Según el Censo de 2018 del Departamento Nacional de Estadísticas (DANE), el 81 % de los hogares colombianos sufrían de algún tipo de déficit de vivienda, lo que equivalía a 11.389.122 de los 14.060.645 registrados. Luego de observar esta situación crítica, el Ministerio de Vivienda promulgó la Ley 2079 del 14 de enero del 2021, la cual se encargará de flexibilizar muchos trámites relacionados con la adquisición y el mejoramiento de vivienda.
“Este es un trabajo que el ministerio venía desarrollando desde hace algún tiempo y va dirigido a mejorar el déficit de vivienda entre los ciudadanos, especialmente los de menos recursos”, comenta Miguel Osorio Sayeh, director de Vivienda de la Gobernación de Bolívar. Para cumplir con su cometido, la nueva legislación introduce cambios en la tramitología y de índole social.
Reformas principales
La nueva Ley de Vivienda y Hábitat:
1. Crea ayudas de vivienda dirigidas específicamente a los maestros y administrativos del sector oficial.
2. Auxilia a las mujeres víctimas de violencia intrafamiliar, pues excluye a sus esposos de tener acceso financiero a los beneficios económicos de vivienda si se demuestra que ellos las han maltratado.
3. Introduce estímulos para que los jóvenes (es decir, los ciudadanos que tengan entre 18 y 35 años) puedan acceder más fácilmente a las viviendas de interés social (VIS).
4. Obliga a los programas gubernamentales a adoptar un enfoque diferencial, es decir, a asegurarse de que “las políticas públicas en materia de vivienda se formularán y ejecutarán de acuerdo con las características étnicas, socioculturales, demográficas, económicas y ecológicas de la población”, según reza el texto de la ley. En otras palabras, las nuevas iniciativas deberán estar plenamente acordes con el contexto humano y ambiental para el que estén destinadas.
5. Crea mecanismos para la protección y financiación de las “viviendas de interés cultural”, que pertenecen dos categorías: las rurales y las urbanas. Las primeras son “aquellas cuyo diseño, construcción, financiación y criterios normativos obedecen a costumbres, tradiciones, estilos de vida, materiales y técnicas constructivas y productivas, así como a mano de obra locales”. Las segundas, aquellas ubicadas en los Sectores de Interés Cultural (SIC).
Según el director de vivienda Miguel Osorio, esta medida iría dirigida principalmente a “las viviendas de los grupos indígenas, afros y raizales (que son las que tienen mayor grado de diferenciación) y las viviendas que se consideren patrimonio arquitectónico y estén ubicadas en localidades históricas”.
6. Permite el acceso al subsidio familiar de vivienda a aquellos que hayan accedido a un subsidio de mejoramiento. Esta es una de las reformas más significativas de la nueva ley, pues anteriormente tener acceso a uno vedaba automáticamente el acceso al otro; sin embargo, las familias que no hayan accedido a subsidios de ninguna clase seguirán siendo prioritarias. “Con esta concurrencia de auxilios se busca que las familias de menores ingresos puedan conseguir una casa digna más fácilmente. Los programas urbanos de vivienda realizados hasta ahora habían sido insuficientes para mejorar la situación”, explica Osorio Sayeh.
7. Agiliza los trámites para la aprobación de nuevos lotes destinados a la construcción. Este es otro de los cambios significativos de la nueva legislación, debido a que permite una mayor disponibilidad de tierra en menor tiempo, facilitando más la extensión de las áreas urbanas, permitiendo a los constructores gestionar más proyectos y planificar el espacio de manera más eficiente, en concordancia con los planes de ordenamiento territorial.
8. Flexibiliza los tiempos para negociar los créditos hipotecarios y elimina o disminuye (a 5 años en el caso de los inmuebles gratis) las restricciones para vender las viviendas adquiridas a través del programa Mi Casa Ya.
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