Es un paraíso terrenal muy cerca de Cartagena con la particularidad de tener unas playas casi vírgenes y estar rodeado por varias cúspides montañosas desde donde ver la inmensidad del mar puede hacernos sentir diminutos y grandes a la vez.
No hay ruidos más allá del viento y del mismo mar, de azules vibrantes, muriendo y renaciendo en la orilla con cada ola. Aquí el cielo parece más grande, panorámico, y eso es sumamente fantástico de día y sublime al caer la tarde, pero asombroso de noche cuando las constelaciones resplandecen, lejos del bullicio y de las luces citadinas. El mayor frenetismo posible es el de algún pescador en plena faena atravesando el mar.
Aquí yace el fin del estrés. Es un lugar donde verdaderamente puede regenerarse la mente, los sentidos, el cuerpo y el alma. Estamos en la Península del Gato, una ensenada en el corregimiento de Punta Canoa, con kilómetros 9 de playa excelsa, 200 metros de ancho, bordeada además por colinas de bosque seco tropical, a solo 15 minutos del aeropuerto de Cartagena. Una de sus pendientes es la cuna de Mawala, un proyecto hotelero de lujo que promete brindar confort, exclusividad y, sobre todo, la exquisita tranquilidad de una zona poco habitada donde la conexión natural se eleva a la enésima potencia.
En una bahía secreta
Mawala es una iniciativa de Trazos Urbanos, una prestigiosa compañía de proyectos inmobiliarios, que tiene dentro de su filosofía desarrollar buena vida para sus inversionistas y que cumple diez años en el mercado colombiano, tiempo en el que ha desarrollado 27 proyectos e invertido $1.1 billones. En esta década de existencia ahora le apuesta a este desarrollo en el norte de Cartagena, como una forma de contribuir al futuro de esta región, de la mano de socios inversionistas.
Lucas Gómez Cuartas, presidente y socio fundador de esta empresa, explica que “esta es una de las zonas donde hoy vemos una gran oportunidad de desarrollo inmobiliario turístico para aprovechar las ventajas que ofrece Cartagena, una ciudad de talla mundial. Nosotros, como compañía inmobiliaria, creemos que hay apuestas interesantes para hacer en el norte de Cartagena”. El lugar donde está planeada la edificación es prácticamente una bahía secreta, que hace parte de Altos de Guayacán, un macroproyecto de 200 hectáreas donde prima la conservación ambiental para preservar este paraíso, sin intervenir más del 80% de su área.

¿Por qué invertir en Mawala?
Según sus creadores, Mawala no es solo un hotel de lujo “que asegura una experiencia inolvidable para los visitantes, también representa una oportunidad única para los inversionistas”. Situado en la zona norte, una de las más estratégicas y en pleno auge turístico de Cartagena, este proyecto combina una ubicación privilegiada con una oferta hotelera exclusiva, lo que garantiza no solo el atractivo para los turistas, sino un excelente potencial de rentabilidad a mediano y largo plazo”.
Esta zona también cuenta con desarrollos en salud, vivienda, hotelería y comercio, entre los que se destacan uno de los mejores hospitales de Colombia, operado por la Fundación Santa Fe de Bogotá; el primer Shopping Resort de América Latina, operado por Viva Centro Comercial; y el nuevo aeropuerto que tendrá capacidad para recibir 11 millones de pasajeros cada año.
A todo eso, se le suma que Cartagena ha visto un aumento del 164,7% en el turismo extranjero en la última década, con 624.000 visitantes internacionales en 2023, que llegan atraídos por una exquisita combinación de historia, cultura y paraísos terrenales como la playa donde se construirá Mawala.
¿Cómo invertir?
El presidente de Trazos Urbanos explica que se “están buscando 150 inversionistas para este proyecto”, de los cuales ya se han vinculado al menos 70, a través de matrículas inmobiliarias independientes. La construcción de Mawala está prevista para iniciarse en abril de 2025 y, cuando esté terminado, en año y medio, el hotel va a generar 200 empleos directos.
“Invertir en Mawala es maximizar el retorno de la inversión y apostar por el crecimiento del turismo en una de las ciudades más dinámicas de Colombia y una de las joyas turísticas del Caribe, aprovechando el entorno de constante desarrollo y la demanda en aumento de alojamientos de calidad, exclusividad y rentabilidad”, destacan.
