El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, dejó claro este viernes durante su intervención en la Asamblea General de la ONU que no contempla la posibilidad de aceptar un alto el fuego en ninguno de los frentes abiertos, ya sea en Gaza o en Líbano. Sin embargo, extendió una invitación a Arabia Saudí para considerar un acuerdo de paz y reconocimiento mutuo. Le puede interesar: Bombardeos de Israel contra Líbano dejan 60 muertos
Con un tono desafiante, Netanyahu aseguró que no planeaba asistir a la semana de Alto Nivel de la ONU, pero decidió hacerlo “tras escuchar todas las mentiras y calumnias dirigidas contra mi país desde este mismo podio, para dejar las cosas claras”, en referencia a los llamados de decenas de países para que se declare un alto el fuego.
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Sin pronunciar las palabras ‘tregua’ o ‘alto el fuego’, Netanyahu enfatizó que en cuanto a Gaza, “no vamos a descansar hasta traer a los rehenes restantes a casa”.
Durante su intervención, que se extendió por 35 minutos, Netanyahu fue recibido con una ovación por familiares de rehenes de Hamás que lo acompañaron desde Israel. Su discurso fue interrumpido por aplausos en varias ocasiones.
Gran parte de su alocución se centró en advertir sobre la amenaza que Irán representa para Israel y el mundo. Al igual que en su discurso del año pasado, mostró un “mapa maldito” en el que Irán, junto con sus aliados Siria, Yemen y Líbano, es retratado como el origen de conflictos que impiden un “mapa bendito” de paz en la región, donde un mundo árabe en armonía con Israel actuaría como un puente entre Europa y Asia.
Elevando el tono en varias ocasiones, Netanyahu lanzó un mensaje directo a Teherán: “Si nos atacan, les atacaremos. No hay lugar en Irán que el largo brazo de Israel no pueda alcanzar, y eso vale para todo Oriente Medio”.
“Israel no será el ‘carnero que va al sacrificio’. Los soldados de Israel han respondido con valor y sacrificio heroico”, declaró enfáticamente.
En su mensaje a la Asamblea y al mundo, Netanyahu afirmó: “Estamos ganando”.
Aunque mencionó los atentados terroristas perpetrados por Hamás, Netanyahu no se refirió en ningún momento a los palestinos ni a la Autoridad Palestina. En su lugar, buscó enviar un mensaje conciliador hacia Arabia Saudí, invitando al país a unirse a un acuerdo de paz que, según él, traería prosperidad a la región.
“Qué bendiciones podría traer la paz con Arabia Saudí”, dijo Netanyahu, resaltando que un acuerdo impactaría positivamente en áreas como la economía, la seguridad, el turismo, la agricultura, el agua e incluso la Inteligencia Artificial. “Una paz así sería un hito histórico, reconciliaría a árabes e israelíes, al islam y el judaísmo, a La Meca y Jerusalén”, aseguró.
Netanyahu subrayó que Irán, a través de sus aliados en Siria, Yemen y Líbano, es el principal enemigo de cualquier reconciliación en la región. Señaló que los países que han firmado los “acuerdos de Abraham” -Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Baréin, además de Egipto y Jordania- ya han avanzado en este camino de paz.
Sin embargo, la idea de que los palestinos pueden integrarse en otros países árabes, una tesis repetida por Israel, fue rechazada enfáticamente por el rey Abdalá de Jordania. En su reciente discurso ante la Asamblea General, el monarca jordano dijo: “Hay extremistas que están llevando a nuestra región al borde de una guerra total, y esto incluye a quienes siguen propagando la idea de Jordania como patria alternativa. Seré muy claro: eso nunca va a suceder, nunca aceptaremos el desplazamiento forzoso de los palestinos”. Le puede interesar: Líbano exige acción de la ONU para frenar bombardeos israelíes