Desde finales del siglo pasado está sobre la mesa la necesidad de cambiar nuestro sistema de producción, por las graves consecuencias que provoca en el medioambiente y comunidades vulnerables. Sin embargo, son pocos los cambios que se han logrado a nivel global y por el contrario, el problema se agrava con el paso de los años. Para dimensionar la urgencia de implementar un modelo sostenible, le entregamos 5 datos clave sobre esta problemática:
- De acuerdo con un informe de ONU Medio Ambiente, cada latinoamericano genera un kilo de desechos al día y en América Latina se produce el 10 % de la basura a nivel mundial, con alrededor de 541 mil toneladas diarias. Se prevé que para el 2050, la cifra se eleve a 671 mil toneladas.
- Esta misma organización internacional indica que el 90 % de los residuos aprovechables en América Latina no se aprovechan y en cambio terminan contaminando los cuerpos de agua.
- El Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (Pnuma) indica que desde 1880 la temperatura media de la superficie mundial ha aumentado entre 0,8 y 1,2 grados centígrados, aproximadamente. En el último decenio se han producido ocho de los 10 años más cálidos de los que se tiene registro.
- El primer Reporte de Economía Circular, presentado por el Dane el año pasado, señala que las actividades económicas del país usan 713 millones de metros cúbicos de agua al año, siendo la industria manufacturera, el comercio al por mayor y al por menor, la administración pública y defensa las de más consumo.
- De acuerdo con el reporte del Dane, en 2018 las actividades económicas consumieron 2,9 millones de toneladas de productos del bosque, para el desarrollo de sus procesos productivos. Las industrias manufactureras y la construcción fueron las actividades que registraron mayor consumo con 59 % y 39,6 %, respectivamente.
- Según las estimaciones de los expertos, además de la explotación de los recursos, el crecimiento de las ciudades va dificultar la producción agrícola y el sostenimiento de los ciudadanos en un futuro porque escasearán los alimentos, su costo aumentará y las poblaciones con menos poder adquisitivo no podrán acceder a estos, por lo que la brecha entre pobres y ricos crecerá.
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A pesar de que la crisis por el COVID se anunció como una oportunidad para reactivar las economías desde un enfoque sostenible, solo el 18 % de las inversiones para este fin han sido verdes, según un análisis dirigido por el Proyecto de Recuperación Económica de Oxford y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma). Estas inversiones se hicieron, sobre todo en países de altos ingresos por lo que se indica que “hasta ahora, el gasto para la recuperación global ha perdido la oportunidad de una inversión verde”.
“Los gobiernos de los países tienen una oportunidad única para emprender trayectorias sostenibles que prioricen las oportunidades económicas, la reducción de la pobreza y la salud planetaria a la vez: el Observatorio les brinda las herramientas para hacer la transición hacia recuperaciones más sostenibles e inclusivas”, indicó Inger Andersen, directora ejecutiva del Pnuma.