Los comandantes de las bases de Virginia (este) y Alaska (noroeste) habían ordenado preventivamente una “pausa” en los vuelos de los jets más caros y sofisticados del planeta en razón de problemas en la alimentación de oxígeno de la cabina.
La suspensión, decidida la semana pasada luego que un piloto de una base de Virginia exhibiera síntomas de falta de oxígeno, fue levantada el lunes en Alaska y el martes en Virginia, señalaron funcionarios militares estadounidenses.
Entre mayo y mediados de setiembre, los F-22 habían permanecido sin volar tras un primer incidente del mismo tipo.
Los vuelos fueron retomados luego, hasta la segunda suspensión de la semana última. Construidos por la firma Lockheed Martin, los F-22 están en servicio en la Fuerza Aérea de Estados Unidos desde fines de 2005 y están llamados a remplazar a los envejecidos F-15.
