Descarbonizar el transporte marítimo: las razones que retrasan las metas

A pesar de que son claras las acciones para reducir las emisiones en la industria marítima, hay barreras que impiden el avance hacia la carbono neutralidad.

El transporte marítimo es una de las actividades más contaminantes del planeta, hacer la transición hacia combustibles sostenibles en buques de carga es imperativo y se hace necesario un trabajo conjunto entre los actores para retroalimentar las iniciativas exitosas. Todo lo anterior son consensos a los que ha llegado la industria marítima, en función de cumplir con la tarea de descarbonizar sus operaciones.

Pero, si bien es un panorama claro sobre cómo proseguir, en el camino a la acción hay situaciones que dificultan avanzar a buen ritmo, incluso la Organización Marítima Internacional tiene una estrategia de descarbonización y cuenta con un departamento especial para apoyar técnica y económicamente proyectos verdes alrededor del mundo, pero esto ha resultado insuficiente.

“La descarbonización no ocurrirá de la noche a la mañana. Debemos prepararnos para décadas de trabajo conjunto para alcanzar esta meta común. Tenemos que cambiar nuestra mentalidad de liderazgo individual a un liderazgo ambiental colaboratvo y ese cambio debe comenzar ahora. El futuro de nuestra industria depende de eso”, destaca en el informe ‘Estrategia de Descarbonización Marítima’, publicado por el centro de investigación Mærsk Mc-Kinney Møller, especializado en carbono neutralidad.

Alineada con el principal objetivo del Acuerdo de París, que es limitar el aumento de la temperatura por debajo de los 1,5°C, la industria marítima debe reducir el 45 % de sus emisiones a 2030 y lograr la neutralidad de carbono para 2050.

Barreras por superar

Entre los asuntos que dificultan reducir las emisiones de gases contaminantes en el transporte marítimo está la disponibilidad de fuentes alternativas que reemplacen a los combustibles fósiles, por el volumen que se necesitan para cubrir las operaciones, especialmente, de las grandes embarcaciones, sumado al aumento en la demanda que se prevé en los próximos años.

La industria marítima usa 300 millones de toneladas de combustibles fósiles, aproximadamente, para producir 12,6 EJ de energía, lo que se traduce en más de una gigatonelada de emisiones de gases efecto invernadero al año, según datos del informe. Le puede interesar: Descarbonización: la tarea pendiente de la industria naviera.

3 %
de las emisiones de gases contaminantes del mundo son generadas por la industria marítima.

“Debido a la poca disponibilidad de materia prima y a las limitaciones tecnológicas, ningún combustible alternativo por sí solo puede satisfacer, a corto plazo, la demanda de toda la industria marítima. Como consecuencia, esperamos que se utilice una combinación de fuentes en las próximas décadas”, señala la publicación de Mærsk Mc-Kinney Møller Center.

Entre los principales combustibles a considerar están el bio-metano, el e-metano, el bio-metanol, el e-metanol, la amoníaco azul, el e-amoniaco, los bioaceites y el e-diésel, pero es necesario tener en cuenta que todas estos representan retos técnicos y de seguridad, además de requerir regulación para su uso adecuado.

Más compromisos

Otro asunto que dificulta la transición en esta industria es la disposición de las grandes navieras para hacer esfuerzos operativos, tecnológicos y económicos que aporten a la meta de la carbono neutralidad.

“Si todos los propietarios (de embarcaciones) más grandes hicieran promesas de emisiones netas cero y trabajaran para hacerlas realidad, el impacto de reducción de emisiones podría ser significativo (...) Sin embargo, la cantidad de compromisos es demasiado pequeña ya que, de manera preocupante, no todas las principales empresas han establecido objetivos”, señala el informe sobre la descarbonización del transporte marítimo.

Las regulaciones que estimulen la implementación de fuentes verdes y, de alguna manera, castiguen el uso de combustibles fósiles, son esenciales. De hecho, la OMI trabaja en una nueva estrategia dirigida exclusivamente a reducir las emisiones de carbono que, según lo previsto, se publicará en julio de este año y contará con medidas prioritarias para acelerar la transición.

“No podemos levantar el pie del acelerador, en este momento, la cooperación y el diálogo que caracterizan a la OMI serán más importantes que nunca para cumplir lo que se espera de nosotros para hacer frente al cambio climático, pero también a la pérdida de biodiversidad y a la contaminación del mar”, dijo Kitack Lim, secretario general de OMI, sobre la nueva estrategia. Puede leer: Actores del transporte marítimo cooperan en pro de la descarbonización.

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