Las hermanas Mirabal y su incidencia en la lucha de las mujeres

La vida y la muerte de ellas marcó la historia. El Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer se estableció en su honor.

MARTÍN CARVAJAL CHAMORRO

25 de noviembre de 2022 12:00 AM

Patria, Minerva y María Teresa Mirabal fueron tres hermanas de República Dominicana. Su activismo político contra la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo les valió la muerte en 1960. Irónicamente, resultó ser un ‘paso en falso’ del tirano al que apodaban “el Chivo”: marcó el punto de no retorno para el declive de su gobierno y la llegada de su magnicidio. Es en honor a ellas que se estableció el Día de la No Violencia contra las Mujeres.

Tiempos difíciles

Las Mirabal eran cuatro, siendo Bélgica ‘Dedé’, la única sobreviviente debido a su participación más limitada en la política. Eran hijas de Enrique Mirabal Fernández y Mercedes Reyes Camilo, crecieron en el municipio de Salcedo, ubicado al norte de la isla en la provincia que antaño llevaba el mismo nombre de dicha ciudad.

Llevaban una vida relativamente acomodada en la finca de sus padres, quienes se dedicaban al comercio de abarrotes. Esa tranquilidad cambió cuando la mano de Rafael Trujillo se entrometió en sus vidas.

Rafael Trujillo pasó de ser un delincuente juvenil dedicado a hurtos y falsificaciones, a miembro del ejército durante la primera ocupación estadounidense de República Dominicana (1916 – 1924) y de ahí ascendió hasta convertirse en jefe del Estado Mayor de la Guardia Nacional, tras la retirada de los marines.

Posteriormente, lideró un golpe de Estado en 1930 que destituyó al entonces presidente Horacio Vásquez y creó el Partido Dominicano, consolidándose como dictador del país, en 1931.

Trujillo colocó a varios presidentes para tratar de disimular la naturaleza fascista de su gobierno, pero todos sabían que él tenía el poder.

Su mandato está reconocido como uno de los más sangrientos de América Latina, dejando tras sí el genocidio de más de 15 mil haitianos que vivían en la frontera, la represión y tortura de todo el que se le opusiera, fueran rivales políticos, líderes sindicalistas o simples disidentes. Se estima que dejó alrededor de 50 mil víctimas, entre ellas las hermanas Mirabal.

Choques con el régimen

Cuando empezó a ir a la universidad en Santo Domingo, la capital, Minerva tuvo la oportunidad de conocer las denuncias sobre los abusos de Trujillo y de comenzar a vivirlos en carne propia. Infortunadamente para la joven, el general se había fijado en ella y en 1949 organizó una fiesta cerca de la finca de la familia; como es de esperarse, invitó a los Mirabal a la velada.

El dictador trató de cortejar a Minerva sin éxito. Ella, por su parte, tuvo el valor de contradecir sus ideas políticas y pedirle que liberara a sus opositores. Tras ese desencuentro y de amenazar con violarla, Trujillo dejó salir a la familia de la fiesta. A partir de ahí, las Mirabal se comprometieron con el activismo político y quedaron en el ojo del dictador.

El asesinato de las hermanas Mirabal fue la gota que colmó el vaso.

En 1959, un grupo de exiliados dominicanos que residían en Cuba intentó derrocar a Trujillo, sin éxito. Inspirados por ese hecho, varios activistas se reunieron para crear en 1960 el Movimiento Revolucionario 14 de Junio, el cual buscaba dar fin a la dictadura. Patria, Minerva y María Teresa eran las más activas, mientras que “Dedé” se mantenía un poco al margen. Dentro de este grupo, se les conocía como “Las Mariposas”.

Para este tiempo las hermanas se habían casado y sus esposos estaban igual de comprometidos con la causa revolucionaria (al parecer, solo el de “Dedé” le pedía no participar por la seguridad de su familia). El resultado de sus actividades fue que, al poco tiempo, Trujillo arrestó a Patria, Minerva y María Teresa junto con sus maridos. Eventualmente, el tirano liberó a las mujeres en un gesto de falsa magnanimidad, pero lo peor estaba por venir.

Asesinato

El 25 de noviembre de 1960, Patria, Minerva y María Teresa se dirigían junto con su chofer, Rufino de la Cruz, al municipio de Puerto Plata, donde sus esposos estaban encarcelados. En el camino, el vehículo donde iban fue emboscado.

Los sicarios del régimen apalearon y acribillaron a toda la comitiva, y para fingir que fue un accidente, lanzaron el carro por un barranco. Aunque los autores materiales fueron llevados a juicio y condenados, el gobierno logró sacarlos del país, impunes. Le puede interesar: Muere impune el último asesino confeso de las dominicanas hermanas Mirabal.

En lugar de provocar aún más miedo, el asesinato de las hermanas Mirabal fue la gota que colmó el vaso: enfureció aún más a los revolucionarios, al resto de los dominicanos y a la opinión internacional. Estados Unidos, que hasta ese momento había apoyado al régimen debido a su anticomunismo, tomó nota de la enorme impopularidad que se había granjeado y le dio la espalda.

Meses después, el 30 de mayo de 1961, Rafael Trujillo fue emboscado y asesinado por un grupo de conspiradores. Su hijo Ramfis trató de seguir en el poder y logró acabar con casi todos los conjurados (salvo dos), pero la llamada “Rebelión de los Pilotos” puso fin a su gobierno y al poder de los trujillistas el 19 de noviembre de ese año.

Memoria

En recuerdo de la vida y trayectoria de aquellas mujeres, la provincia de Salcedo, donde crecieron, pasó a llamarse provincia Hermanas Mirabal. El lugar donde están enterradas, Ojo de Agua, a las afueras del municipio de Salcedo, también se convirtió en un museo en su honor. El billete de 200 pesos dominicanos lleva su imagen.

El Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, celebrado en Bogotá, estableció el 25 de noviembre como el Día Internacional de No Violencia contra las Mujeres en recuerdo de las Mirabal: su activismo en contra de un régimen sanguinario (encabezado por un dictador abiertamente misógino) las convirtió en referentes para las mujeres de América Latina. Más tarde, la ONU hizo lo mismo con la fecha, declarando el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Puede leer: Google homenajea a Elena Caffarena, líder feminista, con un doodle.