Los problemas de Cartagena después de la Independencia

La Heroica fue la primera en liberarse del dominio español, pero dependía tanto del sistema colonial que esa movida le salió cara.

MARTÍN CARVAJAL CHAMORRO

05 de noviembre de 2021 12:00 AM

Ningún proceso de independencia es sencillo. A la partida de los antiguos amos tiende a seguirle un nuevo reparto de poderes, una larga serie vuelcos fiscales y de modificaciones importantes en el tejido social. A pesar de sus honores, Cartagena es un claro ejemplo de que la caída del orden colonial no iba a tener el mismo impacto en todos los sectores: los más beneficiados por este iban a pasar un mal rato y, a pesar de su fervor patriotas, en el fondo no había ciudad más acostumbrada a la vida colonial que esta. Le puede interesar: Así nos liberamos del yugo español.

La crisis económica

El Corralito de Piedra dependía de un tributo de todas las otras principales ciudades del Virreinato de la Nueva Granada, conocido como el “situado”, que se destinaba para solventar sus gastos militares (mantener las murallas, pagar a los soldados y demás). En un año normal, este podía representar fácilmente entre el 70 % y el 90 % del fisco de la administración pública.

A partir de 1809 y especialmente de 1812, las provincias independientes dejaron de entregar ese dinero y el gasto público empezó a venirse a pique.

Se intentó solventar la crisis con la creación de papel moneda (el primero en la actual Colombia), préstamos a los ciudadanos más ricos y a otras ciudades. La nueva divisa se debilitó rápidamente y las subvenciones no bastaban para equilibrar el fisco.

70 % a 90 %
era lo que representaba el situado en el gasto público cartagenero.

La crisis política

La independencia no significó la paz diplomática y militar para la Provincia de Cartagena. Por un lado, lideró varios intentos infructuosos para quitarle Santa Marta a los españoles. Por el otro, se sumió en un conflicto interno entre dos partidos políticos: los piñeristas y los toledistas, que estaban enfrentados desde de la independencia absoluta.

Los hermanos Germán y Gabriel Gutiérrez de Piñeres y sus aliados eran de vertiente radical, influidos por el liberalismo francés, partidarios de los sectores populares y propulsores de medidas políticas más igualitarias, por lo que se les llamó ‘los demagogos’. Ellos fueron los principales promotores de la separación de España. Puede leer: Conozca la nómina que defendió al Corralito de Piedra.

José María García de Toledo, del ala más conservadora, venía de una familia acaudalada y representaba a las élites, por lo que a su partido le llamaban ‘los aristócratas’. A pesar de alcanzar la independencia, él y sus seguidores no tenían mayor interés en cambiar el orden social y político que había dejado la colonia.

Esas diferencias fundamentales resultaron en altercados y manifestaciones de violencia pública, a las que pusieron fin dos presidentes - dictadores: José María del Real Hidalgo y después el piñerista Manuel Rodríguez Torices, junto a su vicepresidente Gabriel Gutiérrez de Piñeres.

En 1814 se convocó a elecciones para la presidencia: ganó José María García de Toledo, pero los hermanos Piñeres dieron un golpe y trataron de forzarlo a compartir el gobierno. El doble “consulado” duró poco y se eligió a Pedro Gual como presidente “interino”. Más tarde, los Piñeres fueron expulsados de la ciudad y los toledistas quedaron restablecidos, pero la crisis económica y los caprichos del partido gobernante (que, entre otras cosas, hicieron que perdieran a Simón Bolívar como aliado) debilitaron militarmente a la ciudad, lo que facilitó el avance de las tropas de Pablo Morillo.

Decadencia

La Reconquista arruinó aún más la economía local. Después de la Campaña Libertadora de Bolívar, a Cartagena le sobrevinieron una epidemia de cólera en 1885 y una larga serie de sitios militares que le hicieron perder protagonismo como puerto frente a Barranquilla, al punto de que sus habitantes se mudaban de la una a la otra en busca de mejor vida. Para comienzos del siglo XX, La Heroica tenía entre 9 mil y 10 mil habitantes, mientras que Barranquilla tenía más de 40 mil. Estrategias como la creación el Canal del Dique y de una línea de ferrocarril poco ayudaron a levantar a una ciudad que, no empezó a recuperarse sino hasta el período de los años 20 a 50.

* Este artículo fue posible gracias a Breve Historia de Cartagena de Eduardo Lemaitre, Cartagena de Indias durante la Primera República 1810 – 1815 de Adelaida Sourdis de la Vega, La crisis fiscal de Cartagena en la era de la Independencia, 1808-1821 de Adolfo Meisel Roca y El día de la independencia: una revisión necesaria de Marixa Lasso.

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