Cláusula de arbitraje, una pieza clave de los negocios en el exterior

Incluir esta condición en los contratos con empresas extranjeras facilitará la solución de posibles desacuerdos, sin recurrir a la justicia estatal.

La globalización, la digitalización de servicios y operaciones y en últimas, la crisis económica ocasionada por la pandemia han promovido las relaciones comerciales internacionales. Las compañías de todo el mundo buscan en el mercado extranjero mejores oportunidades de negocio y alianzas mercantiles más rentables.

En el caso de Colombia, hay una apuesta sólida para promover la interacción de empresas nacionales con extranjeras, en la que se incluyen 16 tratados de libre comercio con otras naciones o uniones de países, que de acuerdo con el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo están activos y las iniciativas de entidades como Procolombia que se dedica a conectar a empresas nacionales con clientes extranjeros.

Pero por muy idílico que parezca hacer transacciones con empresas en el exterior, en estas relaciones comerciales también hay conflictos y desacuerdos entre las partes, como incumplimiento de proveedores e inconformidad con las tasas de cambio, sobre todo si el contrato incluye más de una divisa.

Estos desencuentros podrían complicarse por barreras como el idioma o el domicilio internacional de la contraparte. ¿Qué hacer en estos casos? Ante la falta de acuerdo después de una negociación infructuosa, el arbitraje internacional es el siguiente paso.

Una alternativa a los tribunales de justicia

Si bien el Código de Comercio de Colombia decreta que los contratos que se realicen en el país, aunque sean celebrados en el exterior o una de las partes sea extranjera, se rigen bajo las normas colombianas, los contratantes pueden acordar acogerse a ciertas leyes mercantiles internacionales para llevar su relación comercial e incluso establecer una cláusula de arbitraje para resolver conflictos.

“El arbitraje es una forma de justicia privada. Lo que pretende significarse a través de esa expresión –que no tiene connotaciones políticas o ideológicas – es que se trata de una actividad jurisdiccional ejercida por particulares que no integran los órganos del poder judicial de un Estado”, explica Roque J. Caivano, abogado con amplia experiencia en diversos centros de arbitraje de Latinoamérica en una publicación de la Organización de Estados Americanos.

Resolver las diferencias en los centros de arbitraje internacional suele dar más confianza sobre el proceso a los involucrados por la imparcialidad que garantizan estas entidades, que se rigen por las normas de la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional. La flexibilidad y la rapidez son otras de las ventajas de este mecanismo frente a los procesos en tribunales de justicia. Asuntos como el idioma y cuál centro de arbitraje resolverá el conflicto es convenido entre las partes. Le puede interesar: Colombia gana arbitraje internacional contra empresa española.

Resolver las diferencias en los centros de arbitraje internacional suele dar más confianza sobre el proceso a los involucrados por la imparcialidad que garantizan estas entidades.

Así es el proceso

El proceso de arbitraje se asemeja al de la justicia estatal: el contratante que se considera afectado presenta la demanda, se notifica al demandante, el centro arbitral determina los árbitros, que pueden ser una corte o tribunal de arbitraje, y se escucha a los involucrados.

Basados en los lineamientos internacionales o en el manual de procedimiento del centro de arbitraje, el árbitro resuelve el conflicto y antes de emitir la decisión, que se conoce como laudo arbitral, se notifica tanto al demandante como al demandado, quienes pueden sugerir correcciones o consideraciones. Una vez emitida la sentencia, esta queda en firme pues no hay una segunda instancia.

Los centros de arbitraje internacional

La Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional reconoce más de 50 entidades que resuelven demandas de arbitraje internacional, basados en los lineamientos que reúne este organismo o mediante sus propios reglamento inspirados en esas directrices.

Se destacan la Cámara de Comercio Internacional, el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones, el Centro Internacional para la Resolución de Disputas, la Corte de Arbitraje Internacional de Londres, entre otros.

Cifras de Latinoamérica y Colombia

El último informe de la Conferencia Latinoamericana de Arbitraje (CLA), publicado en 2020, indica que en el año inmediatamente anterior se realizaron 2.765 proceso de arbitraje y se emitieron 501 sentencias en países latinos. Las sedes arbitrales con más casos fueron Brasil, Perú y Estados Unidos. Colombia ocupa el quinto lugar entre los países con más demandantes y entre los más demandados. La mayoría de estos procesos analizados por CLA se realizaron en español y el 46 % se resolvió en dos años.

Aunque CLA aún no ha publicado datos de los procesos de arbitraje durante la pandemia, algunas entidades como el Instituto de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Estocolmo (SCC) revelaron que en medio de la emergencia mundial y pese a las situaciones particulares del comercio internacional, las las demandas de arbitraje disminuyeron. Puede leer: Lo que dejan 9 años de TLC con EE.UU.

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