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John Leguizamo: la historia del migrante que no le teme a Hollywood

El actor colombiano John Leguizamo integra el elenco de La Odisea, en la que destaca con una sólida interpretación.

John Leguizamo: la historia del migrante que no le teme a Hollywood

John Leguizamo interpreta a Eumeo en La Odisea, del director Christopher Nolan. //Foto: captura de pantalla.

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Cuando John Alberto Leguizamo Peláez tenía apenas tres años, sus padres se lo llevaron a vivir a Estados Unidos. Hijo de una bogotana que se enamoró de un puertorriqueño, creció lejos de Colombia, pero llevando consigo la identidad latina que con el tiempo se convertiría en una de sus mayores banderas. Hoy es uno de los actores más reconocidos de Hollywood y forma parte del elenco de La Odisea, la ambiciosa adaptación de Christopher Nolan. Sin embargo, antes de los premios y el reconocimiento internacional, conoció de cerca lo que significa ser un inmigrante latino en Estados Unidos.

El propio Leguizamo ha contado que sus padres llegaron a tener hasta “trece trabajos” para sacar adelante a la familia. Pasaban tan poco tiempo en casa que él y su hermano hicieron parte de los llamados latchkey kids en español “niños de la llave”, un término popularizado en los 80 que hacía referencia a los niños que regresaban solos del colegio y llevaban la llave de su casa colgada al cuello para no perderla. Desde los seis años asumió el cuidado de su hermano. También recuerda que, durante el primer año en Nueva York, los cuatro dormían en la misma cama, hasta que la situación económica mejoró y cada uno pudo tener la suya. Su acento, en el que se mezclan el español, el inglés y las raíces colombianas y puertorriqueñas, deja ver una vida construida entre dos culturas. En una entrevista con Telemundo recordó que desde muy pequeño tuvo que enfrentarse a la violencia y la discriminación. Aprendió a pelear porque descubrió demasiado pronto que ser latino en Estados Unidos tenía un precio que a veces se paga caro.

Llegó a la actuación gracias a un profesor de matemáticas que, cansado de verlo interrumpir la clase con ocurrencias, le sugirió estudiar arte. Con el tiempo entendió que actuar no solo le abría puertas, sino que también le permitía transformar la manera en que otros veían a los migrantes. “Cuando hablaba con gente importante les podía cambiar la mente y el corazón”, ha dicho.

John Leguizamo, actor colombiano. //Foto: Colprensa.
John Leguizamo, actor colombiano. //Foto: Colprensa.

Esa misma convicción lo llevó a denunciar durante años la desigualdad dentro de Hollywood. “Cuando yo estaba en la universidad los compañeros ‘blanquitos’ iban a cinco audiciones diarias, yo de cosa tenía una. ¿Por qué? No teníamos las mismas oportunidades y cuando veía el casting casi siempre decía ‘actores blancos’”.

Para Leguizamo, el problema nunca fue la ausencia de historias latinas, sino quiénes podían contarlas. En sus propias palabras, la industria descubrió el valor comercial de esas historias, pero continuó entregándoles los papeles principales a actores blancos. “En ese momento salió Carlito’s Way, Scarface (Caracortada), películas de latinos sin latinos (...) Entonces estaban todos los actores con maquillajes oscuros y pelo crespo tratando de ser latinos… no nos daban los roles aunque existíamos”.

Leguizamo no le tiene miedo al monstruo de la industria en la que trabaja. Es, además de un artista, un hombre valiente al que no le tiembla la voz para denunciar las injusticias y exigir respeto por un oficio que siempre ha defendido con absoluta convicción. Ha sido uno de los actores que con mayor firmeza ha levantado la voz en defensa del talento latino. Más que una figura estelar (que lo es), se ha convertido en un vocero de toda una comunidad. Lo demostró, entre otros proyectos, con la docuserie ‘Leguizamo Does America’, en la que recorrió distintas ciudades de Estados Unidos para encontrarse con la diáspora latina. “Voy a seis ciudades de Estados Unidos y me encuentro con toda la diáspora latina, hablo con mexicanos, boricuas, cubanos, venezolanos, colombianos, hondureños... con artistas, pintores, cantantes, empresarios, chefs, directores, actores… de todo”, dijo en una de las entrevistas promocionales del proyecto.

