El papa Francisco ha pasado la noche en calma y, en ocasiones, se levanta y se sienta en un sillón dentro de su habitación en la décima planta del hospital Gemelli, donde continúa su tratamiento por la neumonía bilateral, según informaron fuentes vaticanas.
El estado del pontífice sigue siendo “complejo”, pero su corazón está respondiendo bien al tratamiento y respira de manera autónoma, indicaron las mismas fuentes.
En su sexto día de hospitalización en Roma, Francisco desayunó con normalidad, después de que el martes se confirmara el agravamiento de su cuadro clínico con el diagnóstico de neumonía bilateral, además de la infección polimicrobiana que motivó su ingreso el pasado viernes. Lea aquí: El estado de salud del Papa Francisco es crítico: ¿renunciaría?

Siguiendo las recomendaciones médicas de “descanso absoluto”, el papa no recibe visitas, permitiéndose únicamente la presencia de sus secretarios, quienes le llevan documentos.
El Vaticano reiteró en su último parte médico que la neumonía bilateral requiere una terapia farmacológica adicional a la indicada para la infección polimicrobiana. La tomografía computarizada realizada confirmó la presencia de la afección, lo que ha complicado aún más su tratamiento, ya que se presenta en un contexto de bronquiectasias y bronquitis asmática, requiriendo el uso de antibióticos y cortisona. Le puede interesar: Papa Francisco: revelan nuevo parte médico sobre su estado de salud
A pesar de estas dificultades, Francisco se mantiene de buen ánimo y ha recibido múltiples muestras de cariño, tanto dentro como fuera del hospital. En particular, los niños ingresados en el departamento de oncología del Gemelli han enviado al pontífice cartas y dibujos en señal de afecto.

¿Qué es la neumonía bilateral?
La neumonía bilateral es una infección que afecta ambos pulmones, causando inflamación en los alvéolos, que se llenan de líquido o pus, lo que dificulta la respiración. Puede ser provocada por virus, bacterias u hongos y suele manifestarse con fiebre, tos, dificultad para respirar, fatiga y dolor en el pecho. Es más peligrosa en personas mayores o con enfermedades preexistentes, ya que puede derivar en complicaciones graves como insuficiencia respiratoria. Su tratamiento depende del agente causante e incluye antibióticos, antivirales, oxigenoterapia y, en casos severos, hospitalización.

