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Guillo Vives presenta ‘A mi manera’, una oda a los clásicos del vallenato

Guillo Vives presenta A mi manera, un álbum que rescata clásicos del vallenato y los sonidos del Caribe para conectar con sus raíces en Santa Marta.

Guillo Vives presenta ‘A mi manera’, una oda a los clásicos del vallenato

Guillo Vives cocina 'A mi manera' su álbum. //Diseño portada: El Universal.

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Todo buen chef sabe que el sabor de un plato comienza antes de llegar a la mesa. Está en la elección de los ingredientes, en las combinaciones que potencian sus aromas, en la textura de cada alimento y en la intuición de quien se atreve a experimentar con ellos. Aunque a primera vista la gastronomía y la música parezcan universos distantes, ambas comparten una misma vocación: despertar emociones. Un cocinero puede devolvernos a la infancia con una cucharada de sopa que sabe a la que preparaba nuestra abuela, un músico puede hacer algo parecido con una melodía que nos transporta a un lugar, a una época o a una persona que creíamos haber dejado atrás. Uno conjura sus sabores frente al fogón; el otro, a través de acordes, letras y melodías, construye su propio lenguaje para conmovernos.

Guillermo Vives, conocido como Guillo, parece entender esa conexión desde sus dos oficios. Durante años ha transitado entre la actuación, la gastronomía y la música, disciplinas que, en su caso, encuentran un punto de encuentro en la búsqueda de experiencias capaces de despertar los sentidos.

En Gaira Café, el restaurante que abrió en Bogotá en 1998, esa inquietud también se expresaba en los detalles. El establecimiento contaba con un espacio de carpintería en el que creaba soportes artesanales para presentar la comida típica del Caribe colombiano. En lugar de recurrir únicamente a platos convencionales, experimentaba con materiales naturales como el coco, al que intervenía para exhibir preparaciones como las arepas de huevo y las carimañolas de una manera distinta. La intención era transformar la presentación de alimentos tradicionales sin perder de vista su origen.

Esa misma búsqueda de equilibrio entre tradición y exploración atraviesa A mi manera, el álbum con el que Guillo vuelve a los clásicos del vallenato y a los sonidos que marcaron sus primeros años. En este proyecto, la música no es solo un repertorio de canciones conocidas sino una forma de regresar a sus raíces.

Los sabores de la memoria

Antes de que Bogotá se convirtiera en uno de los escenarios de su vida, Guillo fue un niño que recorría descalzo las calles de Santa Marta y se desplazaba en bicicleta al colegio junto a sus hermanos. En aquellos años, la cotidianidad familiar y los sonidos del Caribe formaban parte de un paisaje que, con el tiempo, quedó atrás.

Guillo Vives presenta 'A mi manera'. //Foto:  Cortesía.
Guillo Vives presenta 'A mi manera'. //Foto: Cortesía.

La separación de sus padres y su posterior mudanza a Bogotá marcaron un cambio en esa vida que recuerda con añoranza. Esos recuerdos constituyen una de las claves para entender ‘A mi manera’. El álbum reúne clásicos del vallenato y de la música que se escucha en el Caribe, entre ellos Ojos Verdes, Señora, Así fue mi querer, Lejanía y El Nochuelo, además de El Callejón, una canción inédita que evoca los amores platónicos, las vivencias de barrio y la juventud. La selección del repertorio, realizada junto al maestro Carlos Huertas, buscó construir un recorrido emocional que pasara de la alegría a la nostalgia, el amor y el desamor.

Guillo insiste en que acercarse a estos clásicos exige respetar aquello que los hace perdurables. Su intención no es transformar el vallenato sino revisitarlo desde su propia sensibilidad y presentarlo a quienes quizá no han tenido la oportunidad de descubrirlo, de ahí el nombre del álbum.

En ese regreso a los clásicos hay otro elemento que distingue la propuesta: la voz de Guillo. Su registro de barítono, más grave que las voces agudas que suelen asociarse con buena parte del vallenato, aporta una calidez particular a las canciones. El álbum incorpora matices de otros géneros, entre ellos el bolero, la salsa y los sonidos sabaneros, para construir una atmósfera que acompaña esa interpretación.

El proyecto nació, además, sin la presión de responder a las exigencias comerciales de una industria que suele medir la música en términos de lanzamientos, giras y resultados. Para Guillo, hacerlo responde, ante todo, al gusto y al amor por este arte. Quiere que las canciones acompañen la vida cotidiana de quienes las escuchan, que encuentren un lugar en sus rutinas y que, en algún momento, despierten un recuerdo.

Para Guillo, los clásicos guardan historias que han acompañado a distintas generaciones, y volver a interpretarlos permite mantenerlas vivas y acercarlas a nuevos públicos. “Siempre con un respeto hacia el origen, hacia esa esencia que tiene el vallenato y que no se debe cambiar, pero sí considero que son clásicos que hay que traer otra vez”, dice.

El arte de despertar recuerdos

En la cocina, Guillo aprendió que la experiencia de un plato no depende únicamente de sus ingredientes, sino también de la manera en que se combinan y se presentan. En la música, esa misma sensibilidad se traduce en la elección de un repertorio, el cuidado de los arreglos y la intención con la que se interpreta cada canción.

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