Egidio Rafael Cuadrado Hinojosa, Rey Vallenato de 1985, falleció este lunes en la Clínica Colombia de Bogotá, dejando un legado irrepetible en la historia de la música de Colombia y el mundo. Lea: Murió el acordeonero Egidio Cuadrado, maestro del vallenato
Durante más de treinta años fue el fiel amigo y compañero musical de Carlos Vives y La Provincia, con una brillante carrera.
Nacido en Villanueva, Guajira, fue un luchador noble, sencillo y con una extraordinaria sabiduría musical, que lo llevó a sobresalir hasta traspasar fronteras, teniendo un inmenso mensaje vallenato que sonó en un acordeón acompañado de su canto.
Egidio Cuadrado comenzó a tocar el acordeón a los seis años y, con el tiempo, se convirtió en uno de sus intérpretes más respetados, coronado como Rey Vallenato en 1985 en Colombia. A principios de los años 90, Carlos Vives lo invitó a participar en la agrupación La Provincia, como un homenaje a la colombianidad, a los músicos de las regiones más apartadas y rurales del Caribe, y como un laboratorio para nuevos talentos de la música colombiana.
La Provincia se convirtió en un país unido trabajando, en un equilibrio de territorios y en un cruce de caminos musicales que dio origen al ‘Rock de mi pueblo’, de Carlos Vives. Esta invitación de Carlos a Egidio, quienes ya sumaron más de tres décadas de amistad y trabajo, los llevó también a colaborar en grandes obras maestras como “La Tierra del Olvido”, en la que el acordeón de Cuadrado tiene un rol protagónico. Un concertista nato, Cuadrado encarnó la magia del folclor colombiano e inspiró a una nueva generación de músicos a mantener viva la tradición.

En diálogo con Wradio, el artista samario dejó claro que con la muerte de Egidio Cuadrado también muere La Provincia. “Con él se murió La Provincia. Egidio era la unión de esos mundos y ya no es así. Hay muchos buenos compositores, pero no sé sin tan conectados a la tierra como lo estaba mi compadre. Mi compadre nunca dejó de ser ese campesino y para mi eso es La Provincia”, expuso.
Y agregó: “Cuando yo era niño que descubrí los vallenatos, era eso lo que me marcó. Ese campesino que llegaba a Santa Marta deslumbrado por esas bahías, por esas tierras, ese espíritu campesino que nos enamoró desde niños”.
Egidio Cuadrado, el mismo que nunca dejó su sombrero vueltiao, su mochila arhuaca y sus 12 acordeones, quedará para siempre en nuestros corazones; añorando ese canto vallenato que permeó en su noble corazón y diciéndole al mundo que la vida tiene el mayor sentido cuando suena el acordeón de un Rey Vallenato como él.

“Ya son varios años caminando por La Provincia sin el acordeón de mi compadre Egidio, acompañándolo en su lucha por arrancarle pedazos a la vida y que el sueño que hemos vivido en estos 30 años nunca se acabe, juntos hasta el final”, dijo Carlos Vives.
Su partida deja un vacío profundo en la música y en la vida de quienes lo conocieron. Con su acordeón, tejió melodías que resonaron en el mundo entero, en las fiestas colombianas y en las reuniones familiares, creando un lazo entre generaciones. Su sonrisa cálida y su espíritu generoso transformaron cada acorde en un abrazo sonoro, y sus palabras siempre llenas de cariño hacían sentir a todos como parte de su familia.

