La dirigencia oficialista a Kevin Whitaker, ratificado por legisladores estadounidenses como nuevo embajador de ese país en Colombia, de estar implicado en esas acciones.El alcalde oficialista de Caracas, Jorge Rodríguez, afirmó en conferencia de prensa que hay un "complejo plan" dirigido a ejecutar un "golpe de Estado" y asesinar a Maduro y otros dirigentes oficialistas y acusó a la exdiputada opositora María Corina Machado de estar implicada.Como supuesta prueba mostró algunos mensajes de correo electrónico que la excongresista compartió con el excandidato presidencial y exgobernador del estado central de Carabobo, Henrique Salas Romer, el opositor Diego Arria y el exdiputado socialcristiano y profesor universitario, Gustavo Tarre Briceño.En uno de los correos Machado mencionaba a Whitaker y aseguraba que el estadounidense "me reconfirmó el apoyo e indicó los nuevos pasos. Contamos con una chequera más fuerte que la del régimen para romper el anillo de seguridad internacional que ellos mismos han creado".Rodríguez solicitó al gobierno de Estados Unidos aclarar si conocía de las acciones de Whitaker o si el funcionario actuó por su propia voluntad.El ministro de Relaciones Interiores, mayor general Miguel Rodríguez Torres, denunció a comienzos de mes la existencia de un supuesto plan para promover las protestas callejeras ocurridas en los últimos meses en Venezuela y dijo que 58 extranjeros, entre ellos un estadounidense, habían sido detenidos por su presunta relación con el complot.Venezuela se ha visto sacudida desde febrero por protestas de universitarios y opositores, esencialmente de clase media, en contra de una inflación desbordada -que alcanzó en marzo una tasa anualizada de 59%-, el desabastecimiento de productos básicos y un alto índice de delincuencia. Los incidentes han dejado 42 muertos, 835 heridos y unos 2.500 detenidos, de los cuales 213 permanecen arrestados y sujetos a procesos judiciales, según la Fiscalía General.El presidente Maduro ha denunciado durante su primer año de gobierno unos cinco planes de magnicidio y más de una decena de actos de sabotaje y complot. La oposición ha desestimado esas denuncias asegurando que forman parte de una estrategia del oficialismo para distraer la atención de los venezolanos de los problemas graves que padece el país.
