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¿Si me juzgas menos y me entiendes más?

Las enfermedades mentales son un problema de salud pública y Mutual Ser ha desarrollado un programa para su prevención y tratamiento.

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09 SEPT 2021 - 03:15 PM

En la Jornada de Prevención del suicidio realizada en la sala de espera de Trabajemos Juntos IPS, Jhovany Carrasquilla, psicólogo del Crue, se dirige a los asistentes.

Se viven tiempos convulsos, donde la salud se ha visto afectada de diferentes formas y por las razones de amplio conocimiento, las consultas y continuidad de tratamientos experimentaron un receso que ha supuesto mayores problemas en algunos pacientes.

Con todo lo anterior, se puede evidenciar que los trastornos mentales aumentan notablemente, con incidencia en cualquier edad y que de un tratamiento oportuno depende su adecuada evolución, algo que desde Mutual Ser se ha programado con su equipo profesional.

Para conocer más a fondo la situación en materia de salud mental, el doctor Nabonazar Navarro Vergara, Director de Rutas Integrales de Atención en Salud de Mutual Ser EPS responde a inquietudes que se presentan en torno al suicidio, trastorno asociado y que hoy conmemora el día de su prevención.

¿Qué visión tiene Mutual Ser hacia las personas con problemas o trastornos mentales?

Las enfermedades mentales son un problema de salud pública en Colombia y afectan directamente la calidad de vida. Como organización propendemos por el bienestar de nuestros afiliados, mediante la implementación de un modelo de atención integral, que incluye los contenidos de un PROGRAMA DE SALUD MENTAL, que es la forma como Mutual Ser Eps gestiona las intervenciones del riesgo en salud mental en los diferentes grupos poblacionales y en las principales patologías que pueden influir en la generación de desbalance en el bienestar físico, psicosocial y mental de estas personas.

El programa de salud mental se incorpora a los demás programas de gestión del riesgo en salud que hacen parte de la iniciativa estratégica del plan de desarrollo institucional. Para lo anterior se realiza una caracterización de la población afiliada con problemas mentales, trastornos mentales, consumo de sustancias psicoactivas e intentos de suicidio, a fin de programar y gestionar las intervenciones individuales necesarias para prevenir y mitigar dichos riesgos.

Mutual Ser ha disminuido sus cifras en intento de suicidio según datos del SIVIGILA para el año 2021. ¿A qué factores se debe esta baja?

Si revisamos los datos durante el 2020, se notificaron 886 casos de intento de suicidio al SIVIGILA, personas afiliadas a mutualser eps, es decir, una incidencia de 40,1 casos por cada 100 mil afiliados, en comparación con el año 2019 donde la incidencia fue de 47,2 casos por cada 100 mil afiliados.

No solo hay un descenso en los casos nuevos sino que al compararlo con la incidencia Nacional en ambos años, este es menor al reportado en el país de acuerdo con el Instituto Nacional de Salud (en 2019 fue de 61 por 100 mil personas y en 2020 fue de 51,4 por 100 mil personas). En primer semestre de 2021 la proporción es también menor al 2020 y de continuar la tendencia al finalizar el año sería menor la tasa de incidencia al año anterior).

En el contexto de la pandemia por Covid-19 no solo la salud física se compromete, sino la mental, se observa que las personas en esta etapa de aislamiento preventivo y aquellos con enfermedades mentales o consumo de sustancias psicoactivas, pueden presentar frecuentemente síntomas ansiosos, depresivos y comportamentales, además el aumento de las acciones lesivas que se generan a población vulnerable y mujeres (víctimas de la violencia).Podemos mencionar que en pandemia se realizaron ajustes en el programa y apoyados en la red de prestadores de los departamentos donde hacemos presencia (Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, Magdalena y Sucre) se facilitó el acceso a través de estrategias complementarias como líneas de atención para preguntas y asesorías en salud mental, para ofrecer atención centrada en la contención emocional y en la búsqueda de alternativas para la resolución de los problemas expresados por la persona que consulta, también para ayudar y orientar a quienes presentan crisis emocionales y/o desequilibrios a afrontarlas y prevenir posibles complicaciones psicológicas, precipitadas por la incertidumbre frente al Covid-19.

El trabajo en salud mental es intersectorial, pero uno de los factores más influyentes es el social. ¿Qué programas o convenios existen desde Mutual Ser para tus afiliados?

La actual normatividad permite implementar estrategias para la promoción de la salud mental y para el manejo y atención de las diferentes patologías psiquiátricas y consumo de sustancias psicoactivas, con un nuevo y mejor abordaje, además coherentes con el modelo de intervención el riesgo de Mutual Ser Eps, que busca identificar los diferentes riesgos que pueden impactar la morbimortalidad de los afiliados, en especial las personas que están en mayor vulnerabilidad.

