El 9 de noviembre de 1989 por la tarde, un alto dirigente del régimen comunista de la RDA anuncia al mundo que los alemanes del Este pueden dejar libremente su país. Entre el estupor y la confusión, cae el Muro de Berlín. Así transcurrió, hora a hora, aquella jornada histórica. 12H30. En una reunión del comité central del SED (partido comunista que dirigía la RDA), el secretario general del Partido, Egon Krenz, informa a los principales dirigentes que acaba de ser adoptada una nueva legislación sobre los viajes de los alemanes del Este. La noticia no se hace pública. 18H00. Günter Schabowski, portavoz del comité central del SED, presenta ante la prensa internacional las últimas decisiones del régimen, pero sin mencionar la apertura de fronteras. 18H55. En respuesta a una pregunta, Schabowski lee en voz alta un documento anunciando que los visados para viajar o emigrar al extranjero serán entregados "sin condición" previa. "¿A partir de cuando?", pregunta un periodista. Schabowski duda, luego improvisa: "Hasta donde yo sé... desde ahora, inmediatamente". Varios corresponsales salen disparados de la sala, la información llega a los servicios de las agencias: "los alemanes del Este pueden viajar desde ahora al extranjero". 20H30. Una multitud empieza a congregarse ante el puesto fronterizo de la Bornholmer Strasse, que une Berlin-Este a Berlin-Oeste. Pero los guardias fronterizos, desorientados, no saben si deben o no dejar pasar a la gente. 22H42. La televisión pública del Oeste lo anuncia: "Este 9 de noviembre es un día histórico. Las puertas del Muro se han abierto". Algo que en ese momento no era aún totalmente exacto. 23H30 "íAbran la puerta, abran la puerta!" grita la muchedumbre ante el puesto fronterizo de la Bornholmer Strasse. Un oficial acaba por aceptar, y ordena a sus subordinados: "Abran la barrera". La muchedumbre se precipita hacia Berlin-Oeste. Alemanes del Este y del Oeste ya pueden abrazarse. Durante la noche, todos los demás puestos fronterizos entre las dos Alemanias son abiertos. Eufóricos, los berlineses empiezan a trepar al Muro, que había dividido la ciudad durante 28 años. En las siguientes horas y días, empezarán a destruir el muro a golpes de pala y pico.
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