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Rubimar: la artista cartagenera que convirtió su experiencia en canciones para niños

Rubi lleva su trayectoria musical al público infantil con una propuesta educativa. Estos son los detalles.

Rubimar: la artista cartagenera que convirtió su experiencia en canciones para niños

Rubimar. // Cortesía

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Después de recorrer escenarios interpretando champeta y vallenato, Rubimar Olivares encontró el camino que, asegura, realmente le llena el corazón: la música infantil.

Rubimar. // Cortesía
Rubimar. // Cortesía

Con una carrera artística que comenzó cuando apenas tenía 12 años, la cartagenera decidió dar un giro radical a su vida profesional para crear canciones que, además de entretener, ayuden a los niños a aprender y fortalecer valores.

Su historia en la música no es nueva. Durante años fue reconocida en Cartagena por su trabajo dentro de la champeta y más adelante exploró el vallenato. Sin embargo, con el paso del tiempo sintió que todavía había algo que no terminaba de conectar con ella.

“Como que había algo que no daba”, recuerda al hablar del momento en que comenzó a replantearse su carrera. La inspiración llegó desde casa, observando a sus dos hijas disfrutar de los videos y canciones de artistas infantiles. Fue entonces cuando entendió que también podía aportar desde ese espacio.

Así nació su nuevo proyecto musical: Landykids, una propuesta dirigida al público infantil que combina diversión, aprendizaje y mensajes positivos. Aunque reconoce que aún está dando sus primeros pasos en este género, asegura que ha recibido una respuesta muy positiva y que se siente mucho más realizada que en sus etapas anteriores.

Para Rubi, hacer música para niños implica una gran responsabilidad. Más allá de cantar, busca convertirse en un referente que inspire a los más pequeños y les permita aprender de una manera diferente.

Entre las artistas que marcaron su decisión menciona a Luli Pampín y Tatiana, figuras que admira por la forma en que logran conectar tanto con los niños como con sus familias. Esa capacidad de captar la atención de grandes y pequeños fue precisamente lo que despertó su interés por desarrollar un proyecto similar desde Cartagena.

El proyecto infantil de Rubimar como Landykids

Actualmente cuenta con cuatro canciones listas para su lanzamiento. Una de ellas, Fiesta en la selva, invita a los niños a conocer el mundo de los animales a través de una historia llena de música y diversión. Las otras tres están enfocadas en el aprendizaje, enseñando los colores y las tablas de multiplicar del dos y del cinco mediante canciones pegajosas.

Rubimar. // Cortesía
Rubimar. // Cortesía

Su lema resume el propósito de este proyecto: “¿Ves qué fácil es aprender?”. Una frase que refleja su intención de demostrar que la educación también puede ir de la mano con el baile, el juego y la música.

Además de su experiencia artística, Rubi considera que su trabajo tiene un fuerte componente social. Creció en El Pozón y desde hace dos décadas vive en el barrio Chino de Cartagena, comunidades que, asegura, han sido fundamentales en su historia. Allí mantiene un contacto cercano con los niños del sector y espera convertirse en un ejemplo para ellos.

“Es bonito que los niños del barrio me vean y digan: ella es mi vecina, ella canta”, comenta con orgullo. Para la artista, generar ese tipo de identificación puede motivar a otros pequeños a descubrir y desarrollar sus propios talentos.

Su amor por la música también tiene raíces familiares. Fue su padre quien descubrió desde muy temprano sus habilidades artísticas y quien, junto con su madre, impulsó su formación, inscribiéndola en concursos, clases de instrumentos y actividades musicales. Ese respaldo fue clave para construir una trayectoria que ya supera dos décadas.

Hoy, Rubi continúa trabajando de la mano de Mauro, productor de Alto Music Company, quien la acompaña en la creación de sus canciones y en el desarrollo de este nuevo proyecto.

Rubimar. //Cortesía
Rubimar. //Cortesía

Mientras prepara la producción de los videoclips y organiza sus primeras presentaciones con el apoyo de fundaciones y espacios culturales, la artista tiene claro cuál es su mayor objetivo: crecer junto a los niños y aportar, desde la música, herramientas que les permitan aprender, divertirse y soñar.

Para Rubi, este cambio de rumbo no solo significó transformar su carrera artística. También encontró una manera de unir su experiencia como cantante con su papel de madre y con el deseo de dejar una huella positiva en las nuevas generaciones.

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