El reconocido humorista colombiano José Ordóñez sorprendió al país con una confesión inédita. En una entrevista con el programa Los Informantes de Caracol Televisión, compartió por primera vez el episodio de abuso sexual que sufrió durante su infancia, un hecho que ocultó durante más de cuatro décadas.

Números de la suerte para cada signo zodiacal este 10 de mayo
El UniversalJosé Ordóñez contó detalles de su infancia marcada por el aislamiento
En el relato, Ordóñez recordó que creció sintiéndose diferente dentro de su propio hogar. Sus padres lo calificaban como un niño “raro” y sus hermanos no compartían juegos con él. “Siempre fui un niño debajo de una mesa, jugando con palos y piedras y creando mis historias ahí”, relató, al describir el aislamiento que lo acompañó desde pequeño. Lea también: José Ordóñez cumplió récord mundial para Guinness de 86 horas contando chistes

José Ordóñez fue víctima de abuso infantil
El comediante reveló que fue abusado sexualmente por los hijos de una familia vecina cuando tenía apenas nueve años. Guardó silencio durante décadas por miedo y vergüenza, sin atreverse a contárselo siquiera a su madre. Este secreto, según confesó, marcó su desarrollo académico y personal, pues sentía que sus heridas no le permitían avanzar.
La situación empeoró cuando, a los 16 años, su padre decidió marcharse de casa. Ordóñez explicó que este hecho lo dejó con una sensación de desamparo absoluto. No obstante, señaló que esas vivencias le otorgaron una sensibilidad especial hacia quienes también han atravesado experiencias de violencia o maltrato. Lea también: Los momentos difíciles de José Ordóñez contando chistes
Aunque alcanzó la popularidad en la televisión, el éxito no sanó sus heridas. Por el contrario, intensificó su orgullo y lo llevó a decisiones que afectaron su entorno familiar. Reconoció haber sido infiel, haber abandonado a su esposa Yasmith y a su hija pequeña, y permitir que la fama lo alejara de su rol como padre y esposo.
Tras años de conflictos, Ordóñez decidió reconstruir su vida. Regresó con su esposa y sus cuatro hijos, se trasladó a Santander y encontró en la fe cristiana una forma de reconciliación. Hoy combina el humor con la prédica religiosa, enfocándose en aconsejar a las parejas sobre cómo fortalecer sus vínculos y evitar los errores que él cometió.
