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Tierras raras y el oro colocan a Groenlandia como el interés de Donald Trump

Este es el origen del interés del presidente estadounidense por controlar la isla ártica.

Tierras raras y el oro colocan a Groenlandia como el interés de Donald Trump

Foto panoramica de Groenlandia. //Vanguardia.

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Parte de las motivaciones del Gobierno de Donald Trump por obtener el control de Groenlandia, se debe a la enorme riqueza en recursos naturales de su subsuelo, que van desde el petróleo, el oro y hasta las famosas ‘tierras raras’, término usado para referirse a la zona de donde se pueden extraer una serie de 17 elementos básicos que sirven para el desarrollo de alta tecnología en el mundo.

Groenlandia registra una superficie de 2,1 millones de kilómetros cuadrados, es cuatro veces más grande que España y contiene una gran variedad de recursos adicionales como el hierro, el tungsteno, el grafito, el paladio, zinc, oro, vanadio, cobre y uranio. También cuenta con importantes reservas de elementos como el lantano, el cerio, el neodimio o el itrio.

El Gobierno de los Estados Unidos considera a Groenlandia como el octavo territorio con mayores reservas de tierras raras del mundo, en donde se pueden encontrar unos minerales que con el pasar de los años, se han convertido en esenciales para la industria automovilística, electrónica de máxima calidad y aplicaciones de defensa.

Este territorio situado en el Círculo Polar Ártico, contiene 1,5 millones de toneladas de tierras raras y dos yacimientos de petróleo localizados hasta este momento, en el sur de la isla. Considerados entre los más grandes del mundo de los que nadie está extrayendo todavía sus recursos.

La Unión Europea y Groenlandia

La Unión Europea (UE) identificó en la isla 25 de las 34 materias primas esenciales para su transición ecológica, por lo que en 2023 estipuló un acuerdo con el Gobierno de Groenlandia para el desarrollo de sus recursos naturales.

Acuerdo que también fue firmado por los Estados Unidos en el año 2019, durante la primera presidencia de Donald Trump, un memorándum de entendimiento con Groenlandia para explotar de forma conjunta el territorio en busca de yacimientos e intercambiar conocimiento científico y técnico para la explotación de las ´tierras raras´y otros depósitos minerales.

Ese acuerdo está a punto de expirar en estos momentos pese a los intentos de EE.UU. durante la presidencia de Joe Biden, para renovarlo.

Precisamente el interés de una empresa australiana en uno de los depósitos, el de Kringlerne, ubicado cerca de la ciudad de Qaqortoq, la más grande del sur de Groenlandia, con una población de unas 3.000 personas, es señalado por algunos como la razón por la que Donald Trump esté decidido a hacerse con el territorio.

La raíz del interés de Donald Trump por Groenlandia

En 2019, antes de que Donald Trump expresara su intención de comprar Groenlandia, Greg Barnes, un veterano geólogo australiano que desde 2001 ha estado promoviendo el depósito de Qaqortoq, fue invitado a la Casa Blanca para explicar al presidente estadounidense la importancia del yacimiento.

Barnes explicó al periódico australiano ‘The West’ que se quedó impresionado por la actitud de Trump, quien tras su presentación, empezó a hablar públicamente de adquirir la isla. Le podría interesar: Suecia, Noruega, Alemania y Francia, envían tropas a Groenlandia

El geólogo australiano, cuya empresa ‘Tanbreez’ controlaba el depósito hasta que en 2024 vendió a la estadounidense ‘Critical Metals’ una parte mayoritaria en un acuerdo valorado en decenas de millones de dólares, declaró que el interés de Trump y EE.UU. es una buena noticia para el sector.

Lo cierto es que en junio de 2025 ‘Critical Metals’ recibió una carta de interés del ‘Export-Import Bank of the United States’, el banco del Gobierno de EE.UU. que financia las exportaciones del país, ofreciendo un préstamo de $120 millones de dólares para financiar el inicio de la explotación del yacimiento de Kringlerne.

Si ‘Critical Metals’ acepta la oferta, este sería la primera inversión de la nueva Administración del presidente Trump en un proyecto minero en el extranjero, señaló el Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales.

Pero el desarrollo de estos proyectos mineros se ha demostrado muy problemático en el pasado, tanto por razones técnicas como financieras. La prueba es la experiencia del polémico depósito de Kuannersuit, también en las cercanías de Qaqortoq.

El proyecto prometía convertir Groenlandia en el mayor productor occidental de tierras raras. Pero ha terminado en una disputa internacional en la que la empresa australiana ‘Energy Transition Minerals’ (ETM) reclama decenas de miles de millones de dólares al Gobierno groenlandés.

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