comscore
Educación

Lo bueno y lo malo de la Educación en Cartagena en tiempos de pandemia

El virus SARS-CoV 2 llegó a redefinir el modo de vida de la raza humana en todas las instancias, y la Educación no fue la excepción.

Lo bueno y lo malo de la Educación en Cartagena en tiempos de pandemia

La pandemia develó fortalezas y debilidades en la educación a distancia, mediada por la tecnología. La conectividad es un punto en el que el Gobierno está llamado a hacer grandes mejoras, sobre todo en las áreas rurales e instituciones educativas oficiales. Foto: Cortesía

Compartir

Son varios los puntos positivos y negativos que se pueden destacar en el sector educativo en estos diez meses de pandemia. El balance es agridulce. Se perdieron estudiantes y se perdieron puestos de trabajo en el 2020, se cambió la visión curricular y a pulso los maestros desarrollaron habilidades en las nuevas tecnologías.

Para empezar, el confinamiento obligó a la gente a recurrir a la tecnología para tratar de mantener a flote las actividades cotidianas que respaldan la necesidad inherente del ser humano de comunicarse y prosperar, pero fue justamente en esta alternativa donde se halló la mayor dificultad que debieron sortear estudiantes y docentes.

La falta de una conectividad eficiente en las instituciones educativas, especialmente en las oficiales, la falta de planes de datos y de dispositivos personales hizo difícil para muchos adaptarse a la nueva realidad impuesta ante la prioridad de preservar la salud. Esto sumado a la grave crisis económica suscitada por el cierre de negocios formales e informales y el aumento del desempleo contribuyó al primer punto negativo, la deserción.

Sin embargo, la desbandada de estudiantes no fue tanta cómo se proyectó cuando, sin previo aviso y sin un plan B a la mano, el Ministerio de Educación suspendió en Colombia las clases presenciales como parte del paquete de medidas que se adoptaron a partir de marzo (2020) para frenar los contagios del coronavirus.

William Arellano, decano de la facultad de Educación de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB) afirma que en ese momento se previó que la deserción universitaria podía ser de un 30%, pero al final esta estuvo entre un 10% y 15% solamente debido a que muchas instituciones hicieron el esfuerzo económico para regalarle planes de datos a estudiantes y profesores, y facilitarles celulares, tablet o computadores.

Estrategia similar adoptó la Secretaría de Educación Distrital para afrontar el problema en los colegios oficiales de Cartagena. $1.510 millones se invirtieron para garantizar la conectividad de los estudiantes con condiciones más vulnerables. Mediante un convenio interadministrativo con la empresa de telefonía Tigo se contrató el servicio hasta finalizar el calendario escolar. Los estudiantes recibieron planes con 5 GB de navegación, acceso ilimitado a whatsapp, al correo electrónico y a la plataforma Colombia Aprende, y recibieron una tarjeta SIM de 200 minutos a todo destino y 100 mensajes de texto para facilitar la comunicación con los profesores. Además se entregaron 5.245 computadores a igual número de estudiantes y 105 a profesores.

El final, el resultado, según precisa Alexandra Herrera, directora de Cobertura Educativa distrital, fue contrario a todos los pronósticos: hubo un cierre académico con 178 mil 111 estudiantes matriculados, 4.435 más que en 2019, que fue de 167.231. También hubo menos retiros; en 2019 desertaron 6.228 estudiantes, mientras que en este año solo lo hicieron 3.904.

Otro aspecto de la deserción es señalado por Lorna, coordinadora de la institución educativa privada Nuestra Señora de Guadalupe quien explica que la mayoría de los retiros en el plantel ocurrieron en el grado preescolar porque los padres consideraron que sus hijos no iban a adaptarse al sistema virtual. Los colegios privados debieron afrontar por si mismos, sin ayuda gubernamental, la situación. En el caso del Guadalupe, a dirección le entregó a cada docente un computador para que dieran las clases desde sus casas.

Despido de profesores y cambio en la estrategia pedagógica

La pérdida de matriculas fue un golpe fuerte a las finanzas de las instituciones educativas privadas que se vieron obligadas a racionalizar los gastos; hubo despido de docentes contratados por hora y hubo un cambio en la estrategia pedagógica; por ejemplo se amplió el número de estudiantes por clase. De manera presencial no podía haber más de 30 alumnos y con la virtualidad un profesor podía dar clases a 120 estudiantes al tiempo porque las plataformas aguantaban esa cantidad de gente conectada.

De lo negativo salen cosas buenas

El “cambio de chip” obligado que vivieron las instituciones educativas al pasar de la presencialidad a la virtualidad también dejó experiencias positivas. Quedaron profesores mucho más capacitados en el manejo de las nuevas tecnologías, con habilidades para crear videos, hacer teleconferencias y toda una serie de recursos para las clases.

“La innovación frente al uso de las nuevas tecnologías penetró hondamente en el que hacer del docente a todo nivel. Esto repercute en que las inversiones futuras que haga el Distrito o cualquier institución va a aprovecharse mejor”, comenta Mallarino.

Otro punto a destacar es que quedó en el ambiente, especialmente el universitario, la sensación de que se puede hacer educación de calidad aún a distancia y eso es favorable para todas las instituciones que tienen esta modalidad.

Ya no hay punto de retorno, muchas universidades que invirtieron en la adquisición de plataformas que permiten una conectividad estable de estudiantes y profesores están listas para promocionar fuerte las clases no presenciales lo que ha llevado al aumento de solicitudes ante el Ministerio de Educación para que se les apruebe programas e-learning. Con la confianza ganada de los estudiantes el panorama se despeja para dar vía libre a una metodología de clases híbrida, entre la presencialidad y la virtualidad, favorecedora a estudiantes que no cuentan con los recursos económicos para trasladarse de ciudad, o no tienen disponibilidad del tiempo para estar siempre en el aula de clase.

Los retos para el 2021

Las instituciones oficiales y privadas saben que tienen un primer semestre del año 2021 bajo el modelo de alternancia, muchos estudiantes van a seguir quedándose en sus casas recibiendo las clases a través de los dispositivos tecnológicos y eso tiene un requerimiento natural: la conectividad.

El Gobierno debe garantizar este servicio para los planteles oficiales antes de que comience el próximo calendario escolar a fin que los muchachos que se queden en su residencia puedan recibir eficazmente las clases como las recibirán los que asistan a la sede física.

Es posible, si no hay contratiempos en el plan de vacunación masiva previsto para empezar en febrero, que el sector educativo pueda esperar un acercamiento al modelo presencial en el segundo semestre del próximo año.

Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News