Farándula

María José Ayazo representa a Colombia en el Concurso Internacional del Cacao

La cartagenera ahora asume el reto de representar a Colombia en el Concurso Internacional del Cacao. María José ahora busca visibilizar las historias de las comunidades que trabajan alrededor de este fruto.

María José Ayazo representa a Colombia en el Concurso Internacional del Cacao

María José Ayazo: la historia de la reina que llevó ollas comunitarias a 24 municipios de Bolívar. // Cortesía

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Tras su paso por el Reinado de Independencia de Cartagena y el Concurso Nacional de Belleza, la cartagenera asume un nuevo desafío como Señorita Colombia rumbo al certamen internacional, donde busca destacar la riqueza cultural del cacao y las historias de las comunidades que trabajan alrededor de este fruto.

María José Ayazo: la historia de la reina que llevó ollas comunitarias a 24 municipios de Bolívar. // Cortesía
María José Ayazo: la historia de la reina que llevó ollas comunitarias a 24 municipios de Bolívar. // Cortesía

María José Ayazo ha aprendido que una corona puede abrir puertas, pero también convertirse en una oportunidad para contar historias que muchas veces permanecen lejos de los reflectores. Después de representar a Bolívar en el Concurso Nacional de Belleza y obtener el título de tercera princesa, la cartagenera se prepara para asumir un nuevo compromiso: representar a Colombia en el Concurso Internacional del Cacao.

La designación llega con expectativas que van más allá de participar en otro certamen. Para ella, llevar el nombre del país a un escenario internacional significa continuar visibilizando a Bolívar, pero también mostrar el trabajo que existe detrás de uno de los frutos más representativos de la gastronomía y la economía de diferentes territorios.

“Cuando tú entras al Concurso Nacional de Belleza es con un sueño y es 100 % representar a Colombia. Entonces, representar a Colombia en cualquier escenario internacional ya es una gran oportunidad”, expresó Ayazo al hablar de esta nueva etapa.

Su propósito es que el público conozca que el cacao no se limita a su transformación en chocolate. Detrás de este producto hay una historia de tradición, cultura y, especialmente, construcción de paz en diferentes comunidades.

La reina ya comenzó a acercarse a ese universo. Durante su preparación ha participado en procesos de transformación del cacao en San Jacinto y visitó el Museo del Chocolate, experiencias que le han permitido conocer más sobre el fruto y las personas que trabajan alrededor de él.

“Todo lo que detrás de este fruto hay, hay una historia muy grande que no es solamente la transformación del cacao al chocolate, sino también una construcción de paz que se ha venido realizando en diferentes territorios”, explicó. Lea: María José Ayazo: la Señorita Bolívar que convirtió su reinado en una misión social

El compromiso social ha sido uno de los elementos que ha marcado el recorrido de María José por los reinados. Antes de asumir esta nueva representación, la cartagenera convirtió su paso por los certámenes en una plataforma para acercarse a las comunidades de Bolívar.

A través de su proyecto ‘Sabores con el Territorio’, impulsó ollas comunitarias dirigidas a niños y familias de diferentes municipios. Lo que inicialmente se planteó como una iniciativa para beneficiar a 100 menores terminó creciendo gracias al respaldo de instituciones, empresas, líderes sociales y voluntarios.

Durante ese recorrido llegó a 24 municipios de Bolívar, donde conoció de cerca las necesidades y las historias de sus habitantes. En algunos encuentros, la asistencia superó las expectativas iniciales: recuerda que en el primer municipio llegaron 200 niños acompañados de sus familias y que posteriormente realizaron actividades con más de 300 personas.

Su trabajo también le permitió acercarse a niñas del sur de Bolívar que veían los reinados como un escenario lejano. Para Ayazo, llegar a esos territorios significó demostrarles que también podían encontrar oportunidades para cumplir sus sueños.

Esa vocación de servicio fue reconocida con la Mención de Honor Juan José Nieto Gil, en su máximo grado Antonia López, distinción otorgada por el Congreso de la República por su liderazgo y compromiso social.

La experiencia explica por qué, al hablar de la huella que quiere dejar en su nueva representación, insiste en valores como la empatía, el liderazgo y la pasión.

“Quiero que la gente me siga reconociendo como una mujer empática, como una mujer líder, una mujer apasionada, porque yo cuando me propongo una meta suelo ser muy apasionada en querer cumplirla”, manifestó.

Su recorrido por los certámenes de belleza le ha permitido conocer escenarios con propósitos distintos. El primero fue el Reinado de Independencia de Cartagena, una experiencia que, según explica, tiene un fuerte componente cultural y exige conocer las tradiciones, las danzas y las expresiones que representan a los cartageneros.

En ese espacio, considera que las representantes tienen la responsabilidad de darle visibilidad a la cultura novembrina y a las Fiestas de Independencia, además de cultivar el don de gente y la cercanía con la ciudadanía.

El Concurso Nacional de Belleza, por su parte, le mostró otra dimensión del liderazgo femenino. Allí encontró la posibilidad de trabajar por causas sociales, representar a comunidades que no siempre tienen visibilidad y llevar sus historias a escenarios de mayor alcance.

Ahora, el Concurso Internacional del Cacao le plantea un intercambio cultural diferente. Aún está por comenzar esta experiencia, pero espera encontrarse con representantes de Brasil, Venezuela, Ecuador, España y las Islas Canarias, entre otros lugares.

Para ella, esa diversidad permitirá conocer otras tradiciones y compartir lo que Colombia tiene para mostrar alrededor del cacao.

María José Ayazo: más allá de la corona

Fuera de los compromisos propios de los reinados, María José tiene una faceta que, reconoce, no siempre coincide con el estereotipo tradicional de una reina de belleza: su pasión por el deporte.

La cartagenera disfruta especialmente los entrenamientos de fuerza y las rutinas de alta intensidad. Sus sesiones duran aproximadamente 40 minutos y, como ella misma describe, son jornadas en las que termina sudando intensamente.

Esa afición también le ha planteado un reto frente a las expectativas sobre la figura de una reina. Explica que el entrenamiento de fuerza puede desarrollar una estructura corporal diferente a la imagen esbelta que tradicionalmente se asocia con los concursos de belleza.

Por eso, ha tenido que encontrar un equilibrio entre su preparación física, el deporte que disfruta y las exigencias de su representación.

Pero si algo considera que ha cambiado después de participar en los tres reinados es su seguridad personal. Describe el proceso como una montaña de emociones y aprendizajes que le ha permitido sentirse cada vez más empoderada del papel de liderazgo que asumió.

También destaca la cercanía con las personas como uno de los aspectos más bonitos e inesperados de esta experiencia. Aunque esperaba el cariño de los cartageneros por su tradición con los reinados, asegura que la respuesta del público en otras regiones superó sus expectativas.

Recuerda especialmente los viajes a Barranquilla durante la Guacherna y a Valledupar para el Festival Vallenato, donde comprobó que el entusiasmo y la cercanía de la gente con las reinas también se vive en otros lugares del país.

Su intención es que esta nueva oportunidad le permita seguir contando historias, acercar territorios y demostrar que detrás del cacao también hay comunidades que construyen futuro.

Para ella, la pasión es el ingrediente que conecta todos esos propósitos y la clave para alcanzar las metas que se propone.

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