En ese orden de ideas se cuenta con un grupo de IPS que atienden a los pacientes en el ámbito ambulatorio, hospitalario y urgencias para las enfermedades mentales, consumo de sustancias psicoactivas, garantizando la atención integral pero además cuentan con líneas complementarias para la inclusión social, laboral, e inclusión escolar, entre otras. Hay experiencias exitosas en Trabajemos Juntos IPS, Fundación niños de papel, Fundación Juan Carlos Marrugo y Centro Médico Cognitivo.

¿Qué estrategias adicionales se proyectan para disminuir las cifras de intento de suicidio?

En el PROGRAMA DE SALUD MENTAL se revisan periódicamente las necesidades en salud de nuestra población, lo llamamos caracterización poblacional, que cuenta con un capítulo aparte para la enfermedad mental, consumo de sustancias psicoactivas y suicidio.

Por ser una prioridad y por el aumento de la incidencia en los diagnósticos de salud mental, estamos acogiéndonos a los lineamientos nacionales (MSPS), para que se facilite el acceso a los servicios de salud mental dispuestos por Mutual Ser Eps, aportando los medios virtuales y a distancia con que cuenta en su red de prestadores del programa de SALUD MENTAL y que atienden a toda la población en las diferentes regionales, entre otras acciones tenemos:

• Divulgar la ruta y los medios para acceder a la atención en salud mental.

• Orientaciones para las acciones y cuidados a la salud mental a la población vulnerable de violencia intrafamiliar.

• Orientaciones para las acciones y cuidados para los pacientes consumidores de sustancias psicoactivas.

• Orientaciones para las acciones y cuidados en la población general y evitar trastornos en la salud mental.

• Se están diseñando estrategias de articulación con entidades no gubernamentales para gestionar la inclusión social /laboral y escolar (2022).

Angélica Madrid, psicóloga, en la Cárcel Distrital de Mujeres liderando el taller “Hablemos sobre el suicidio”.

Liliana García, Trabajadora Social, en la sala de espera de la sede de atención al usuario de Mutual Ser EPS (Ronda Real), quien realizó charlas psicoeducativas sobre la prevención del suicidio y la importancia de combatir el estigma.

Identificar riesgos, prevención en población privada de libertad

La población privada de la libertad es una de las que mayor riesgo presenta en el tema de suicidio. Históricamente en los establecimientos penitenciarios se trabaja desde la prevención, la cual ha tenido en esta oportunidad mayor atención, teniendo en cuenta los efectos adversos en salud mental que ha generado el agravante de la pandemia por Covid-19 en el mundo.

Al ser un espacio de confinamiento y pérdida de libertad, estas ideas y pensamientos son más frecuentes, incluso llegando a materializarse la conducta del intento de suicidio, indica Mercedes García Escallón, Directora de la Cárcel Distrital de Mujeres.

“La situación actual cambió de manera dramática el ritmo de vida de todos, incluyendo las cárceles. Al anular las visitas familiares con el fin de preservar la salud y la vida, se puso en evidencia el deterioro de la salud mental, el aumento de crisis y la exacerbación de cuadros relacionados con angustia y ansiedad, e ideas relacionadas con la muerte”, agrega la funcionaria.

A partir de lo anterior, y dentro del plan de trabajo de la Cárcel Distrital, está una ruta que se activa una vez se identifica una idea o pensamiento suicida, este proceso puede tratarse inicialmente a través de otra reclusa y para ello han formado a algunas como cuidadoras de salud mental, con brigadas a las que también pertenece personal de administración o del cuerpo de guardias.

Se trata de un conjunto que al activarse, integra al área de salud de la Cárcel y posteriormente al equipo psicosocial, que está conformado por la psicóloga clínica, trabajadora social y la médica de la institución, evaluando los riesgos en la persona que presenta conducta suicida, para identificar si se atiende intramuralmente o requiere un segundo nivel de atención exterior o se deriva a un servicio especial de hospitalización.

Además se continúa un proceso de seguimiento y se verifica que al regresar, las condiciones sean idóneas para una intervención, por lo que se trabaja en la psicología positiva con factores protectores, incrementando la red social de apoyo. Dentro de esos factores también están las relaciones humanas entre las internas, vínculos con sus familias, personal de custodia y administrativo.

Otro de los temas que ha salido de los estudios de cárcel y suicidio, tiene que ver con la etapa de esa persona allí, si es al principio, al final, o si está en etapa de sentencia, es decir, cada momento implica riesgos mayores o menores y también se tiene en cuenta el estudio de la personalidad y las características antes de estar privada de la libertad.

El manejo adecuado con la intervención de profesionales siempre va a ser fundamental en la salud mental con privación de libertad, esto incide en el estado de ánimo que presenta la persona y también es menester tener en cuenta las adicciones, que siempre serán un factor de riesgo.

En este caso la intervención debe incluir un modelo en salud más complejo, por esto las alianzas y cooperaciones con clínicas psiquiátricas, entidades prestadoras de salud, fundaciones, ONGs, universidades y demás entes no estatales, que brinden una infraestructura más robusta, son necesarias para hacer frente al tratamiento en personas privadas de libertad.

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