El artista cartagenero Luister la Voz decidió sorprender durante la celebración a Mono Master, el productor musical que lo ha acompañado desde los primeros pasos de su carrera.
El artista urbano preparó un regalo especial para quien, según recordó, creyó en él mucho antes de que imaginara dedicarse profesionalmente a la música. Frente a los asistentes, Luister recordó los años en los que todavía era estudiante y apenas comenzaba a acercarse al mundo de la producción musical.
“Cuando yo estaba en el colegio, sin saber que iba a ser cantante, él me abrió las puertas de su estudio. Nunca voy a tener cómo pagarte todo lo que has hecho por mí, pero déjame regalarte algo”, expresó. Lea también: Se encienden las fiestas: Luister La Voz llega al Festival Náutico 2026

Después de esas palabras llegó la sorpresa. Luister señaló hacia el exterior del lugar y le reveló a Mono Master que el vehículo que se encontraba allí era suyo.
Una relación que comenzó antes de la fama
El detalle tiene como antecedente una historia que se remonta a más de 10 años, cuando Luister todavía no había construido la trayectoria que tiene actualmente.
Mono Master fue una de las primeras personas que le permitió acercarse a un estudio de grabación, conocer el proceso de producción y desarrollar sus capacidades musicales. Durante ese tiempo también se convirtió en una figura de respaldo para el artista. Lea también: Así fue el sentido homenaje a Luister La Voz en La María, su barrio
La relación profesional terminó convirtiéndose en un vínculo personal construido alrededor de años de trabajo, proyectos y aprendizajes.
Por eso, para Luister, el vehículo no representa únicamente un regalo material sino una manera de reconocer a alguien que estuvo presente cuando su carrera todavía era apenas una posibilidad.
“Desde el día día cero”
Durante la celebración, el cantante quiso destacar precisamente ese momento de su vida en el que todavía no sabía hasta dónde podía llegar su proyecto musical.
Mono Master estuvo allí desde lo que Luister considera el “día cero”, cuando abrirle las puertas de su estudio significó una oportunidad para comenzar a descubrir un camino que posteriormente se convertiría en su profesión.
Con el gesto, Luister la Voz buscó devolver parte de lo que recibió durante los primeros años de su carrera y reconocer públicamente a una persona que, antes de los escenarios y los reconocimientos, decidió creer en su talento.

