Este viernes, a eso de las 11:00 a.m. (hora colombiana) el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, planea ser juramentado para un tercer mandato de seis años en una ceremonia organizada por el congreso, controlado por el partido gobernante. Sin embargo, el acto estará marcado por serias controversias sobre la legitimidad de las elecciones presidenciales del año pasado. Lea aquí: Edmundo González: “Pronto las calles de Caracas se llenarán de alegría”

Maduro, quien lleva 11 años en el poder, asumirá el cargo en medio de manifestaciones de sus seguidores, aunque no está claro si habrá protestas, el día de hoy tras las ocurridas ayer, 9 de enero, de quienes respaldaron a su principal rival, Edmundo González. Este último se declaró vencedor de los comicios del 28 de julio y abandonó el país rumbo a España en septiembre, tras emitirse una orden de arresto en su contra.

El nuevo mandato de Maduro llega acompañado de una serie de políticas que, aunque han reducido la escasez y la inflación extrema que durante años azotaron al país, han alejado aún más al gobierno de sus principios socialistas.
A esto se suma un panorama de profunda desigualdad y una democracia debilitada.
Los polémicos resultados electorales
La falta de transparencia ha sido el principal detonante de las dudas en torno a las elecciones. El Consejo Nacional Electoral, dominado por aliados del gobierno, proclamó a Maduro vencedor pocas horas después del cierre de las urnas. Sin embargo, no ofreció recuentos detallados de los votos, argumentando que un hackeo en su sistema lo impidió. Le puede interesar: “Estoy a salvo”: María Corina Machado habló tras persecución en Caracas
La oposición, por su parte, publicó las actas de escrutinio de más del 80% de las máquinas de votación, que, según afirman, muestran que González obtuvo el doble de votos que Maduro.

A pesar de los llamados a una auditoría independiente, el tribunal supremo del país, también alineado con el gobierno, respaldó los resultados oficiales sin presentar pruebas concluyentes.
El Centro Carter, invitado por el propio gobierno para observar las elecciones, avaló la legitimidad de las actas divulgadas por la oposición. Sin embargo, las autoridades electorales y el partido gobernante nunca publicaron los recuentos oficiales.
¿Habrá protestas el viernes?
Mientras el gobierno organiza marchas progubernamentales, muchas de las cuales son impulsadas por la presión sobre empleados públicos y beneficiarios de ayudas sociales, la oposición enfrenta un panorama incierto. La represión posterior a las elecciones, que incluyó más de 2.000 detenciones, ha desalentado las manifestaciones contra Maduro. Más sobre Venezuela: María Corina Machado fue detenida en Venezuela: políticos reaccionan
El domingo, la líder opositora María Corina Machado convocó a los ciudadanos a protestar ayer en todo el país, instándolos a mantener la presión contra el gobierno. Hecho que se cumplió y resultó con la detención y luego liberación de la opositora en Caracas

Por su parte, González ha anunciado su intención de regresar hoy a Caracas, pero no ha dado detalles sobre cómo planea hacerlo ni qué medidas tomará al llegar.
Una toma de posesión con poco apoyo
La ceremonia de juramentación contará con la presencia de los miembros de la Asamblea Nacional, ministros y aliados de Maduro en Venezuela. Sin embargo, la lista de líderes internacionales será limitada.
Países como Colombia y Brasil, tradicionalmente aliados del gobierno venezolano, han tomado distancia tras la polémica electoral y enviarán únicamente representantes en lugar de sus presidentes.
En contraste, figuras como el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, que asistió a la última toma de posesión de Maduro en 2019, podrían estar presentes nuevamente. Más aquí: Maduro arma a empleados públicos como parte de la defensa integral
Un mandato con muchos desafíos
Aunque las medidas económicas recientes han estabilizado temporalmente algunos indicadores, el venezolano promedio enfrenta un panorama desalentador: salarios mínimos de menos de 2 dólares mensuales, precios elevados, un sistema educativo deteriorado y servicios públicos en decadencia.
Mientras tanto, un pequeño grupo con vínculos cercanos al gobierno ha prosperado, beneficiándose de contratos exclusivos, lujos importados y negocios orientados al consumo de élites.

Bajo el mandato de Maduro, más de 7,7 millones de venezolanos han emigrado, y muchos otros contemplan seguir sus pasos.
A pesar de las promesas iniciales del socialismo del siglo XXI, el país sigue sumido en una crisis económica y social que no muestra señales de terminar.

