Las enfermedades de las encías y del hueso, conocidas como enfermedades periodontales, son procesos infecciosos de origen bacteriano que afectan el periodonto, el tejido que rodea y sostiene los dientes.
Estos problemas no solo impactan la salud oral, sino que también pueden tener consecuencias negativas en el estado de salud general de las personas.
A nivel local, la enfermedad periodontal se manifiesta inicialmente como gingivitis, una inflamación de las encías cuyo principal signo es el sangrado. Si no se trata a tiempo, la gingivitis puede progresar a periodontitis, una condición más grave que conlleva la destrucción del tejido que rodea al diente, incluyendo la encía, el hueso, el ligamento y el cemento radicular. También te podría interesar: Adiós a Café del Mar: Cartagena transforma el Baluarte de Santo Domingo
La periodontitis puede provocar la pérdida de dientes, lo que afecta la función masticatoria y la estética del paciente.
Sin embargo, las repercusiones de las enfermedades periodontales van más allá de la cavidad oral. Se ha comprobado que estas afecciones representan un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares. Las bacterias presentes en las encías pueden entrar al torrente sanguíneo, contribuyendo a la formación de placas de ateroma, las cuales son un factor de riesgo para infartos agudos de miocardio.
La prevención es fundamental para evitar la progresión de las enfermedades periodontales y sus efectos adversos en la salud general.
La primera y más importante recomendación es asistir a un periodoncista para obtener un diagnóstico adecuado de la salud de las encías y el hueso. Con base en este diagnóstico, el especialista podrá proponer un plan de tratamiento personalizado y recomendar visitas periódicas para mantener una buena higiene bucal.
Además de las visitas al profesional, es esencial mantener hábitos de higiene oral adecuados.
El cepillado dental, el uso de seda dental y de cepillos interproximales, junto con enjuagues bucales específicos según las recomendaciones del periodoncista, ayudan a prevenir la acumulación de bacterias que desencadenan enfermedades periodontales.
Finalmente, adoptar un estilo de vida saludable contribuye a la prevención. Realizar actividad física, mantener una alimentación balanceada y evitar el consumo de tabaco son factores que reducen el riesgo de desarrollar problemas periodontales. Cabe destacar que fumar aumenta hasta tres veces el riesgo de presentar estas afecciones.
Una sonrisa sana no solo es estéticamente agradable, sino que también es un indicador de bienestar general. Prevenir las enfermedades periodontales es clave para mantener la salud bucal y proteger el organismo de riesgos más serios. Lee también: Video: cuando una “simple” tilde cambia el significado de una oración

