Este sábado Rusia acusó al Banco Mundial y a otras instituciones financieras internacionales de desviar fondos destinados al desarrollo hacía “gastos militares” en Ucrania, durante la Cumbre de Líderes del G20 que se celebra este fin de semana en Johannesburgo.

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Redacción MundoEl subjefe de la Administración rusa Maxim Oréshkin, afirmó durante su intervención en el plenario que la financiación que debería llegar a los países en desarrollo “acaba regresando a las economías occidentales y, en muchos casos, a través de esquemas de corrupción en Ucrania”.
“El Banco Mundial, por ejemplo, ha proporcionado a Ucrania más ayuda en tres años que a todos los países africanos juntos”, remarcó Oréshkin, que representa en la cumbre al presidente Vladímir Putin, ausente por la orden de arresto emitida por la Corte Penal Internacional (CPI) por presuntos crímenes de guerra en Ucrania.
El alto cargo ruso denunció, además, que la economía mundial sufre una “fragmentación severa” causada por las “acciones unilaterales ilegítimas” de las economías avanzadas, como sanciones, barreras comerciales, restricciones tecnológicas y educativas, así como la confiscación de activos soberanos.
“Estos métodos de competencia desleal desestabilizan la arquitectura económica global, interrumpen las cadenas de suministro, desalientan la inversión a largo plazo, frenan el crecimiento mundial y socavan el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, indicó. Le podría interesar: Países pobres plantan cara al G20 y exigen decisiones inmediatas
Líderes del G20 se pronuncian
Oréshkin sostuvo que África y el sur global necesitan acceso a financiación, tecnología, educación y salud y lamentó que los flujos financieros hacia los países en desarrollo “no sean suficientes”, mientras el endeudamiento de los gobiernos del G7 “alcanzará casi tres billones de dólares este año, una cifra equivalente al producto interior bruto (PIB) total de todo el continente africano”.
Al comienzo de su primera jornada, los líderes del G20 adoptaron una declaración por “una abrumadora mayoría” de los Estados miembros, según indicó en la red social X la presidencia sudafricana del G20, que asumió el mando rotatorio en diciembre de 2024, sin dar detalles sobre el contenido ni los países que apoyaron el texto.
El portavoz Magwenya adelantó a los medios que el texto reafirma que la Carta de las Naciones Unidas “sigue siendo el punto de orientación central para analizar y abordar las disputas, evitar el uso de la fuerza y comprometernos con la resolución pacífica de los conflictos”. Lea también: Europa respalda propuesta de Brasil para acabar con combustibles fósiles
Asimismo, señaló que la declaración identifica “cuatro de los conflictos más graves del mundo: la República Democrática del Congo, Sudán, Ucrania y Palestina”.
