El lunes 9 de junio de 2025, Andrés David Altafulla Blanco se robó la atención del país al convertirse en el ganador de la segunda temporada de ‘La casa de los famosos Colombia’, el popular reality de RCN en el que no solo dejó ver su personalidad, sino que también compartió, sin reservas, uno de sus mayores sueños: dedicarse por completo a la música.
A sus 34 años, el artista barranquillero es ejemplo de talento, perseverancia y constancia, cualidades que le han permitido convertir sus sueños en canciones. En diálogo con Viernes, recuerda que su conexión con este arte comenzó desde muy niño. “Desde que abrí los ojitos estaba conectado con la música. Era mi razón de ser, mi engome y mi pasión. No recuerdo nada antes de la música. Cuando estaba muy pelado me regalaron una guitarra, aprendí medio a tocarla por mi cuenta y comencé a escribir canciones. Toda mi crianza fue muy musical”, cuenta.
Estaba tan enamorado de este arte que aprovechaba cualquier espacio o escenario para tocar instrumentos, cantar o escribir canciones. Su pasión estaba allí: en los acordes, la melodía, el ritmo y toda la magia que ocurre dentro de un estudio. Andrés tenía claro que ese sería su proyecto de vida y así lo ha mantenido.
“A los 14 años tomé la decisión de que la música sería mi proyecto de vida. No quería ni estudiar; quería hacer música, pero fue una lucha con mis padres porque ellos querían algo totalmente distinto para mí. Incluso tuve mi momento de rebeldía y de indisciplina, pero, al final, mi mamá hizo un muy buen trabajo y logré terminar el colegio con muy buenas notas”, recuerda.

En la época en que debía decidir qué carrera universitaria estudiar, Altafulla terminó inclinándose por Ingeniería Civil. Se graduó, cursó una especialización y trabajó en la Organización de los Estados Americanos (OEA).
“Fui todo un ingeniero, así, de exhibición. Era el orgullo de la familia, pero siempre quise la música. Mientras estudiaba la carrera también sacaba mis temitas, obviamente con muchas dudas: ‘¿Será que lo estoy haciendo bien? ¿Será que sí?’. Pero yo decía: ‘Puedo hacer las dos cosas al tiempo’”, cuenta.
Mientras trabajaba como ingeniero, a Andrés se le presentó una oportunidad que no dudó en aceptar: ofrecer un concierto en Canadá. “Imagínate, me salió un show en Canadá como en 2015 y yo dije: ‘No, me voy para Canadá y, cuando regrese, renuncio. Yo soy un artista internacional’. Eso decía en mi cabeza. Y así fue: llegué de Canadá y renuncié al trabajo que tenía como ingeniero. Estaba por terminar una obra, que era la demolición del Coliseo Cubierto ‘Humberto Perea’. Yo fui quien hundió el botón para activar los explosivos y era el ingeniero residente de esa obra. Me sentía súper importante, pero elegí la música”, amplía.

Una voz caribeña que no deja de soñar
La identidad de Altafulla se construye a partir de la autenticidad, la versatilidad y una conexión natural con la cultura popular. Su carisma y la facilidad con la que se relaciona con los demás son dos de sus mayores fortalezas.
En su propuesta combina ritmos contemporáneos con experiencias cotidianas que dejan ver su alegría y espontaneidad. Sin embargo, deja claro que la conexión con su ciudad natal atraviesa toda su esencia y su proyecto musical.
“Yo soy lo más barranquillero. Amo a mi Barranquilla, amo mi tierra. Aunque ahora todo el mundo dice que Barranquilla está de moda, yo vengo luchando por mi ciudad desde que tengo uso de razón. Puedes ver mi video más viejo y me encontrarás defendiendo esta ciudad (...) Eso es lo que debo dejar claro en mi música, porque es lo que soy”, expresa.
A través de su música, Altafulla transforma experiencias cotidianas en historias que conectan con una audiencia diversa, al combinar ritmo, emoción y una visión fresca de la música latina actual. Su propuesta integra influencias urbanas, tropicales y populares que se convierten en canciones contagiosas y capaces de atrapar al público.

Lo nuevo de Altafulla: ‘Perrito callejero’
El artista colombiano estrenó recientemente su sencillo ‘Perrito callejero’, una canción que convierte, con picardía, una expresión cada vez más popular en un relato ligero sobre quienes, sencillamente, disfrutan enamorarse.
La canción fue escrita por el propio Altafulla junto con Davo y Kano The Monster, mientras que la producción estuvo a cargo de Emme, Davo y Kano The Monster. La mezcla y la masterización llevan la firma del reconocido ingeniero Alejandro Patiño, ‘Mosty’, uno de los nombres destacados de la música latina contemporánea, quien aportó una sonoridad sólida y competitiva al lanzamiento.
“Es un afro, una mezcla de sonidos y hasta de fonemas que quizá muchas personas ya habrán escuchado. La canción cuenta que yo soy un perrito, que me enamoro fácilmente, y sé que a muchas personas les pasa: cuando uno está soltero, se enamora con facilidad”, destaca.
Andrés Altafulla sueña con realizar una gira por toda Colombia y presentarse algún día en el Movistar Arena. Es un hombre decidido y alegre, con la constancia que solo tienen quienes luchan incansablemente por lo que quieren.
