Cuando María José Ayazo habla de su paso por los reinados, pocas veces menciona primero la corona. Antes que los vestidos, las fotografías o las pasarelas, recuerda los rostros de los niños y niñas que conoció en los municipios de Bolívar, las ollas comunitarias que impulsó junto a aliados y voluntarios, y las largas jornadas por carretera para llegar a comunidades que nunca antes habían recibido la visita de una Señorita Bolívar.

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El Universal
A sus 26 años, esta cartagenera se convirtió en una de las figuras más visibles del departamento tras ser elegida Señorita Bolívar. Sin embargo, detrás de la banda y la corona hay una administradora de empresas, especialista en Gerencia Empresarial y coordinadora de talento humano en Camacol Bolívar, que ha encontrado en el liderazgo social una de sus mayores motivaciones.
“Quiero ser recordada más allá de una reina de belleza: como una líder social, una líder comunitaria, una mujer que creyó en su departamento y en la que su departamento también creyó”, asegura.
Su historia comenzó mucho antes de los concursos. Creció en Cartagena de Indias, rodeada de su familia, en una infancia que describe como feliz y llena de afecto. Estudió en colegios de tradición religiosa y conserva hasta hoy las amistades que hizo durante esos años. “Soy la menor de dos hermanas y tuve una infancia muy alegre, muy familiar. Mis amigas de toda la vida han estado conmigo en todas las locuras que me he inventado y en todos los reinados”, cuenta entre risas.

Durante casi toda su vida vivió en el barrio Torices, un lugar que marcó profundamente su identidad. Allí representó a la comunidad en el Reinado de Independencia de Cartagena en 2021, certamen en el que obtuvo el título de virreina. Aquella experiencia fue el primer paso de un camino que años después la llevaría a representar a todo un departamento.
Pero el sueño de ser reina no nació exactamente en ella, lo heredó de su madre: “Mi mamá siempre soñó con ser reina. Mi abuela no la dejó porque en esa época todo era muy conservador. De alguna manera, ese sueño terminó reflejándose en mí”.
Aunque pensó que su oportunidad para convertirse en Señorita Bolívar llegaría en 2024, el destino tenía otros planes. La espera, lejos de desanimarla, fortaleció su preparación y sus convicciones. “Creí que era mi momento, pero no se dio. Hoy entiendo que los tiempos de Dios son perfectos y que 2025 era mi año”, afirma.
No obstante, lo que realmente ha definido su paso por los certámenes de belleza no ha sido la competencia, sino el trabajo comunitario. Durante su recorrido como representante de Bolívar impulsó el proyecto social ‘Sabores con el Territorio’, una iniciativa que nació con el propósito de realizar ollas comunitarias para niños en distintos municipios. Lo que comenzó como una meta para beneficiar a 100 menores terminó multiplicándose gracias al apoyo de instituciones, empresas y líderes sociales.


“En el primer municipio llegaron 200 niños con sus familias y yo pensaba: ¿cómo vamos a hacer? Pero la comida alcanzó para todos. Después llegamos a tener actividades con más de 300 personas. Ver la felicidad de los niños era lo más importante”, relata.
La experiencia le permitió recorrer 24 municipios del departamento, conocer de cerca las realidades de las comunidades y descubrir historias que, según ella, merecen ser contadas.
La vocación de servicio de María José Ayazo trascendió los escenarios de los reinados y le valió uno de los reconocimientos más importantes otorgados por el Congreso de la República. La actual Señorita Bolívar recibió la “Mención de Honor Juan José Nieto Gil”, en su máximo grado “Antonia López”, una distinción que exalta el liderazgo, el compromiso social y el aporte al desarrollo de las comunidades. El reconocimiento destacó el trabajo que ha realizado en los distintos municipios del departamento.
Para la joven cartagenera, este reconocimiento no solo honra su labor individual, sino también la importancia de utilizar las plataformas de representación como herramientas para generar transformaciones positivas y acercarse a las comunidades que más lo necesitan.

La reina que rompió barreras y llevó esperanza al sur de Bolívar
Uno de los momentos que más la marcaron fue llegar al sur del departamento, una región históricamente alejada de los escenarios tradicionales de los reinados. “Poder llevarle ese mensaje a las niñas del sur de Bolívar, que sueñan con ser reinas y ven esos espacios tan lejanos, fue muy especial. Sentí que estábamos rompiendo barreras”, recuerda.
A pesar de la intensidad de la agenda, nunca dejó de lado su trabajo profesional. Durante todo el proceso continuó desempeñando sus funciones en Camacol Bolívar, combinando reuniones laborales, compromisos institucionales, actividades sociales y recorridos por el departamento. “Todo el mundo me decía que parecía tener diez vidas, pero la disciplina es la base de todo. Organizarme fue la clave para poder cumplir con cada responsabilidad”, asegura.
Además se encuentra gratamente agradecida con la Gobernación de Bolívar por “apoyar sus proyectos y poner todo su empeño en que los proyectos se realicen de la mejor manera”.

Esa misma disciplina es la que hoy quiere transmitir a otras jóvenes que sueñan con alcanzar sus metas. “Trabajar por los sueños siempre trae buenos resultados. Si una puerta se cierra, muchas más se van a abrir”, dice convencida.
Cuando se le pregunta cómo le gustaría ser recordada, no habla de títulos ni de concursos. Tampoco de pasarelas o coronas: habla de liderazgo, servicio y de dejar huella. Para María José Ayazo, el verdadero significado de ser reina no está en la banda que lleva sobre el pecho, sino en la capacidad de transformar positivamente la vida de quienes la rodean.
Quiero ser recordada más allá de una reina de belleza: como una líder social, una líder comunitaria, una mujer que creyó en su departamento”.
