El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, volvió a plantear la posibilidad de un acercamiento diplomático con Estados Unidos, aunque dejó claro que cualquier conversación solo sería viable bajo condiciones que, a su juicio, respeten la soberanía del país. El pronunciamiento se dio en medio de una nueva escalada de tensiones entre Caracas y Washington, marcada por acusaciones políticas, operaciones militares y señalamientos cruzados.
Durante una intervención transmitida por televisión, Maduro afirmó que Venezuela está dispuesta a conversar con la administración estadounidense si se abandona lo que calificó como estrategias fallidas. Lea: EE. UU. amplía sanciones y rodea aún más al entorno de Maduro
“Si en Estados Unidos algún día a alguien se le ocurre sobre la base de respeto conversar y superar proyectos fracasados de más de veinticinco años, aquí siempre va un presidente que representa a su pueblo para extender la mano y buscar caminos de paz, cooperación y prosperidad”, expresó.
El mandatario sostuvo que desde sectores de poder en Estados Unidos se estaría construyendo una “realidad virtual” sobre Venezuela con el objetivo de justificar presiones externas. Según dijo, esa narrativa buscaría imponer un modelo de dominación orientado a apropiarse de los recursos naturales del país.
En ese contexto, aseguró que los intereses de Washington se centran en el “petróleo”, el “oro” y las llamadas “tierras raras”, y que, al no poder presentar acusaciones más graves, “repiten como cuatro o cinco mentiras permanentemente”.

Más adelante, Maduro lanzó duras críticas contra dirigentes opositores y aseguró que no tendrán posibilidad de gobernar el país. “Jamás” tomarán “esta patria”, afirmó, en un mensaje dirigido a figuras visibles del antichavismo.
Operaciones de EE. UU. y acusaciones de presión sobre Caracas
Las declaraciones del jefe de Estado coincidieron con informaciones sobre una operación militar estadounidense denominada ‘Lanza del sur’, orientada a frenar el narcotráfico en el Caribe. De acuerdo con datos divulgados por Washington, la ofensiva ha derivado en la destrucción de cerca de 30 embarcaciones y en la muerte de más de 100 personas, acciones que Caracas interpreta como parte de una estrategia más amplia para forzar un cambio político en Venezuela.
Pese al clima de confrontación, Maduro insistió en que su gobierno mantendrá el rumbo político actual. “Venezuela seguirá su curso, con su plan, con su liderazgo y con su pueblo”, señaló, al tiempo que reiteró que su mensaje hacia el exterior es “de paz, de amor y de entendimiento”.

