Una de cada seis infecciones bacterianas confirmadas en laboratorio resultó resistente a los tratamientos con antibióticos en 2023. Así lo dio a conocer la Organización Mundial de la Salud -OMS en un reciente informe sobre la vigilancia de la resistencia a los antibióticos 2025.
Los datos, recopilados por las OMS en más de 100 países a través del Sistema Mundial de Vigilancia de la Resistencia a los Antimicrobianos y de su Uso –GLASS, confirman la amenaza creciente para la salud en todo el mundo:
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Las bacterias resistentes se propagan y desafían los tratamientos esenciales
Conforme lo dio a conocer la Organización Mundial de la Salud, el informe incluye, por primera vez, apreciaciones sobre 22 antibióticos utilizados para tratar infecciones urinarias, gastrointestinales, en la sangre y la gonorrea. Además, fueron analizados ocho bacterias infecciosas frecuentes, entre ellos Escherichia coli, Klebsiella pneumoniae y Staphylococcus aureus.
Según los resultados del informe, la resistencia a los antibióticos varía entre países. El Mediterráneo Oriental y Asia Sudoriental son los lugares del mundo más afectadas, en donde una de cada tres infecciones notificadas era resistente. En África, la proporción alcanzó una de cada cinco. Lea: Invima alerta sobre famoso medicamento falsificado que se vende en tiendas de Colombia
La Organización Mundial de la Salud motiva a un uso responsable de los antibióticos y a fortalecer los sistemas de salud para garantizar el acceso equitativo a medicamentos, diagnósticos y vacunas.
Los patógenos gramnegativos representan la mayor amenaza
La OMS identificó las bacterias gramnegativas farmacorresistentes como el principal peligro actual, especialmente en países con menos recursos.
Cefalosporinas
E. coli y K. pneumoniae son más frecuentes en infecciones sanguíneas graves, que pueden derivar en sepsis o muerte. Más del 40 % de las infecciones por E. coli y el 55 % por K. pneumoniae son ahora resistentes a las cefalosporinas de tercera generación, el tratamiento estándar para estos casos. En África, la resistencia supera el 70 %.
Carbapenémicos y Fluoroquinolonas
Además, antibióticos vitales como los carbapenémicos y las fluoroquinolonas están perdiendo eficacia frente a bacterias como Salmonella y Acinetobacter. Esta situación obliga a usar antibióticos de último recurso, costosos y de difícil acceso en países de ingresos económicos bajos y medianos.
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Aumenta la vigilancia, pero persisten grandes desafíos
El Sistema Mundial de Vigilancia de la Resistencia a los Antimicrobianos y de su Uso –GLASS se creó en 2016 con 24 países, y aumentó a 104 en 2023. El 48 % de los países no notifican datos, y casi la mitad de los que sí lo hacen carecen de sistemas de vigilancia confiables.
Los países con mayores dificultades sanitarias suelen tener la menor capacidad para evaluar y enfrentar la resistencia a los antimicrobianos. Por ello, en la Asamblea General de las Naciones Unidas de 2024, se adoptó una declaración política global con metas para fortalecer los sistemas de salud y promover el enfoque de “Una sola salud”, integrando la salud humana, animal y ambiental.
Llamado mundial a compartir datos y fortalecer la respuesta sanitaria
La Organización Mundial de la Salud hizo un llamado urgente para que todos los países reporten datos de calidad sobre la resistencia y el uso de antimicrobianos antes de 2030. Alcanzar esa meta requerirá cooperación internacional, fortalecimiento de laboratorios, ampliación de la vigilancia geográfica y actualización constante de las guías terapéuticas.
Un problema global que exige acción inmediata
La resistencia a los antibióticos amenaza con retroceder décadas de progreso médico. Para el organismo, el uso racional de estos medicamentos, la prevención de infecciones y la inversión en nuevos antibióticos y diagnósticos son claves para frenar esta crisis silenciosa que pone en riesgo la salud mundial.