Cartagena, puerto comercial de América


Bahía de Cartagena: el pilar histórico del comercio exterior

Gracias a ella, la ciudad es un puerto marítimo con una posición estratégica dentro del Caribe, que ha movilizado la economía de la región a lo largo de su historia.

MARTÍN CARVAJAL CHAMORRO

28 de agosto de 2020 12:00 AM

Desde el barrio El Laguito hasta la provincia de Polonia se extiende una rada que cumple un importante papel a la hora de dinamizar el comercio de la región Caribe y de Colombia en general. Se trata de la bahía de Cartagena, donde se movió el 24 % del tráfico portuario del país durante el primer semestre de 2020, según el informe más reciente del Ministerio de Transporte.

De acuerdo con cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, el puerto de La Heroica movilizó 2.862.787 TEU (“toneladas equivalentes a veinte pies”, por sus siglas en inglés) durante el 2018; fue el cuarto más activo de América Latina, superado solo por el de Manzanillo en México, la Zona Portuaria Santos en Brasil y Colón en Panamá.

Por último, la bahía alberga más de 3 mil empresas y es una de las principales fuentes de empleo de la ciudad.

Ventajas estratégicas

Hay muchas razones por las que la zona es privilegiada. En primer lugar, posee una profundidad media de 16 metros (máximo 30), lo que la hace ideal para permitir el paso de todo tipo de embarcaciones. Además, tiene proximidad con centros de comercio marítimo igual de importantes, como el Canal de Panamá y el Río Magdalena (a través del Canal del Dique).

La arquitectura de la colonia, el sector hotelero y la zona de Mamonal hacen de Cartagena un importante centro turístico a nivel mundial e industrial en el Caribe colombiano. En el 2019, registró 223 recaladas de cruceros y recibió a 436.801 pasajeros, según un reporte de la Cámara de Comercio. Por su parte, el Observatorio del Mercado Laboral del Distrito concluyó en el 2016 que “la ciudad se constituye en el principal productor de sustancias químicas del país y el segundo centro de refinación de petróleo”.

En el 2019, la ministra de transporte Ángela Orozco afirmó que “la Sociedad Portuaria y la Terminal de Contenedores de Cartagena (Contecar) han sido líderes en el manejo de tecnología en la actividad portuaria y logística. Constituyen la principal central de transbordos y almacenamiento de contenedores de Colombia. Han sido referentes y siguen siéndolo. Es importante que los líderes gremiales lo emulen para continuar con el desarrollo del sector”.

Algo de historia

Durante la colonia, la bahía convirtió a Cartagena en uno de los principales puertos de la Nueva Granada y de la América española. Infortunadamente, esto se debe a que era el punto de embarque de los comerciantes de esclavos que venían desde el África Occidental (principalmente lo que hoy son Senegal, Sierra Leona y Angola). Tanto era así que la ciudad no tardó en entrar una crisis económica cuando llegó la Independencia y la práctica de la esclavitud comenzó a decaer hasta su abolición en 1851.

Controlar Cartagena significaba controlar el destino de buena parte de la “mano de obra” de la que dependían los imperios europeos para su prosperidad económica, así como adquirir un puerto con clima favorable y una bahía amplia y profunda. Es por esto que Francia e Inglaterra intentaron arrebatárselo a España durante muchos años a través de flotas de corsarios lideradas por piratas como Francis Drake (1586), el Barón de Pointis (1697) y Martin Vernon (1741). (Lea aquí: Un cortometraje sobre la épica batalla de 1741).

Cuando llegó el siglo XIX, y el desarrollo de la navegación fluvial con él, Cartagena se vio rezagada bajo la sombra de Barranquilla, cuya cercanía con la desembocadura del río Magdalena le reportaba muchos beneficios. No fue sino hasta comienzos del Siglo XX que la ciudad comenzó a transformarse en el puerto de talla nacional, continental y mundial que conocemos hoy en día, pues fue en esa época que el turismo, el Canal del Dique y sus incursiones en la exportación de café, alimentos, flores y demás le permitieron tomar fuerza.