Fidel Leottau ha sido el vigía de la memoria de la salsa en Cartagena durante los últimos sesenta años. Fidel, padre de Laura, Lorena y Ximena, es un hombre bonachón, de bermudas, suéteres de colores a rayas y sandalias. Nació el 9 de mayo de 1940 y todavía le parece increíble haber llegado a los 86 años a ritmo de salsa.

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El UniversalHace poco fue homenajeado por la Alcaldía de Cartagena, en el marco de la celebración de los 493 años de la fundación hispánica de la ciudad, como uno de sus personajes entrañables.
Por ese reino vital de la memoria urbana han pasado El Gran Combo de Puerto Rico, Johnny Pacheco, Óscar de León, Rubén Blades y Cheo Feliciano, entre muchas otras estrellas de la salsa. Un día, Alejandro Obregón entró al bar de Fidel Leottau y, al ver aquel museo dedicado a los grandes salseros de la historia, dijo: “Este es el lugar de los recuerdos”.
El bar de Fidel funcionó en el pasado como la Lonchería El Pollo. Antes de administrar el establecimiento ubicado en el Portal de los Dulces, recuerda que tuvo dos bares cerca del antiguo Club Cartagena: Abacoa y Continuo Bar, entre 1978 y 1985.
En su museo de fotos y memorias que no cesan aparecen la Orquesta Aragón, la Orquesta de Manzanillo, el Sexteto Nacional de Cuba, El Gran Combo de Puerto Rico, la Orquesta Lebrón, Fania All Stars, Johnny Pacheco, Héctor Lavoe, Rubén Blades, Willie Colón, Ray Barretto, Richie Ray, Bobby Cruz, Wálberto Santiago, César Monge, Celia Cruz, Óscar de León, Pete “El Conde” Rodríguez, Frankie Ruiz, Mongo Santamaría, Cheo Feliciano, Tito Nieves, Joe Quijano, Jimmy Sabater, Henry Fiol, Bobby Valentín, Andy Montañez, Charlie Palmieri, Eddie Palmieri, Cachao López, Larry Harlow, Papo Lucca, Alfredo de la Fe, Alberto “El Canario”, Sofronín Martínez, “El Poli” Martínez, Juan Carlos Coronel y Hugo Alandete, entre otros.
Así describe a Fidel Leottau uno de sus grandes amigos
Enrique Luis Muñoz Vélez, uno de los grandes amigos de Fidel Leottau y reconocido historiador de la música del Caribe, señala que muchos de los músicos que han pasado por su bar se convirtieron en parte de una familia extensa del universo Caribe.
Entre ellos recuerda a “Jimmy Sabater, Rafael Ithier, Eddie Pérez, Charlie Aponte, Jerry Rivas, Cuqui Santos, Freddy Miranda, Víctor Rodríguez y Richard Bactar, entre otros integrantes de El Gran Combo. También a Andy Montañez, Tito Nieves y Alberto ‘El Canario’”.

“A Fidel lo conocí primero de oídas y después de vista. Tres de sus hermanos fueron mis amigos: Jorge, Claudio y Fidel Leottau Beleño. A finales de la década de los 60 lo vine a conocer en Abacoa y Continuo Bar. Desde entonces, en la medida en que podía, iba al sitio con dos amigos: Miguel de la Espriella y Álvaro Arroyo Agámez. Poco a poco, la música nos acercó más, y muchos amigos comunes, como Pacho Silva, Álvaro, su hijo; Alfonso Múnera, Pellín Castro y mi persona fuimos tejiendo una amistad con el hilo conductor de la música y luego del restaurante”, recuerda Muñoz.
El historiador también evoca sus videos predilectos: Tito Rodríguez, Gilberto Santa Rosa, Cheo Feliciano, Celia Cruz, Óscar de León, Ismael Miranda, Rubén Blades, Bobby Cruz, Pete “El Conde” Rodríguez e Ismael Rivera.
“Soy consciente de que la vida, a mis 73 años, es más pasado que presente. Encuentro en Fidel a un hermano mayor que me dibuja sitios de música y bailes del pasado: El Chato Bar, El Lago Azul y las noches mal dormidas de ciertos lugares de la zona de Tesca, Manga y Torices”, agrega.

Para Enrique Luis Muñoz, Fidel ha construido un sitio “para ser tatuado en el alma”. Cartagena, con su presencia y la música de Donde Fidel, viene a ser, en sentido poético, el vaticinio de Luis Carlos López: el Portal de los Dulces, viejo riñón de la ciudad, donde se cantaban las cuatro cifras de la lotería por el trovador José Sobrino Caro.
Hoy es Fidel quien cumple esa misión para que el lugar sea un patrimonio vivo de encuentros ineludibles; un punto de disfrute universal del goce, donde la magia ocurre sin sombreros de cubilete, sin palomas ni conejos.

Conversando con Fidel
“Mi bisabuelo John Leottau era francés”, cuenta Fidel. “Era un tipo blanco, grande. La familia creció en Cartagena y en pueblos vecinos, especialmente en Villanueva. Mi papá tuvo 28 hijos. Vivió muchos años en Villanueva y tuvo muchos nietos”.
Recuerda que la casa de su abuela quedaba detrás de una iglesia, en la plaza. Una vez, durante una celebración patronal, estaban reunidos cerca de veinte hijos de su padre. A la hora de acostarse, su hermana mayor preguntó: “¿Cómo hacemos con tanta gente aquí? ¿Dónde metemos a tanta gente? ¿A Fidel de color rapé y al Fidel de color rosa, que era mi hermano?”.
De pronto, su padre miró hacia una esquina y preguntó: “¿Y qué hacemos con el otro Fidel que está en la esquina?”. Todos le preguntaron de cuál Fidel hablaba. Él respondió: “Del Fidel de Bocachica. Desde que llegué estoy viendo a ese negrito”. Pensó que también era hijo suyo.
Al preguntarle qué canciones de salsa lo han hecho feliz, no duda en decir que, en primer lugar, está ‘Mujer divina’, de Joe Cuba. Le siguen ‘Aguacero’, de El Gran Combo de Puerto Rico; ‘Los entierros’ y ‘Anacaona’, de Cheo Feliciano; y ‘Mujer celosa’, de El Gran Combo de Puerto Rico.
Al recordar a su amigo Rafael Ithier, cuenta que los integrantes de El Gran Combo comían de todo cuando llegaban al bar. “Los amigos de El Gran Combo de Puerto Rico comen de todo: cerdo, empanaditas de pollo, pescado”.
Luego, Fidel habla de los años con una serenidad que conmueve. “A medida que a uno le van cayendo los años, va disminuyendo el corazón. Ya nuestro corazón no trabaja sino al cuarenta o treinta por ciento. He sido saludable. Yo no he tenido problemas con el azúcar ni con nada”.
También recuerda a su esposa, María Eugenia Castañeda Ríos, fallecida en 2023, como una presencia fundamental en esta historia de tantos años. “Ella fue muy importante en esta tarea. Ella nació en este negocio. Ella era todo, sí”.
Un día, Rubén Blades le preguntó a Fidel cuál era la canción suya que más se escuchaba en el bar. Para su sorpresa, además de ‘Plantación adentro’, una de las más pedidas con el paso del tiempo ha sido ‘Descarga caliente’, una de sus primeras canciones.
Al bar de Fidel han llegado varias veces Richie Ray y Bobby Cruz. Rafael Ithier, de El Gran Combo de Puerto Rico, lo visitó quince veces, incluso hasta su penúltimo cumpleaños.