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Deportaron a su madre, le demolieron la casa y no tiene con qué sobrevivir

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EL UNIVERSAL
25 AGO 2015 - 03:43 PM

Julia* es venezolana, reside en San Antonio del Táchira, pueblo fronterizo con Cúcuta, y decidió contarle a este medio las penurias que ha vivido desde que se decretó el estado de excepción en su país, deportaron a su madre, van a demolerle la casa y no tiene donde vivir.

El miércoles el presidente Nicolás Maduro dio la orden de cerrar la frontera colombo-venezolana y luego expidió un decreto que restringe seis artículos de la Constitución y habilita a las autoridades a realizar allanamientos e interferir comunicaciones privadas sin orden de un juez, entre otros. Desde entonces, los colombianos y los venezolanos con familiares colombianos han vivido días de angustia.

El barrio conocido como 'La Invasión', donde reside Julia*, es uno de los que más ha sufrido por los abusos de autoridad que la ciudadanía denuncia.

Este es el relato hecho por Julia* sobre la situación que la agobia:

“He sido víctima a manos de nuestras propias autoridades, tengo dos hijos, uno de 8 y otro de 13, además mi madre vive conmigo. Mis hijos son venezolanos,  pero mi madre es colombiana.

Yo soy el sustento de la familia pues mi marido murió hace 5 años. Trabajo en lo mismo que hacen todos aquí: el contrabando de productos hacia Colombia, pues el sueldo mínimo que ganaría en una empresa por la situación del país no me alcanzaría ni para el mercado de 15 días. No es que con eso sea millonaria, pero al menos mis hijos tienen un plato de comida en la mesa y ropa que ponerse.

El sábado a las 5 de la mañana tocaron a mi puerta efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y dijeron que harían una inspección de rutina debido al estado de excepción, les dejé pasar y lo que hicieron no tiene nada que ver con una inspección de rutina. Pusieron mi casa patas arriba, revolcaron todo, hasta me partieron el colchón en busca de no sé qué, porque por más que les dije que no había nada y que todo lo había comprado con mucho esfuerzo no me hicieron caso.

Nos pidieron documentos a todos y en cuanto verificaron que mis hijos y yo éramos venezolanos, pero mi madre colombiana, la sacaron a empujones de la casa.

Les rogué para que la dejaran pues es una señora enferma de 75 años y yo soy la que la mantengo, pero nada surtió efecto.

La sacaron como perro y para terminar de rematar pusieron una D en la fachada de mi casa, diciendo que sería demolida y sin darme explicación del porqué.

Como en el momento lo que más me interesaba era lo que pasaría con mi madre, dejé a mis hijos con una vecina y me fui hasta una pequeña canchita del barrio, donde habían más de 100 personas que sería deportadas: una larga fila de niños, ancianos y mujeres embarazadas pasaron todo el día allí.

No me dejaron acercar para darle agua y comida a mi madre que salió de la casa solo con lo que tenía puesto. Desesperada por la situación de mi madre y sin poder hacer nada, vi con llanto en mis ojos a mi madre en RCN Televisión cuando era deportada a Colombia.

No tuve más remedio que llamar a mi tía en Ocaña, Norte de Santander, para que recogiera a mi madre en los albergues que pusieron del lado colombiano. Mi madre solo con lo que llevaba puesto y sin nada en los bolsillos.

Luego de haber solucionado la situación de mi mamá, me devolví desesperada a ver qué había pasado con mi casa, que con tanto esfuerzo levanté, y cuando llegué ya tenían la maquinaria dispuesta a tumbarla.  Ni siquiera me dejaron sacar lo que tenía adentro, lo demolieron ante mis ojos y los de mis hijos. No parábamos de llorar y no nos quedó más remedio que refugiarnos en la casa de una vecina hasta la noche cuando los militares anunciaron que durante 5 horas al que pagara 500 bolívares lo iban a dejar cruzar por las trochas hacia Colombia y que después de ese tiempo nos atuviéramos a las consecuencias.

No tuve más remedio que pagar por mí y mis hijos e irnos porque en Venezuela ya nos queda nada. Cruzamos el río por las trochas y nos encontramos con mi madre y mi tía. Ahora solo nos queda irnos todas a Ocaña a empezar de nuevo.

Después de haber trabajado más de 20 años en Venezuela regreso a Colombia a empezar de cero".

Cientos de personas que habitaban el sector de 'La Invasión' ahora no tienen a donde ir, de acuerdo con Julia* todas las casas serán demolidas y muchos de sus residentes han optado por cruzar la frontera.

En su denuncia, Julia* sostiene que los guardias están cobrando 500 bolívares fuertes para permitirles cruzar el río con sus pertenencias. "Cada cruzada tiene ese precio, por lo que las personas tratan de llevarse lo más que pueden cada vez que atraviesan el río”. (Video: Sin más remedio, colombianos en Venezuela cruzan sus pertenencias por el río)

*Nombre modificado para proteger a la fuente.

Así demuelen las casas marcadas con una "D" en Venezuela.

Con una "D" marcan las casas que van a ser demolidas. AFP LUIS ACOSTA

Las personas han optado por volver a Colombia. AFP LUIS ACOSTA

La gente señala que el gobierno de Chávez en su momento permitió que se instalaran en el sector denominado como 'La Invasión', donde incluso habían casas de material de dos pisos. AFP LUIS ACOSTA

Hacen varios viajes a través del río para rescatar sus pertenencias AFP LUIS ACOSTA

Una vez llegan al lado colombiano, los policías ayudan a aquellos que ya no pueden permanecer en las casas que tenían en Venezuela. AFP LUIS ACOSTA

Con una "D" marcan las casas que van a ser demolidas. AFP LUIS ACOSTA

Con una "D" marcan las casas que van a ser demolidas. AFP LUIS ACOSTA

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