John Leguizamo, actor colombiano. //Foto: Colprensa.
John Leguizamo, actor colombiano. //Foto: Colprensa.

En 2019 llevó esa misma lucha a los escenarios con un monólogo que recorrió Estados Unidos reivindicando el papel de los latinos en la historia del país. ‘Latin History for Morons’, reconocido en 2018 con un Premio Tony Especial, nació después de que a su hijo lo llamaran “frijolero” en el colegio por ser hijo de un latino. Desde el humor y la sátira, el espectáculo desmonta siglos de invisibilización y reivindica el aporte de los pueblos indígenas y de la comunidad latina a la historia estadounidense.

Eumeo en La Odisea

Con una prolífica carrera a sus espaldas, Leguizamo parece atravesar uno de los momentos más importantes de su trayectoria. Acaba de llegar a los cines con La Odisea, la superproducción de Christopher Nolan inspirada en el poema épico de Homero, donde comparte pantalla con Anne Hathaway, Tom Holland, Zendaya y Matt Damon.

En la película interpreta a Eumeo, el fiel servidor ciego de Odiseo. Su trabajo consigue convertir a un personaje secundario en uno de los más conmovedores del largometraje. La lealtad, la paciencia y la humanidad con las que construye a Eumeo terminan por darle una enorme carga emocional a la historia.

Para lograr esa transformación, el proceso físico fue una gran parte. “Me apretaron la piel y me pusieron pegamento. Entonces, toda mi cara quedó arrugada. Luego pusieron unas bolsas enormes para los ojos y manchas de edad. Pegaron pelos al azar por todas partes, es una locura. Y luego me decoloraron el pelo. Tardó dos días, cinco horas cada día, decolorarlo. Se quedó así porque Chris y yo no creemos en las pelucas”, contó recientemente.

La ceguera del personaje también fue llevada al límite. Nolan quiso que el actor experimentara cierta limitación visual durante el rodaje. “Creo que Chris (Nolan) quería que yo tuviera problemas de visión, porque quería hacer como una fusión entre Homero y Eumeo. Así que consiguieron a un experto en Los Ángeles que estudió cataratas y pintó los lentes de contacto. Yo dije: ‘No sé si puedo funcionar así’”.

No era la primera vez que Leguizamo interiorizaba un papel con tanta profundidad. En 2012, durante el doblaje de Sid, el perezoso de La era de hielo, reveló cómo encontró la voz del personaje después de investigar durante horas el comportamiento de estos animales. Probó decenas de registros hasta descubrir, casi por accidente, la voz definitiva mientras hablaba con comida en la boca. “Inventé como 50 voces para el director, Chris Wedge (...) y pensé: qué tal si pongo un poco de comida en mi boca... Esta es la voz”.

Sus obras teatrales como Freak, Sexaholix y Latin History for Morons le han valido múltiples nominaciones a los Premios Tony, un Tony Especial y un Premio Emmy. Este año también protagonizó Dear Killer Nannies, donde interpreta a Pablo Escobar, explorando sus gestos, su faceta paternal y las contradicciones humanas que convivían con el hombre que terminó convertido en uno de los criminales más temidos de la historia.

El éxito que hoy carga sobre los hombros no solo pertenece a John Leguizamo. También les pertenece a millones de latinos que alguna vez escucharon que su acento, su apellido o el color de su piel no eran suficientes. Él lo logró con talento, sí, pero también con una alta dosis de coraje para negarse a aceptar el papel que alguna vez le dieron.

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