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¿A Canserbero lo suicidaron?

El famoso rapero murió en medio de confusos hechos. La tesis del suicidio nunca cuajó y la reapertura del caso evidencia una cruenta violencia contra él.

¿A Canserbero lo suicidaron?

Canserbero. // Ilustración

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Decía el escritor franco-argelino Albert Camus que buscarle el sentido a la vida es un absurdo, pues todas las respuestas son insatisfactorias, por lo que invita a disfrutar el día a día. En la filosofía del Nobel de Literatura hay una definición para los suicidas: personas que se dejaron sobrepasar por la incesante y vacua búsqueda por controlar su existencia. Una misión imposible y letal. Lea: ¿Homicidio o suicidio? Así investigan la muerte del rapero Canserbero

Desconozco si el afamado rapero venezolano Tirone José González Orama, más conocido como Canserbero, alguna vez leyó a Camus; no obstante, en muchas de sus canciones expresa una filosofía que lo alinea al escritor. “Admito que a veces me cansa luchar, y quisiera dormir para jamás despertar, pero recuerdo esos momentos que varias veces me dieron aliento y que me hacen agradecer cuando despierto”, interpreta en su gran canción De la vida como película y su tragedia, comedia y ficción.

En la misma canción, Canserbero rapea, o más bien invita: “La vida es un viaje, no una estación. Saca tu memoria de esa prisión”. Por lo tanto, todo aquel que se haya interesado por la discografía del caraqueño, ame sus versos, admire su poesía y haya apropiado sus parábolas, sintió que en su muerte, como en un cuento, siempre faltó un pedazo.

La muerte del rapero se conoció el 28 de enero de 2015. En ese momento se indicó que el artista se suicidó lanzándose desde el décimo piso del edificio Camino Real en Maracay. Y desde ese momento, nueve años después, hay gente que sigue cuestionando el sospechoso halo de misterio que rodeó su deceso a sus 26 años. Pero resucitémoslo con su música.

“Cuando sientas que la vida te ignora, llora pero valora mientras sonrías. Alguien decía que no siempre lloverá; en cambio siempre: mañana será otro día”, interpreta en Mañana será otro día. Y así, con ese tipo de mensajes en muchas de sus canciones, Canserbero siempre se desmarcó del perfil de un suicida. Eso es lo que siempre ha defendido el mundo del hip hop y el rap latinoamericano. Mejor no puede describirlo Sr Sayo, gestor cultural del hip hop en Cartagena, productor, periodista y comunicador audiovisual.

“Nunca creímos esa teoría del suicidio. Siempre hubo inconsistencias y toda la comunidad ha pedido desde entonces que se reabra la investigación y tener certezas de qué pasó con el rapero latino más influyente de los últimos tiempos. Aclarar su muerte nos da esperanzas, pues hay muchos amigos y colegas a los que han matado, pasándolos por locos o delincuentes, para así forjar la impunidad”, expone el gestor cultural.

Sayo dice algo muy elocuente: “Canserbero nunca tuvo el perfil de un suicida ni el de un asesino”. Bien se escucha en Y la felicidad qué: “La vida es un parpadeo donde la meta es ser feliz, al menos así yo lo veo. Nos preocupamos por estupideces y olvidamos que al morir solo llevamos lo que disfrutamos”.

¿Asesino, loco o delincuente? Lo que expresa Sayo se vincula con la supuesta trama de la noche definitiva de Canserbero. Las dos últimas personas que lo vieron con vida: Natalia

Améstica, pareja de Carlos Molnar, mejor amigo del rapero, y su hermano Guillermo Améstica, cuentan que Tirone, en medio de un ataque de esquizofrenia, discutió con Molnar y lo asesinó a punta de puñal. El remordimiento habría sido la gasolina para lanzarse al vacío.

Pero la familia de Canserbero siempre ha negado que él sufriera de esa enfermedad mental y, como dato curioso, no se encontraron vidrios en el asfalto en el que el cuerpo del rapero yacía en una posición más acorde a un empujón que a un lanzamiento en caída libre. En otros términos, Tirone quitó uno a uno los cristales de la persiana del apartamento de Molnar y se tiró. Raya en lo ridículo.

Más sospechas despertó que la autopsia del cuerpo de Canserbero la haya hecho un cercano a Natalia Améstica, quien junto a su hija abandonó Venezuela para asilarse en Chile. Hoy no se sabe nada de su paradero ni el de su hermano.

El clamor fue escuchado

Hace unas semanas, el presidente Nicolás Maduro y el fiscal Tarek William Saab reabrieron el caso sobre la muerte de Canserbero, luego del clamor de su familia y del mundo del rap.

Las autoridades exhumaron el cadáver, lo que develó nuevas heridas y lesiones “muy graves”, según Saab, que habrían sido causadas al artista momentos antes de su muerte. La revisión de los restos óseos evidenciaron una serie de inconsistencias.

El fiscal Saab aseguró que en 2015 el cadáver de Canserbero fue fotografiado y que en ese material se observan unas lesiones que, al parecer, fueron causadas por un objeto cortante y de bordes definidos. Pese a esto, la evidencia no fue incluida en la autopsia de la época. Y es en este punto que rebota en tu mente lo escrito nueve párrafos atrás, “al cuento le hace falta un pedazo”.

“Observamos claras diferencias entre las lesiones prescritas en el protocolo de autopsia y las lesiones descritas en la inspección del cadáver de González. Las heridas en el cuerpo de Canserbero están al lado izquierdo de su tórax y el impacto contra el asfalto ese 28 de enero ocurrió por el costado derecho, según los nuevos reportes”, precisó Saab.

¿Y ahora? Las autoridades continuarán recopilando material probatorio como inspecciones técnicas en el lugar de los hechos, un levantamiento planimétrico y citaciones de testigos presenciales y referenciales a declaración para esclarecer lo que pasó esa noche.

Mientras tanto, la Fiscalía venezolana imputó a los hermanos Améstica de obstrucción a la justicia y falsa atestación por haber presuntamente dado una versión amañada que se dio por verdad. Ahora, las autoridades no solo investigan cómo murió Canserbero, sino también qué pasó con su amigo Molnar. La tendrán difícil, pues se afirma que el sitio fue absolutamente alterado esa noche trágica del 28 de enero de 2015.

“Canserbero siempre vivirá en nuestros corazones y en nuestra admiración a un artista que dejó tantos mensajes e influencias. Atizó la conciencia con sus ideales llevando a nuestra música a espacios insospechados. Es, porque su poesía pervive, la voz viva del pueblo”, expone una de los referentes del rap en Cartagena: Alfre MC, quien trabajó con los productores de Canserbero y trajo a nuestras tierras a Black Kamikaze, intérprete que creció junto a Tirone en sus inicios.

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