Así se conservan las construcciones coloniales en Cartagena

Cuando se interviene una casa colonial en la ciudad hay dos opciones: regresar la estructura a su apariencia original o adecuar su interior a las exigencias de la vida moderna.

MARTÍN CARVAJAL CHAMORRO

19 de noviembre de 2020 12:00 AM

El Centro Histórico es uno de los principales atractivos que ofrece el turismo colombiano gracias a la conservación de su arquitectura colonial, que se erigió debido a que fue un importante punto de comercio y plazas fuertes de España en América, junto con La Habana, en Cuba. Ahora bien, mantener esos edificios, que se han granjeado el título de Patrimonio de la Humanidad, es un proceso largo que implica resolver una disyuntiva: ¿restaurar o readaptar?

Legislación

Los esfuerzos por regular la protección de las construcciones coloniales se remontan a los años 40, pero no es hasta el Acuerdo 6 de 1992 y el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de 2001 que se realiza un diagnóstico real de su situación y se dictan medidas especiales en lo referente a la clasificación de las construcciones, el uso de materiales y los criterios de intervención.

“La norma ya está obsoleta, pero aún hay aspectos que se deben rescatar. Lo primero que hay que hacer son estudios técnicos para establecer la composición de materiales, el estado de conservación del inmueble, su valor, su comportamiento frente a los movimientos sísmicos, la presencia de elementos ornamentales y la capacidad de carga del inmueble, entre otros factores” afirma Alberto Herrera Díaz, arquitecto y director de varios proyectos de renovación de inmuebles antiguos en Cartagena.

Esto hecho, llega entonces el momento de que los restauradores decidan si intentarán regresar el inmueble a su estado “original” (tan aproximado como sea posible) o si lo mejor es reacomodarlo para usos contemporáneos, un proceso que recibe el nombre de “adecuación” en el Capítulo III del POT.

El elemento de más peso a la hora de tomar la decisión es la clasificación del edificio: si se trata de una construcción de tipo monumental, entonces se debe escoger una restauración, sin excepciones; si se trata de una residencia, se procede a evaluar qué tanto valor histórico posee. En caso de que se considere un inmueble digno de conservar, se realizará lo que se llama una “restauración tipológica”. Si ocurre lo contrario, se puede proceder a la adecuación.

Contratiempos más frecuentes

La sal marina y la capilaridad del agua están entre las principales causas de deterioro de las edificaciones del Centro Histórico. Provocan fisuras, erosión, abofados y desconches. Además, promueven el crecimiento de plantas trepadoras y otras formas de vida vegetal y micótica, lo que favorece la proliferación de animales que afectan el patrimonio, como las ratas, los murciélagos y el comején o termita (Puede leer: Centro Histórico de Cartagena: edificios que están en riesgo).

Entre los factores antropogénicos se encuentra el paso de los automóviles. Las edificaciones coloniales no fueron hechas para soportar el tráfico diario, mucho menos si se trata de cargas pesadas. Día tras día, los automóviles actúan como pequeños terremotos que afectan la estructura de las casas coloniales. De hecho, tienen el poder de desestabilizar las murallas y las fortificaciones poco a poco.

Un último riesgo, en opinión de Herrera Díaz, es el que representa la proliferación excesiva de adecuaciones, pues esto lleva a una abundancia de edificios donde el interior modernizado no se corresponde con la fachada de siglos atrás y, lo que es peor, “muchas veces no se toma en cuenta la capacidad de carga del edificio, sino que se prioriza la rentabilidad que se obtendría del nuevo uso. Ese error puede acarrear la pérdida del patrimonio”.

Para contrarrestar todo esto, los restauradores deben deshacerse de los organismos que se encuentran en el edificio y estudiar su composición. De acuerdo con Alberto Herrera, no todos los tipos de rocas, arenas y mezclas son compatibles con las construcciones coloniales e ignorar esto ha llevado a deterioros mayores (Lea también: Tras el rastro del deterioro de casas coloniales).

Una vez que se hayan eliminado los animales, hongos y plantas, se aplican jabones especiales de forma periódica, se estudia la posibilidad de utilizar técnicas de reparación modernas y antiguas según convenga y se refuerza la estructura con medidas antisísmicas. El mismo proceso se repite con regularidad para mantener el inmueble en buen estado.