Económica


Solo tres municipios de Bolívar cultivan café

Más de 100 pequeños productores de San Jacinto, en la subregión de los Montes de María, mantienen viva la tradición cafetera en esa zona del departamento, y algunos encontraron su emprendimiento en el aroma del café.

HERMES FIGUEROA ALCÁZAR

24 de octubre de 2021 12:00 AM

Bolívar no es considerado un departamento cafetero en Colombia. Es más, ni siquiera tiene Comité de Cafeteros, pero aún así este es un territorio con alguna tradición caficultora, aunque solo tres de sus municipios tienen pequeñas áreas sembradas con ese grano.

Las estadísticas de la Secretaría de Agricultura de Bolívar reportan que hasta el año 2020 en el departamento solo había 1.341 hectáreas cosechadas con café, frente a las 989 que se reportaron en 2016, lo que representa un crecimiento en área cosechada del 35,59%. Los cultivos de grano se concentran solo en tres municipios: Santa Rosa del Sur, el mayor productor con 1.230 hectáreas cosechadas, que representan el 73,37% del área total cosechada y una producción de 984 toneladas en el año 2020. Los otros dos municipios productores son San Jacinto, en los Montes de María, y Morales, al sur del departamento. (Lea aquí: Un tinto con el hombre que llevó el café a los Montes de María).

La producción total de café en Bolívar el año pasado alcanzó las 1.078,8 toneladas y el rendimiento por hectárea ha venido siendo fluctuante en los últimos 5 años: entre 0,4 y 1,0 tonelada por hectárea, aunque en el 2016 se superaba 1,1 toneladas por hectárea.

AROMA DE CAFÉ EN MONTES DE MARÍA

A quienes identifican a Bolívar como un gran productor de yuca, ñame, maíz, plátano, palma de aceite y frutales como: mango, aguacate, papaya y limón, les resulta sorprendente ver una mata de café en esta región. Pues bien, en los Montes de María, una subregión con algunas condiciones climáticas similares a la de la Sierra Nevada de Santa Marta, desde hace décadas se siembra café, pero algunas situaciones de orden público le quitaron protagonismo a ese cultivo, que algunos lo conocieron debajo de la fronda de los árboles de aguacate, que en su momento se sembraron para darle sombra a los arbustos de café en la zona.

DE DESPLAZADO
A EMPRENDEDOR

A José Aurelio Ortega Carval, un pequeño productor de café de la vereda El Bongal, en San Jacinto, la violencia lo sacó de su tierra al pie del Cerro de Maco, en Los Montes de María y desplazado llegó a la cabecera municipal y luego a la Sierra Nevada, en inmediaciones del corregimiento de Palmor, a donde fue como recolector de café en la vereda El Vergel, donde estuvo cerca de 4 años.

En esa experiencia aprendió cómo sembrar café y al comparar las condiciones de su añorada vereda El Bongal (San Jacinto) con las de la Sierra Nevada, concluyó que bien podía sembrar café en la tierra que lo vio nacer y se trajo unas semillas de café caturra que germinaron en su pequeña finca.

Su experimento empezó con una hectárea cultivada y hoy, trece años después de su aventura cafetera en la Sierra Nevada, tiene 5 hectáreas sembradas.

Pero José Aurelio no se quedó como simple cultivador de café. Al comienzo vendía su producción a un procesador, pero luego se dio cuenta que él también podía emprender. Hoy tiene una pequeña tostadora de café en San Jacinto donde empaca el Café Montes de María, su marca, referenciado como un café orgánico que se comercializa en 19 puntos de venta en distintas ciudades. En su pequeña planta de tostado de café procesa mensualmente entre 4 y 5 bultos del grano.

MÁS FAMILIAS

Hoy, en el área rural de San Jacinto, más de 100 familias tienen cultivos de café, en veredas como Brasilar, El Bongal y Arena, entre otras. Se estima que en ese municipio hay más de 115 hectáreas cultivadas con café.

Ortega Carval agradece los apoyos de la Cámara de Comercio de Cartagena, la Gobernación de Bolívar, la Umata de San Jacinto y la Federación Nacional de Cafeteros que adelantó un cultivo piloto, con una variedad adaptada al ambiente de los Montes de María, del cual pronto se sabrá las conclusiones.

Hoy, José Aurelio ya no es un desplazado, volvió a reencontrarse con la tierra que lo vio nacer y en San Jacinto el aroma de su café atrae el paladar de nativos y visitantes, porque el café se resiste a desaparecer en Bolívar y los Montes de María.

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