia
Esta industria hace referencia a todos aquellos servicios que se crean a partir del conocimiento y la inventiva del talento humano, por supuesto, apoyado en la ciencia, la tecnología y la innovación.

Ejemplos de ello son software, aplicaciones móviles, animación digital, videojuegos, servicios editoriales, música, educación y artes escénicas, entre otros.
Programas como Fábricas de Internacionalización, liderado por Procolombia han detectado que los negocios de empresas de servicios basados en conocimiento tienen un potencial de hasta 290 millones de dólares, lo que es significativo para la economía colombiana. Le puede interesar: PIB 2025: “mediocre” e “insuficiente” crecimiento, Fenalco y AmCham Colombia.
Industria naval, un sector estratégico para aumentar las exportaciones
Con un crecimiento de más del 500% en solo un año y exportaciones de naves que sumaron 69,6 millones de dólares en 2025, según datos del Ministerio de Comercio, la industria naval demostró que tiene un gran potencial para fortalecer y diversificar las exportaciones de Colombia.
En este punto, Cartagena tiene un rol destacado, no solo en Colombia, también en el Caribe, por su ubicación estratégica que la hace un punto clave, tanto para la fabricación de buques y otros tipos de naves, como para ofrecer servicios de reparación y mantenimiento de las mismas.

Para aprovechar el potencial que las industrias naval y astillera han demostrado, es necesario el trabajo mancomunado entre los actores de esta y el nuevo gobierno para que se creen condiciones que favorezcan la relevancia de este sector en las actividades económicas claves del país. Lea también: Cartagena, principal aduana de exportaciones en el primer semestre de 2026.
Agroindustria colombiana: el reto de transformar las materias primas
El sector agroindustrial ya es una pieza clave en la economía colombiana: el café, el banano y las flores están entre los principales productos de exportación y el sector representa alrededor del 6% del PIB, según el Dane.

Desde la perspectiva de la reindustrialización, la propuesta gira en torno a agregar valor a la producción de este sector. Es decir, no solo exportar materias primas, también productos ya procesados a partir de estas. Por ejemplo, exportar cacao en grano, pero también chocolate de alta calidad y productos cosméticos a base de manteca de cacao.
Lo anterior no necesariamente aumenta la participación del agro en el PIB pero sí impulsa otros sectores como el cosmético, farmacéutico y alimenticio, promoviendo el crecimiento de la economía.
Para lograrlo, es indispensable la inversión dirigida a llevar tecnología, capacitación y financiamiento, especialmente los pequeños y medianos productores, para que cuenten con oportunidades para sofisticar su producción.
“Al campo colombiano siempre se le han reconocido sus posibilidades para convertirse en un gran motor de crecimiento. Para que esas posibilidades se conviertan en realidades, el país debe actuar con especial empeño en promover nuevas inversiones en el agro”, indica el Banco Interamericano de Desarrollo en un informe sobre el panorama de oportunidades de Colombia.
Esta es la hoja de ruta de la reindustrialización en Colombia
Colombia cuenta con una política de reindustrialización, aprobada en el Conpes 4129, que establece un plan de trabajo a 2034. Sin embargo, esta no es de estricto cumplimiento para el gobierno entrante, que puede modificarla o descartarla.
