En la madrugada del viernes 3 de noviembre, las fuerzas rusas lanzaron un sorprendente ataque con drones kamikaze contra diversas regiones de Ucrania, abarcando el este, sur, centro y oeste del país. En total, se lanzaron 38 drones de este tipo, marcando el ataque más grande con estos dispositivos que Rusia ha llevado a cabo desde el pasado 30 de septiembre. Lea: Procuradores de Bogotá llegarán a Cartagena a vigilar los escrutinios
En el ataque del 30 de septiembre, Rusia lanzó un total de 40 drones Shahed, de los cuales 30 fueron derribados por Ucrania. En otros ataques con drones realizados por las fuerzas rusas en octubre, la tasa de interceptaciones superó el 80 e incluso el 90 por ciento, y en ocasiones alcanzó el 100 por ciento.
Según el analista militar ucraniano Alexander Kovalenko, el bajo porcentaje de drones derribados en el ataque de anoche se debe, en parte, a que se lanzaron con una trayectoria diferente a la elegida en otras ocasiones. Además, algunos de los drones apuntaban a zonas que están menos protegidas contra los ataques aéreos.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, destacó la importancia de reforzar las defensas aéreas del país, especialmente de cara al invierno. Zelenski advirtió que las fuerzas rusas podrían intensificar sus ataques a medida que se acerca el invierno. Ucrania teme una repetición de la intensa campaña de bombardeos contra centrales eléctricas y térmicas que durante el otoño de 2022 y el invierno pasado dejó a millones de ucranianos sin electricidad y calefacción durante semanas. Lea: Un terremoto de 6,4 sacudió Nepal y dejó al menos 56 muertos

Las interceptaciones de los 24 drones derribados ocurrieron en varias regiones de Ucrania, incluyendo Járkiv, Zaporiyia, Jersón, Mikoláyiv, Odesa, Kiev, Kirovogrado y Vínitsia. En el óblast de Leópolis, en el extremo oeste de Ucrania, los drones alcanzaron cinco “infraestructuras críticas”, según las autoridades regionales.
En la ciudad de Járkiv, los drones destruyeron la sede de una institución educativa, causaron daños en una residencia para desplazados internos y en una estación de servicio, además de afectar edificios residenciales locales.
